2026-10-15

Cómo es la Moab, la mayor bomba no nuclear de Estados Unidos que podría usarse contra Irán

Pesa unos 9.800 kilos y solo se utilizó una vez en combate, en Afganistán en 2017.

El Ejército de Estados Unidos preparó nuevos planes de ataque contra Irán que podrían incluir el uso de la llamada madre de todas las bombas. El objetivo serían infraestructuras energéticas e instalaciones nucleares iraníes, y el operativo se activaría si el presidente Donald Trump ordena retomar las operaciones. Así lo informó CNN, que citó a varios funcionarios al tanto del tema.

Según ese reporte, la utilización por primera vez en este conflicto de la bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast, conocida como MOAB, representaría una escalada notable. La MOAB es la mayor bomba no nuclear del arsenal estadounidense, aunque los funcionarios consultados también expresaron dudas sobre su eficacia para cumplir los objetivos estratégicos que fijó Trump o para inclinar la balanza de la guerra.

El escenario se da en medio de la tensión que persiste entre Washington y Teherán, pese a los intentos diplomáticos por cerrar el conflicto. La guerra comenzó el 28 de febrero con ofensivas de Estados Unidos e Israel, y en junio se firmó un protocolo de acuerdo que no logró aquietar del todo las hostilidades. El 8 de octubre, Trump aseguró que su país no lanzaría nuevos ataques antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, por las conversaciones abiertas con funcionarios iraníes, aunque dejó la puerta abierta a nuevas acciones militares después de esa fecha.

Cómo es la madre de todas las bombas

La MOAB, apodada The Mother of All Bombs, es una bomba guiada convencional de gran radio de detonación. Fue desarrollada para el Ejército estadounidense por Albert L. Weimorts Jr. y, cuando se la presentó, se la promocionó como la bomba convencional, es decir no atómica, más potente jamás creada.

Está diseñada para ser lanzada desde un avión de carga Hércules C-130. Pesa cerca de 9.800 kilos y mide 9,18 metros de largo, dimensiones pensadas para arrasar objetivos en una zona muy amplia, ya que su diámetro de explosión ronda los 1,40 kilómetros.

Su estreno en combate fue en abril de 2017, también durante el gobierno de Trump. En esa ocasión se la lanzó sobre Achin, en la provincia afgana de Nangarhar, dentro de la ofensiva contra el Estado Islámico.

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