Crecen las estafas a adultos mayores y promueven la prevención
Los turnos médicos, la actualización de datos de obras sociales y los supuestos trámites para acceder a beneficios de salud también se convirtieron en argumentos utilizados para engañar a adultos mayores y obtener información personal y bancaria. A través de llamados telefónicos, mensajes de WhatsApp y perfiles falsos en redes sociales, los estafadores se hacen pasar por representantes de organismos o entidades sanitarias para solicitar fotografías del DNI, claves, códigos de verificación o datos de cuentas bancarias. En algunos casos, incluso ofrecen gestionar turnos o renovar credenciales para generar confianza en sus víctimas.
Estas modalidades, que se suman a los engaños en nombre de familiares, bancos y organismos públicos, fueron uno de los temas abordados durante un taller de prevención destinado a adultos mayores en Posadas, impulsado por la Dirección de la Rama Pasiva del Instituto de Previsión Social y el Banco Macro. La propuesta buscó brindar herramientas para reconocer estas maniobras y fortalecer la autonomía de los participantes frente a los riesgos del entorno digital.
Cristina Ruíz, embajadora de la Fundación Macro en el NEA, explicó que uno de los principales ejes del encuentro fue trabajar sobre las situaciones cotidianas en las que los delincuentes buscan obtener información de sus víctimas, especialmente mediante llamados telefónicos o mensajes en los que se hacen pasar por familiares.
“Estamos teniendo muchas estafas, sobre todo a personas mayores, que por ahí son las que más confían cuando les llaman por teléfono o les hablan de un nieto, un hijo o algo”, señaló Ruíz. En ese sentido, indicó que la intención fue brindar recomendaciones concretas para que los participantes puedan reconocer esas situaciones y saber cómo actuar.
Entre los principales consejos, remarcó que las entidades bancarias no solicitan claves ni datos personales por teléfono. “El banco no te va a pedir tus datos”, recordó, al señalar que ese tipo de información debe mantenerse bajo resguardo y que cualquier comunicación que solicite esos datos debe generar desconfianza.
Ruíz también advirtió que las modalidades delictivas evolucionan a la par de los avances tecnológicos. Según explicó, la pandemia aceleró la incorporación de herramientas digitales en distintos sectores de la sociedad, pero también abrió nuevas oportunidades para quienes desarrollan mecanismos de engaño.
“Así como vamos avanzando en el desarrollo tecnológico, también el sistema de estafas va avanzando, dos o tres pasos antes de lo que va avanzando nuestra tecnología”, sostuvo. Por eso, consideró fundamental actualizar los conocimientos y promover hábitos de prevención que permitan anticiparse a posibles fraudes.
Además de esto la capacitación también se enfoncó en la gestión del dinero y la previsión del gasto para evitar endeudamiento.
Aprender para ganar autonomía
Además de la prevención de estafas, el encuentro permitió conocer las inquietudes de quienes participaron y las dificultades que todavía enfrentan al utilizar dispositivos y plataformas digitales.
Fernanda Ceballos, de 60 años, docente, contó que se acercó al taller por la preocupación que le generan los casos de personas que fueron engañadas y terminaron incluso con créditos solicitados a su nombre.
“A mí personalmente no me pasó, pero sí tengo conocidos a los que les ha sucedido que, en nombre de determinada cosa, les han pedido datos y hasta les han sacado créditos”, relató. En su caso, explicó que también busca adquirir conocimientos para desenvolverse con mayor independencia: “No manejo mucho las redes, entonces todo lo que pueda aprender para no tener que estar dependiendo me pareció interesante”.
Ceballos se enteró de la propuesta a través de un centro de jubilados al que asiste y valoró la posibilidad de incorporar herramientas para evitar situaciones de riesgo.
Por su parte, María Lidia Domínguez, de 70 años, y Emery Flores, docente jubilada con 40 años de servicio, también participaron de la capacitación. Flores contó que recibió un llamado desde Buenos Aires en el que le solicitaron información personal, una experiencia que reforzó su interés por conocer cómo prevenir este tipo de maniobras.
“En mi caso trato de adaptarme, pero está bueno prevenir y ampliar conocimientos”, expresó. Además, destacó que muchas personas mayores no cuentan con familiares cerca a quienes recurrir cuando tienen dudas sobre el uso de la tecnología.
La capacitación buscó responder a esas inquietudes y ofrecer herramientas para que los adultos mayores puedan utilizar teléfonos, redes sociales y servicios digitales con mayor seguridad, sin depender necesariamente de otras personas para realizar sus actividades cotidianas.