2026-10-18

Fue a trabajar a Brasil y hace 5 meses perdió contacto con su familia

Guillermo Ferreira habló por última vez con su mamá en mayo. Un conocido le dijo que "andaba en malos pasos". La mujer viajó a Brasil pero hasta el momento no obtuvo respuestas.

La familia de Guillermo Sebastían Ferreira (33) no sabe nada de él desde el pasado 9 de mayo, cuando se comunicó por última vez con su mamá. El hombre estaba trabajando en Brasil y desde ese día no se volvió a llamar ni a escribir a sus familiares de Oberá. 

Su último destino en el vecino país habría sido Bento Goncalves, un municipio del estado de Río Grande del Sur, donde fue a trabajar en la cosecha de uva.

En diálogo con este medio, su mamá Elisabeth Ferreira, expresó su desesperación y contó que en julio viajó a Brasil en busca de datos que le permitan ubicar a su hijo, aunque no tuvo suerte.

En tanto, precisó que denunció la desaparición en ambas márgenes del río Uruguay, pero hasta el momento las autoridades tampoco le dieron respuestas. 

“Ya no sé qué puerta tocar. Estoy desesperada porque son cinco meses que no sé nada de mi hijo. El 9 de mayo me hizo una video llamada y me contó que estaba bien. Es más, me dijo que le estaban por blanquear en el trabajo”, precisó. 

Contó que la última comunicación la realizó con el celular de un compañero, otro argentino, ya que había perdido su teléfono.

Al respecto, Elisabeth comentó que su hijo pensaba que había dejado su teléfono en un camión de la empresa para la cual trabajaba.

La sombra del consumo 

La mujer indicó que Guillermo tiene dos hijas en Oberá y en 2024, como tantos jóvenes de la zona, decidió cruzar al Brasil en busca de mejores oportunidades laborales.

“Primero trabajó en un aserradero y después pasó a la cosecha de uvas. Hablábamos todas las semanas y se lo veía bien, contento y con proyectos”, remarcó. 

De todas formas, aportó un dato que podría explicar la situación, ya que el mismo compañero que le prestó el celular para la última video llamada, luego le dijo que Guillermo “andaba en malos pasos y había empezado a consumir”, señaló.

Al viajar al vecino país, Elisabeth le comentó esa versión a la Policía local, desde donde reconocieron que las drogas están haciendo estragos también en esa zona. 

Como si eso fuera poco, habrían mencionado que muchas organizaciones criminales retienen a los adictos y los obligan a trabajar para ellos para que paguen sus deudas.

“Yo no sé qué creer. Él no tiene antecedentes de consumo, pero que no se comunique por tanto tiempo, me hace pensar que todo es posible. No descarto nada. Hice la denuncia en Oberá y en Bento Goncalves, pero hasta ahora no hay señales de mi hijo”, lamentó. 

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