2026-10-14

El Niño golpea las chacras misioneras y productores buscan sostener la oferta y los precios

Las lluvias y el granizo ya provocaron pérdidas en cultivos hortícolas y dificultades para trasladar mercadería. Desde la Subsecretaría de Agricultura Familiar trabajan con municipios y familias para prevenir daños y mantener las ventas.

Las lluvias intensas, el granizo y las dificultades para salir de las chacras comienzan a complicar la producción de los pequeños agricultores de Misiones, en un escenario marcado por el avance del fenómeno climático El Niño (que, de acuerdo a proyecciones meteorológicas globales, podría extenderse hasta abril del 2027). Mientras algunos cultivos registran pérdidas y otros logran sostenerse gracias a las estructuras de protección, productores buscan alternativas para reducir los daños y mantener la comercialización, con sostén estatal y políticas articuladas entre los organismos del agro. 

Carla Pipke, productora y comerciante que opera como nexo entre familias agricultoras de Gobernador Roca y los consumidores, describió a El Territorio las dificultades que atraviesan los colonos para cosechar y trasladar sus productos. “Ayer (martes) inclusive hubo productores que tuvieron que sacar con carretilla las lechugas porque no se podía salir de las chacras”, contó.

La situación afecta tanto el volumen como la variedad de las verduras que llegan al mercado. Según explicó, el perejil dejó de comercializarse durante algunas semanas debido a los daños ocasionados por el granizo, mientras que algunas tandas de repollo también resultaron perjudicadas. El zapallo de tronco, por su parte, tuvo una menor producción a raíz de las precipitaciones constantes.

Lo que se pudo conservar de estas últimas lluvias se expuso a la venta este miércoles en una feria por la soberanía alimentaria en la plaza San Martín de Posadas, que además reunió a productores de Agricultura Familiar y del Imac, anticipando las reservas de alimentos de cara a los festejos por el día de la madre. 

“Un poco sí se redujo la producción”, reconoció Pipke, aunque aclaró que algunos cultivos logran mantenerse gracias a la protección de media sombra y techos. Sin embargo, advirtió que no todas las familias cuentan con esas instalaciones y que, dentro de sus posibilidades, intentan cubrir las plantaciones para evitar mayores pérdidas.

En paralelo, los productores reciben recomendaciones para adaptarse a las condiciones climáticas. “Desde el Instituto de Macroeconomía Circular (Imac) se están dando tips a los productores para que puedan seguir produciendo y que no se les venga abajo, por ejemplo, se les enseña cómo abrir los canales para que el agua de lluvia corra y que quizás muchos no conocen”, explicó.

La conducción del agua resulta una de las medidas necesarias para evitar que las precipitaciones se acumulen en los terrenos y agraven los daños. El exceso de humedad también dificulta el acceso a las chacras y retrasa las tareas de cosecha, con consecuencias directas sobre la posibilidad de comercializar los alimentos.

Asistencia y prevención ante las lluvias

Desde el área institucional, la subsecretaria de Agricultura Familiar de Misiones, Laura Duarte, remarcó en diálogo con este medio que mantienen un contacto directo con los pequeños productores y que trabajan de manera articulada con los municipios para detectar problemas y gestionar respuestas rápidas.

“El fenómeno El Niño es un proceso largo, sabemos que quizás el próximo mes tengamos la mayor cúspide”, adelantó. En ese contexto, indicó que otras áreas del Ministerio del Agro y la Producción trabajan con fondos rotatorios para adquirir insumos considerados imprescindibles para atender las necesidades inmediatas de los agricultores.

Tras las últimas tormentas, entre los inconvenientes registrados en las chacras mencionó la voladura de plásticos, medias sombras y postes. A esas pérdidas materiales se suma la necesidad de encontrar una salida comercial para los alimentos que todavía pueden cosecharse.

“Con los productores sabemos que en muchos casos, las pérdidas significan pensar en cosechar con anticipación, repensar su producción, que también les implica un gasto extra que no estaba previsto”, explicó Duarte.

Ante ese escenario, la funcionaria señaló que buscan fortalecer los canales de venta mediante ferias, mesas institucionales y combos de productos. “Producir para vender”, resumió al referirse a la necesidad de sostener los ingresos de las familias rurales.

También mencionó la articulación con los gobiernos locales y la Dirección de Defensa Civil, tanto para identificar los daños como para organizar la asistencia. En ese sentido, destacó la importancia de contar con información meteorológica y de detectar a tiempo las situaciones de riesgo: “Agradezco profundamente el acompañamiento de los intendentes porque es importante para la detección temprana”, valoró.

Sostener las ventas pese a las pérdidas

Pipke explicó que la comercialización es una parte central del acompañamiento a los agricultores, especialmente para quienes no pueden trasladarse por sus propios medios.

Pese a la reducción de algunos productos, aseguró que los precios se mantienen y que la prioridad de las familias es evitar que los alimentos se pierdan sin generar ingresos. “Los productores no aumentan los precios: lo que quieren es vender, están desesperados en no perder la producción, lo que quieren es tratar de seguir vendiendo”, recalcó.

Aclaró que algunos costos se modificaron por el aumento del combustible y del traslado, pero sostuvo que la intención es no trasladar esos incrementos a los precios de venta. “Nosotros no cambiamos los precios, lo que queremos es vender para que cada semana las familias tengan su ingreso”.

Un escenario climático que exige preparación

Los informes meteorológicos difundidos en la provincia ya anticipaban un período de mayor inestabilidad, con lluvias abundantes, tormentas intensas, ráfagas de viento, posibles caídas de granizo y crecidas de ríos y arroyos.

En una entrevista a principios de septiembre, el agrometeorólogo del Inta Cerro Azul, Ángel Olinuk, advirtió a este medio que las precipitaciones y los temporales podían intensificarse durante la primavera, con consecuencias tanto para los cultivos como para la infraestructura rural. También señaló el riesgo de erosión hídrica, un problema que puede comprometer la fertilidad del suelo a largo plazo.

La horticultura a cielo abierto aparece entre las actividades más expuestas, debido a que las lluvias y el granizo pueden destruir plantaciones en poco tiempo. Las estructuras de protección permiten reducir parte del impacto, aunque requieren una inversión que no todas las familias pueden afrontar.

En ese marco, el mantenimiento de los drenajes, la protección del suelo, el cuidado de los cultivos y la organización de los circuitos de comercialización forman parte de las medidas para reducir las pérdidas.

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