2026-10-24

Diabetes y patologías cardiovasculares afectan a la población económicamente activa

Advierten sobre enfermedades derivadas por la mala alimentación a causa de la crisis económica

Alejandra Arévalo, presidente del Colegio de Nutricionistas, indicó que hay familias no pueden elegir qué comer por los precios y brindó consejos para mejorar el menú.

La crisis genera enfermedades de distintos tipos. Los especialistas hablan de un crecimiento de patologías asociadas al estrés y las preocupaciones. Un aspecto esencial que influye en ello además es la alimentación. La falta de tiempo para comer debido a la necesidad de cumplir con dos o más empleos para llegar a fin de mes; o bien, la imposibilidad de comprar productos de alto valor nutricional por los costos que ello supone, producen una cadena que termina en la salud del trabajador y su familia.

Aunque desde el gobierno nacional niegan el panorama que atraviesa el país, lo cierto es que miles de argentinos se endeudan para llevar comida a la mesa. En ese marco, ya no se eligen productos frescos o de mejor calidad, sino que toma preponderancia el precio, sin importar muchas veces que el menú no alcance los valores aconsejados por los especialistas en salud. El alto consumo de harinas – como tortas fritas y pan - para suplantar otros alimentos y “llenar más la panza” es una constante en la provincia, sobre todo en los barrios más vulnerables. 
En ese sentido, El Territorio consultó a la presidente del Colegio de Nutricionistas, Alejandra Arévalo (M.P. 257), sobre la situación que se vive hoy y las implicancias en enfermedades de mayor gravedad. Asimismo, la profesional brindó algunos consejos para elegir mejor con el dinero que se dispone.

“Cuando pasa esta situación de que no podemos volver a comer porque tenemos varios trabajos ocurre que elegimos comida más bien rápida, asociada a la cuestión económica. Esto implica comer ultraprocesados, que coincide en que son los alimentos más económicos que hay en el mercado. Esto es negativo, porque nuestro cuerpo necesita nutrientes variados que provengan de sus fuentes alimentarias naturales, en la medida de lo posible, como son las frutas, las verduras, las carnes, los cereales”, explicó Arévalo.

Asimismo, remarcó que cuando se sostiene en el tiempo un estilo de alimentación que no es el adecuado, el cuerpo no recibe los nutrientes que necesita. Esto, sumado al estrés elevado por la misma situación, puede concluir en enfermedades como azúcar elevada, colesterol, triglicéridos, sobrepeso, hígado graso, entre otros. 

A falta de tiempo, organización
Por ello, los profesionales de la nutrición reciben cada vez más consultas sobre este tipo de problemas. “Cuando una persona quiere mejorar su alimentación y no tiene tiempo, trabajamos mucho en lo que es la organización de la semana, utilizando estrategias, cocinando los fines de semana y dejando viandas frizadas y listas. También, trabajamos en la búsqueda de alimentos rápidos que sean un poco más saludables”, explicó la nutricionista.

Otro punto importante es dónde comprar. Muchas veces se prioriza la compra en el momento en algún supermercado, cuando se pueden conseguir frutas y verduras a mucho mejor precio en las ferias francas y mercados concentradores. La clave es pensar con tiempo y realizar las compras justamente necesarias.

“Recomiendo a la gente ver qué feria tienen cerca de su casa y organizar un día para ir a comprar para toda la semana, haciendo una lista de lo que me hace falta, evitando así la compra hormiga o de productos que después no utilizo. La diferencia es abismal. Ver las ofertas de frutas y verduras de estación, ahora por ejemplo la mandarina, la naranja, los cítricos están más económicos y en lo que sea verduras para preparar ensaladas, por ejemplo el repollo sigue siendo una buena opción porque rinde y tiene mayor durabilidad”, dijo Arévalo. 

La cuestión económica
Sin embargo, más allá del tiempo, hay un factor clave en la alimentación de los misioneros hoy y tiene que ver con la cuestión económica. El congelamiento de los salarios no condice con los incrementos que tienen los alimentos y servicios, por lo que muchas veces se priorizan productos más baratos pero con menor calidad nutricional.

“Hoy el condicionante económico es clave para que s los nutricionistas hagamos recomendaciones, porque dentro del grupo de lo que son los alimentos, los de mejor valor nutricional son justamente los de mayor precio justamente. Por ejemplo, los alimentos frescos, ya sea lácteos, carnes, verduras, frutas. Entonces, por supuesto, la opción más económica siguen siendo los alimentos llenadores: aquellos que tienen fuente de harina, trigo principalmente, que es lo que más consumimos en nuestra región”, manifestó la especialista.

Al respecto, recomendó: “lo que le diría de las personas es que dentro del grupo de las proteínas que son fundamentales para el funcionamiento de nuestro organismo, el huevo sigue siendo una alternativa bastante económica; y es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, seguido por el pollo y el cerdo que también son opciones que dentro de todo siguen siendo bastante económicas”.

“A nosotros nos gusta mucho la carne roja, pero ha sido un obstáculo la suba de precio de este alimento. Entonces, lo que se puede comprar hoy, capaz que son los cortes que tienen mayor contenido de grasa que no es lo más recomendable. Por eso podemos optar por cerdo, en sus cortes magros, pollo, pechuga, pata muslo, que siguen siendo buenas fuentes de proteínas, igual que el pescado, el atún - por ejemplo - y la merluza que también es bastante accesible”, añadió.

“Otra excelente opción son las legumbres, podés hacer ensaladas tibias, hamburguesas, humus. Las legumbres son fuentes de hidratos de carbono, pero mucho mejores que la harina refinada. La cocina tradicional misionera es algo que nos encanta y también tiene que ver con nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, no hay que demonizar los alimentos. Está bien comer reviro, pero el problema es cuando esta es la única fuente o cuando es muy seguido, porque voy a acumular un consumo excesivo de estos alimentos en detrimento de otro grupo de alimentos”, agregó. 

Consecuencias
La mala alimentación, sumado al estrés excesivo, el mal descanso, e incluso al sedentarismo derivado de la imposibilidad de realizar actividad física por falta de tiempo, por ejemplo, influyen de manera grave en el cuerpo, no sólo a nivel físico, sino también emocional y mental.

“Con todo esto, la gente tiende a enfermarse de manera precoz y a empezar a consumir medicación desde muy temprana edad. Esto puede derivar en diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, que sabemos que son el grupo de enfermedades más frecuentes en las personas económicamente activas”, afirmó Arévalo.

Al tiempo que sostuvo: “esa es la realidad. Hoy un trabajador promedio no puede comprar los alimentos que necesita para llevar adelante una alimentación saludable para sí y su familia. Es importante resaltar que debería poder. Cualquier trabajador promedio trabaja diez o más horas, tiene tres trabajos para poder comer, es una locura. Y ni siquiera así muchas veces puede elegir lo que compra para comer”.

“Las noticias nos cuentan que el salario para la mayoría de los argentinos termina cerca del 20. Yo igual creo que el 20 es estirar. Si vos te estás endeudando para comprar comida, ¿qué clase de alimentación vas a estar eligiendo? No estás eligiendo, estás comprando lo que podés”, argumentó.

Por eso, la presidente del Colegio de Nutricionistas apuntó a que se trabaja muchos desde el organismo para ayudar a la gente tratando de encontrar productos accesibles en cuanto a lo económico, pero que sigan teniendo un buen aporte de nutrientes. “Con organización, se puede tener una alimentación varada, acorde al bolsillo”, concluyó. 

 

 

 

Temas de esta nota
Te puede interesar