2026-10-24

En Misiones bajó el consumo y los conductores reducen litros por carga

Llegar a fin de mes para cargar combustible, el otro gran desafío

En los surtidores, cada vez más clientes priorizan el monto mínimo que llenar el tanque. Algunos cargan 10.000 pesos en automóviles y 3.000 pesos en motos.

Misiones tuvo uno de los retrocesos más pronunciados del país en ventas de combustibles, entre enero y agosto de 2026. En estaciones de servicio de Posadas describen cargas por montos fijos, menor compra de productos prémium y una mayor búsqueda de descuentos. Desde el sindicato del sector advierten sobre las consecuencias para la actividad y el empleo.

Las ventas acumularon una caída interanual del 8,1% entre enero y agosto de 2026, en un escenario marcado por la retracción del consumo y las dificultades de los hogares para sostener sus gastos. En las estaciones de servicio de Posadas, los trabajadores describen cambios en la forma de comprar nafta y gasoil; los clientes calculan cuánto pueden gastar, cargan menos litros por operación y recurren a promociones para reducir el costo de cada visita.

El comportamiento que observan en los surtidores presenta diferencias según el establecimiento, el tipo de vehículo y la actividad de los usuarios. Mientras algunas estaciones señalan que el movimiento se mantiene relativamente estable, otras reconocen una disminución de las ventas. En ambos casos, los testimonios coinciden en que llenar el tanque perdió frecuencia entre determinados segmentos de clientes y que el importe disponible tiene un peso cada vez mayor en la decisión de compra.

La evolución local se inscribe en una tendencia que también alcanza al mercado nacional, aunque con una caída más moderada. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación procesados por Politikon Chaco, Misiones quedó entre las tres provincias con mayores retrocesos en el período analizado, junto con Santa Cruz y Corrientes.

Por montos fijos y menos litros

En una estación de servicio ubicada por avenida Santa Catalina de Posadas, un trabajador explicó que son pocos los clientes que completan el tanque de sus automóviles y que las cargas habituales se ubican entre los 30.000 y los 50.000 pesos. Según su estimación, llenar puede costar alrededor de 110.000 pesos.

“Son muy pocos los que te llenan el tanque”, señaló el operario.

La diferencia entre esos montos y el dinero que muchos usuarios destinan a cada visita ayuda a entender la preferencia por las cargas parciales.

El cliente establece un presupuesto y compra la cantidad de combustible que puede pagar en ese momento. Si los precios suben, ese mismo importe representa menos litros.

En otra estación, de Uruguay y Monteagudo, describieron una dinámica similar, aunque señalaron que las ventas del establecimiento se mantuvieron relativamente estables durante los últimos tres meses. El trabajador entrevistado resumió el cambio en una situación concreta: quienes acostumbraban a cargar 30.000 pesos continúan destinando esa suma. “Cargan la misma plata, pero son menos litros”, describió.

También identificó diferencias a lo largo del mes. Durante los primeros días, cuando se acreditan los salarios, aumenta la cantidad de clientes que completan el tanque. A medida que transcurren las semanas, las cargas tienden a disminuir y los usuarios administran el dinero disponible hasta el siguiente ingreso.

En un local de Uruguay y Cabred, en tanto, describieron un movimiento de clientes que continúa, aunque con operaciones de menor volumen. La observación coincide con la diferencia entre cantidad de visitas y cantidad de combustible vendido: una estación puede mantener el flujo de vehículos mientras cada persona compra menos litros, “no es el mismo movimiento de antes”, aseguró. Estas observaciones ofrecen una referencia sobre cómo se manifiesta en la vida cotidiana una situación de menor capacidad de compra.

El precio influye en la elección

El ajuste también se observa en los productos elegidos. Indicaron que algunos clientes que antes compraban nafta Infinia o gasoil Infinia Diesel optan ahora por nafta Súper o Diesel 500, alternativas de menor precio. Según el trabajador consultado, las ventas de combustibles prémium disminuyeron y creció la demanda de productos comunes. El cambio muestra que una parte de los consumidores revisa sus decisiones para reducir el gasto, aunque no todos los vehículos admiten indistintamente cualquier tipo de combustible.

La administración del presupuesto también se combina con la búsqueda de promociones. Señalaron que los miércoles, cuando la estación ofrece descuentos, y los viernes, cuando coinciden otros beneficios, se observa una diferencia en el movimiento comercial. Las promociones bancarias y los reintegros influyen en el día elegido para cargar.

Mencionaron los beneficios vinculados con determinados combustibles y medios de pago, entre ellos las promociones asociadas a Modo. Los trabajadores indicaron que los clientes prestan atención a esas oportunidades para aprovechar mejor el dinero disponible.

A esa conducta se suma el uso de tarjetas de crédito. Varios observaron una mayor presencia de ese medio de pago, especialmente cuando avanza el mes. El crédito permite realizar la compra en el momento, aunque traslada el compromiso de pago al resumen de la tarjeta y puede incrementar las obligaciones financieras de los hogares.

Ligado al ingreso diario

Entre quienes utilizan el vehículo como herramienta de trabajo, la compra de combustible está ligada a los ingresos de cada jornada. Los trabajadores de las estaciones mencionaron a conductores de Uber, taxistas, repartidores y vendedores, con diferencias según la actividad y el tipo de movilidad.

En este sentido, señalaron que algunos conductores de aplicaciones regresan varias veces al día para cargar montos pequeños. La cantidad de combustible que compran depende de lo recaudado y de la necesidad de seguir trabajando. En estos casos, cada carga forma parte de un cálculo cotidiano que combina los ingresos, el gasto operativo y los kilómetros que deben recorrer.

También se mencionó que clientes que cargan alrededor de 10.000 pesos, una suma que, según los precios considerados durante la entrevista, representa menos de cuatro litros. Algunos usuarios que dependen del vehículo vuelven dos o tres veces al día, aunque el trabajador aclaró que se trata de situaciones puntuales.

Las motos presentan otra escala de gasto. Completar el tanque de una motocicleta pequeña puede costar entre 7.000 y 8.000 pesos, mientras que algunos usuarios realizan cargas parciales de alrededor de 3.000 pesos. En vehículos de mayor cilindrada, el monto necesario aumenta y la frecuencia depende del uso.

Desde el sindicato advierten por rentabilidad

Desde el Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios, GNC, Garages y Playas de Estacionamiento de Misiones (Soesgype), su secretario general, Gerónimo Sanabria, expresó preocupación por la caída de las ventas y sus posibles consecuencias para la actividad. “Desde el sindicato vemos con preocupación la caída en las ventas de combustibles en Misiones, que según los últimos informes acumula una baja del 8,1% entre enero y agosto, muy por encima del promedio nacional del 2%”, sostuvo.

Sanabria vinculó el retroceso con la pérdida del poder adquisitivo, la retracción del consumo y la menor actividad económica. También señaló que la condición fronteriza de Misiones, con Paraguay y Brasil, influye en el comportamiento del mercado provincial. “Esto refleja la pérdida del poder adquisitivo, la retracción del consumo y la menor actividad económica. A eso se suma nuestra realidad de frontera con Paraguay y Brasil, que también influye en las ventas”, afirmó.

El dirigente advirtió que una reducción sostenida del volumen comercializado puede afectar la rentabilidad de las estaciones de servicio y repercutir en los puestos de trabajo y en toda la actividad económica provincial, reduciendo la capacidad de las actividades productivas y el consumo.

Te puede interesar