2026-11-08

Los Mensú, el rescate de una historia vigente

Los Mensú, película de Augusto Pasquet basada en el cuento de Quiroga, vuelve tras 40 años por una labor de restauración de Gustavo Carbonell

En la segunda década del siglo XX, Horacio Quiroga publicaba su cuento sobre las desventuras de los mensúes, esos peones de la ruralidad misionera mantenidos a raya y hambre por el patrón.

Hacia el final de la centuria, cuando la Argentina todavía sangraba la guerra y la crueldad de la última dictadura, en aquellos primeros años de la democracia, un par de jóvenes artistas de estos lares puso los ojos en aquel texto y convino que la narrativa, con el Paraná como vértebra, no había perdido actualidad y lo adaptó  al cine.

La necesidad de contar una historia que hable de esta porción del mundo fue el origen del cortometraje de ficción Los Mensú, con dirección de Augusto Daniel Pasquet, conocido como Tito, guión de Pasquet y Raúl Novau y música de Ramón Ayala.

Las primeras dos imágenes son fotogramas de ‘Los Mensú’. Y la tercera corresponde a Jerónimo Cabassi trabajando en el color. Fotos: Gustavo Carbonell   

El proyecto se presentó y resultó elegido en el primer Concurso Nacional de Cortometrajes del Instituto Nacional de Cinematografía en 1984, lo que posibilitó su financiamiento y se rodó en septiembre de 1987. 

Filmada en Capioví y Posadas en diez días con una cámara ligera similar a las que utilizaban en la Nouvelle Vague francesa, Los Mensú, de Pasquet, es una obra pionera del cine de ficción a color de nuestra provincia. Se proyectó solo un puñado de veces. Luego la lata con la única copia existente en 16 mm y sin negativos permaneció guardada por casi cuatro décadas. Una llamada sacaría a esos mensúes del letargo.  

Regreso a la pantalla

El cineasta y documentalista Gustavo Carbonell llevó adelante la restauración y digitalización en alta calidad de la película, un trabajo que demandó dos años y contó con la aprobación de Pasquet. El estreno en 4K será el jueves 12 de noviembre, a las 19, en La Estación - Centro de Industrias Culturales y Creativas, en el cuarto tramo de la Costanera de Posadas, con entrada libre.

Además, el material original en 16 milímetros y la copia digital serán entregados al Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim) para su preservación y acceso público.

“Yo le agradezco a Tito su generosidad, le llamé y le pregunté por la película, me dijo que tenía una copia y que era la única que existía y desde entonces se empezó el trabajo que abarca distintas cuestiones además de la restauración, como el pedido de permisos y demás, es un camino largo”, detalló Carbonell.   

“Y yo le agradezco a Gustavo, porque esto no sucedería si él no hubiera hecho la restauración”, respondió Pasquet. Ambos rieron. 

Esta sinergia se potenciaría al poner a dialogar la película con el público. “No depende de nosotros que hicimos determinada cosa, sino de un conjunto, de un colectivo, que participe, que debata las similitudes de costumbres relatadas por un escritor un siglo atrás y cómo muchas de esas cosas se reproducen hoy, con otros ritmos musicales, con otras indumentarias, otras herramientas, pero sigue habiendo una mayoría frustrada y un  sino que se repite y se repite”, llamó la atención. 

Las dimensiones del tiempo

Al igual que esa improvisada jangada quiroguiana con la que jugaba la corriente, el tiempo a veces parece un río salvaje, que gira sobre sí mismo o se detiene inmóvil ante un remolino.

Acerca de esa idea, de la dimensión humana del tiempo, de lo que cambia y lo que permanece, del valor de la memoria colectiva hablamos con los realizadores Tito Pasquet y Gustavo Carbonell.

“Claro que yo no pensé y creo que nadie pensó,  cuando filmamos hace 40 años, que hoy este cortometraje Los Mensú, que hicimos del 85 al 87, y rodamos en el 87, iba a seguir teniendo vigencia”, marcó Pasquet.

“En ese momento las condiciones de los trabajadores rurales eran muy precarias, y era pertinente hacer una versión de este cuento que expone una realidad cruda desde el arte”, sostuvo y añadió: “Hay relatos que no necesariamente son ficciones, sino que son crónicas de una vida real, con un tratamiento literario, artístico, que las caracteriza como una aparente ficción”.

