2026-10-25

Chango Spasiuk, en la Facultad de Humanidades

“Soy el monte entero”

El músico protagonizó junto a Joselo Schuap la primera entrega de un ciclo de charlas de la Licenciatura en Folklore. El artista alentó a revisar todo lo que se da por sentado, abrazar la diversidad como tesoro y tratar de superar lo fragmentario para ampliar nuestra mirada

Chango Spasiuk participó ayer por la mañana de un conversatorio acerca de rítmica folklórica misionera en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Unam. Ante un auditorio repleto y mientras afuera diluviaba, en el salón mayor del cuarto piso la calidez de la ronda de mate, de las palabras sentidas y las sillas apretadas ganaba el ambiente.

La visita del acordeonista y compositor, que es Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Misiones (2015), fue el puntapié inicial del ciclo de actividades complementarias de la carrera Licenciatura en Folklore.

En el acto apertura estuvieron en el panel de bienvenida el Secretario de Cultura, Joselo Schuap, quien también fue parte del conversatorio; el decano de Humanidades, Cristian Garrido, y el doctor César Bondar, coordinador de la licenciatura y moderador de la charla.

Con la idea nodal de poner sobre la mesa las representaciones que circulan como sentidos comunes de la cultura, sus expresiones, fronteras, porosidades, sus diversidades para pensarlas en voz alta y entre todos, para revisarlas críticamente y por qué no, para cuestionarlas.

Schuap en su presentación expresó que en el rol que le toca cumplir como titular de Cultura, una cuestión importante es promover espacios de encuentro y debate. “Si no despertamos en nosotros el pensamiento crítico, todo es muy superficial. La única manera de crecer es profundizando, es pensando”. Y ñadió: “Eso no significa pensar todos igual o estar todos de acuerdo, eso es imposible. Y si eso ocurre, bueno, estamos mal. Ahí es donde aparece esa hegemonía, que el Chango menciona de seguido y, creo que es maravillosa la oportunidad que tenemos hoy de hacernos preguntas y cuestionar y pensar juntos”.

Chango, maestro

Luego de los saludos protocolares, Spasiuk, tomó el micrófono y a pedido de los presentes se quedó parado para que puedan verlo hasta desde los últimos rincones del aula. Rememoró sus tiempos de estudiante de Humanidades, contó que todavía guarda el carnet con el que iba al comedor y dio su apoyo a la universidad pública.

“Espero que los maestros no se enojen conmigo, porque aparentemente, posiblemente, lo que compartamos acá vaya en contra de lo que les enseñan. Y ustedes tienen la responsabilidad de aprender todo lo que les enseñan, pero también tienen la responsabilidad de revisitar lo que les han enseñado o les están enseñando y volverlo a poner en un nuevo lugar”, comenzó el músico focalizando en la importancia de no dar por hecho lo establecido.

“Mi intención no es herir ninguna susceptibilidad, ni tampoco vengo a decirles cómo son las cosas. A veces cuando uno viene a compartir su experiencia personal pareciera que uno viene a decir ‘las cosas son así y no son de otros manera’, y yo vengo a plantearles que las cosas pueden ser de muchas maneras y no sólo de una manera, tenemos que corrernos de los discursos hegemónicos”, consideró.

En este punto refirió que durante mucho tiempo nos han dicho desde afuera y con gran seriedad y autoridad quiénes somos, cómo somos, cuál es nuestra cultura. “Hay documentales de la BBC de Londres y del canal de cultura de Francia, que son muy serios, sobre nosotros, pero nosotros podemos ver nuestros propios pies en el suelo que estamos pisando”.

“¡Cómo ponemos en un altar papeles de 400 años, porque en esos documentos un jesuita escribió algo entonces y eso es intocable!”, postuló y convino que “en algún momento tenemos que hacer el ejercicio de no tomar al ciento por ciento lo que dice alguien desde afuera que somos nosotros. En algún momento tenemos que escribir nosotros nuestra propia historia”.

Spasiuk, Schuap, Garrido y Bondar en la apertura de la charla. Foto: Julián Grondona

En ese camino, preciso, “se puede integrar todo lo que en un momento se ha dicho o escrito, pero sin desconocer el valor que tiene la experiencia personal, lo vivido”.

Yendo al hueso de la convocatoria, describió: “Me preguntaron cuáles serían los ritmos misioneros de la región, y no es tan literal, no es que yo les venga a decir esto sí y esto no. Eso es como mirar el monte y decir cuáles son los gajos bien misioneros, cuáles son de Brasil, o que aquellos son paraguayos y los de allá, correntinos. No se puede... Yo soy el monte entero, con todos esos elementos”.

Chango reparó en que reconocernos en un territorio diverso y en una memoria diversa. “Enriquece nuestro punto de vista”.

“Y en mi música y en mi búsqueda como músico, todo eso me atraviesa, toda esa diversidad me constituye”, dijo.

Entonces lanzó al aire una pregunta: ¿qué es ser misionero?

“¿Es ser medio paraguayo, o medio gaúcho brasileño, o medio argentino, criollo, o ser medio mbya guaraní, o ser medio gringo?”.

Su respuesta despertó los aplausos: “¡Qué carajo! Y si somos todas esas cosas juntas, ¿cuál es el problema?”.

Cuestionar paradigmas, imaginarios colectivos o no ser lo que se espera que uno sea es una situación que el artista ha vivido en carne propia. “Cuando yo empecé a tocar en el año 88, 89, y que viajaba por la Argentina, me pasaba eso de no ser el arquetipo del chamamecero”...

“¿Pero cuál es el arquetipo del chamamecero o del músico folklórico?, ¿que no tiene que hablar mucho o que tiene que vestirse de gaucho? Quien lo define. Lo que pasa es que es difícil salir al camino y estar realmente maduro, firme y caminar convencido. Pero bueno, en algún lugar dentro de nosotros hay algo que nos dice dónde está la verdad. Y uno camina y se busca”, destacó.

Tras esta introducción, Chango retomó la figura de esa mesa abundante de los ritmos de la región y cuáles se hallan y los que están ausentes.

“Es como que si viene alguien y dice ‘esto también es de acá’, quiere sacar todo lo demás y creo que no es así, tenemos una diversidad que es un tesoro”.

La clase con la voz y la música del Chango, los aportes de Schuap y con Bondar como anfitrión se extendió hasta el mediodía .

Viruta para los días lluviosos

Antes de comenzar el conversatorio, Chango Spasiuk, charló con los medios de prensa, y claro, la lluviarada incesante fue un asunto abordado y el músico coloreó ese gris con los recuerdos de su infancia en Apóstoles y mandó su solidaridad para todas las personas que están siendo afectadas por inundaciones.

“Hace unos años teníamos incendios, ahora tenemos mucha agua. Pobre la gente que está siendo afectada por el agua, conozco eso muy bien porque en el barrio de Apóstoles donde yo vivía cuando era chiquito, cada vez que llovía venían los vecinos a buscar viruta a la carpintería de mi papá, mi papá era carpintero y venían los chicos con sus bolsas por viruta, para tirarlas en el piso los días que llovía mucho. Conozco eso y sé lo angustiante que es cuando crece el río y sube el agua y esa desprotección… no es fácil”.

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