2026-10-08

Falta de deseo sexual: qué hay detrás de un problema cada vez más frecuente

El sexólogo clínico Guido Fischer explicó que la disminución del deseo puede estar vinculada con múltiples aspectos de la vida cotidiana y sexual. Emociones, vínculos, consumo frecuente de pornografía y falta de educación sexual aparecen entre los factores que pueden influir en la respuesta sexual

La falta de deseo sexual no siempre responde a una cuestión física. El estado emocional, los problemas psicológicos, la dinámica de los vínculos y determinados hábitos pueden influir en el deseo y en la respuesta sexual. Para el sexólogo clínico Guido Fischer, uno de los puntos centrales está en reconocer qué ocurre en el plano anímico antes de buscar una solución exclusivamente física.

"La parte psíquica y emocional está creciendo un poco con los problemas, y eso influye mucho en el deseo y en la excitación sexual", explicó Fischer en diálogo con Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7, al analizar los factores que pueden afectar la vida sexual.

El especialista señaló que esta situación puede manifestarse de distintas maneras. En algunos casos, una persona puede presentar dificultades en la lubricación o en la erección y buscar inicialmente una explicación orgánica. Sin embargo, sostuvo que no siempre existe una causa física detrás de esas dificultades.

"Muchas veces van, y no es una cuestión orgánica, es una cuestión psicológica y emocional que está influyendo", afirmó. En esos casos, consideró necesario identificar qué está interfiriendo en la etapa de excitación y trabajar sobre ese aspecto antes de recurrir solamente a una medicación.

El deseo también cambia con el paso del tiempo

Otro de los aspectos señalados por Fischer tiene que ver con la evolución de las relaciones. Según explicó, el deseo y la excitación pueden presentarse con mayor intensidad al comienzo de un vínculo, pero esa dinámica cambia con el paso del tiempo.

"No es lo mismo que cuando uno recién empieza un vínculo, el deseo y la excitación están todo el día presentes. Pasa el tiempo y hay que dedicarle tiempo", sostuvo.

Para el sexólogo, esa transformación no significa necesariamente que el deseo desaparezca, sino que requiere una actitud diferente dentro de la pareja. El tiempo compartido, la intimidad y la dedicación adquieren un papel más importante cuando la relación deja atrás la etapa inicial.

"Cuando se le dedica tiempo, te puedo asegurar que lo disfrutan un montón", afirmó Fischer, quien remarcó la importancia de no dar por sentada la vida sexual dentro de una relación de larga duración.

En este sentido, planteó que parte de la educación sexual también debería contemplar que el deseo no permanece necesariamente de la misma manera durante toda una relación. "No es que siempre va a estar el deseo, pero sí hay que apuntar a la excitación", explicó.

El peso de lo emocional

Para Fischer, reconocer las propias emociones también forma parte del proceso. En su experiencia clínica, muchas personas no advierten que detrás de una dificultad sexual puede haber un problema anímico que todavía no identificaron.

"El primer tema es detectar bien qué le está pasando en lo psicológico. Cuando eso está bien, hay que disfrutar muchísimo de la sexualidad", señaló.

En esa línea, recomendó prestar atención a aquello que genera malestar, enojo o tristeza y entender cómo esas emociones pueden repercutir sobre la intimidad. La propuesta, sostuvo, no es separar lo psicológico de lo sexual, sino comprender cómo ambos aspectos se relacionan.

Pornografía y vínculos reales

Fischer también puso el foco en el acceso cada vez más sencillo a contenidos pornográficos. Diferenció entre un consumo ocasional dentro de una pareja y un uso frecuente que puede terminar interfiriendo en la respuesta sexual.

"El que usa la pornografía todos los días influye muchísimo después en la respuesta sexual", afirmó.

Según explicó, el consumo sostenido puede generar diferencias entre los estímulos de la pornografía y los encuentros sexuales reales. "El que no para de consumir pornografía no le va a hacer bien, porque levanta una química particular, pero cuando tiene el contacto real, físico, con su pareja no es lo mismo", sostuvo.

El especialista también planteó que este fenómeno puede repercutir en los vínculos y favorecer un distanciamiento de los encuentros sexuales reales. Incluso señaló que observa una población joven que combina un elevado consumo de pornografía con la autoestimulación y una menor frecuencia de contacto sexual con otras personas.

En ese contexto, consideró necesario que estos temas tengan mayor presencia en la educación sexual y que las personas puedan consultar cuando detectan dificultades que persisten. Para Fischer, identificar qué está afectando el deseo es un paso previo para recuperar una vida sexual satisfactoria.

"Cuando una persona se cuida y cuida bien su parte anímica y psíquica, por supuesto que va a tener deseo y va a disfrutar mucho del deseo y también de la excitación", concluyó.

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