Augusto ‘Tito’ Pasquet y Gustavo Carbonell en una charla sobre cine, memoria, continuidades  de la historia y la identidad que perdura más allá de tiempos y formatos. 
Foto: Julián Grondona  

 

En ese punto recordó que su generación vivió una  juventud entre   gobiernos militares y autoritarismos. Sin embargo, evidenció que en los momentos de mayor tensión e incertidumbre suelen emerger la creatividad y lo vital de la búsqueda de comunicar. “Creo que pasa que hay una exacerbación de la percepción mucho mayor en épocas de mucho estrés, que en épocas de relativa tranquilidad y el uso de la metáfora es imprescindible para contar cosas que eventualmente podrían ser censuradas”.

“Es lo que está pasando ahora con las protestas juveniles en Francia, Italia, Alemania y otros países de Europa, es que hoy estamos pasando por ese ciclo de extrema incertidumbre y los jóvenes ven un futuro como obturado”, describió.  

Y volvió sobre una percepción de época compartida por su cohorte: “El cine fue mucho más que los teléfonos celulares de hoy, se proyectaba y había que prestar atención y además lo que estabas viendo lo estabas viendo junto con otras 300, 400 personas”.

Por lo que contrariamente a la individualidad de este presente primaba un “código comunicacional común” y cuando terminaba la película se compartía. “El cine era otra forma de conocer el mundo, claro que ya teníamos la literatura y el cine ampliaba ese horizonte y era un horizonte compartido”, reflexionó.

Días de rodaje

Los Mensú se filmó durante diez días en el 87, siete en Capioví y tres en Posadas. “Fue una experiencia muy linda, tenía amigos y queríamos contar esta historia”, resaltó Pasquet. Los técnicos vinieron de Buenos Aires y los actores eran locales, tenían experiencia en teatro pero no en cine. Actuaron Rubén Darío Lirussi, Juan Carlos Ojeda, Luis González, Juan Regís Rolón, Nicolás Pasquet, Miguel Ángel Flach, Raúl Novau, José Graef, Francisco Da Silveyra, Sixto Gisbin, Ramón Chambique, Laura Andino, María Gloria Arce Schaerer, Mabel Sosa y Rosita López. Y Ramón Ayala grabó un solo de guitarra.

“Todos estábamos aprendiendo, hubo cosas que teníamos que ingeniarnos con los recursos que teníamos y quedó esta película que no fue la de tiraje, no se llegó a hacer. Se hizo un par de funciones en Buenos Aires, gané un premio federal, también en Asunción la pasamos, después hicimos un festival de cine... y quedó ahí hasta que vino Gustavo a preguntarme por la película”.

Preservar el patrimonio audiovisual

Carbonell explicó que la idea con este rescate de la película Los Mensú es salvaguardar una pieza fundamental del cine misionero y ponerlo en circulación para que converse con nuevos públicos y sea legado. 

“Esta película de cinematografía mediante  fotoquímica, una técnica de antaño, es un hito del cine misionero. Es importante que conozcamos que en los 80, en los primeros años de la democracia se hizo un corto que tenía crítica social y que fue una producción misionera”.  

Carbonell, que tiene una trayectoria y una militancia con el cine documental social también sostiene esta mirada de la defensa del patrimonio cultural. “Yo siempre insisto mucho en que hay que rescatar el audiovisual nuestro. Yo estoy muy preocupado por el rescate de la memoria audiovisual de Misiones, no todo es cinematográfico, porque por supuesto hay muy poco y justamente acá está la demostración. Pero hay que pensar por ejemplo en todo el material que tiene el Sipted en formatos analógicos, los canales de TV, las cintas familiares, particulares, todo esto nos habla de nosotros, nos muestra y nos cuenta cómo somos los misioneros según los misioneros”.

La restauración y preservación de este cortometraje fue el trabajo de tesis de Carbonell en su Diplomatura en Restauración Audiovisual y Cinematográfica (Dipra) de la Sociedad por el Patrimonio Audiovisual.

“Un equipo amplio colaboró conmigo en las tutorías y en el escaneo, y antes se hace un trabajo de ver en qué condiciones está el material y cuáles son los procedimientos para la restauración, gente muy capa en lo que hace fue parte de este proceso y siempre respetando la obra del director, estoy agradecido con todos”, destacó.

A partir de esta labor importante, concreta e independiente, el realizador tiene la intención de que desde el Estado o desde iniciativas mixtas se pueda continuar la tarea de rescate del patrimonio audiovisual.

“Cuando filmamos la docuficción Basilicia, no encontrábamos una foto de ella, imaginate, era la protagonista, hasta que apareció la foto, estaba muy dañada, pero estaba. Entonces, el trabajo en el rescate no es sólo técnico o tecnológico, es artesanal, es búsqueda de archivos, hablar con la gente, construir entre todos nuestra historia, contemos nosotros antes que la IA”, enfatizó.

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