Le escribió una canción a Messi para despedirlo de la Selección
Julio Benítez es docente y vive en Jardín América. Inspirado por distintos acontecimientos que marcan la historia de nuestro país, suele encontrar en la escritura y las canciones una manera de expresar sus emociones. En esta oportunidad, la despedida de Lionel Andrés Messi de la Selección Argentina lo llevó a escribir una canción dedicada al futbolista.
Durante la noche del último martes, mientras se vivía la despedida de Messi en el estadio Más Monumental, Benítez siguió el histórico momento desde Jardín América y terminó de darle forma a una canción que había comenzado a imaginar a partir de la despedida del capitán argentino.
"La idea surgió como parte de su despedida. Quise hacer una poesía y, como ya vi que había muchas canciones dedicadas a él, se me ocurrió también transformarla en canción y con un estilo más bien al rock nacional", contó el docente en diálogo con El Territorio.
Su admiración por Messi también está vinculada con una historia familiar. Su hijo menor, Noah, es fanático del futbolista, por lo que Benítez se sintió aún más atravesado por el momento que se vivió en el estadio Más Monumental, donde Messi disputó su último partido con la camiseta de la Selección Argentina como local.
Para musicalizar la letra, utilizó la computadora y así convirtió sus versos en una canción con la que buscó dejar su propio homenaje al jugador que marcó una época en el fútbol argentino.
El resultado es una letra que recorre distintos momentos de la trayectoria de Messi, pero que también habla de los recuerdos familiares, de quienes ya no están y de aquella histórica celebración de diciembre de 2022, cuando la Selección Argentina conquistó el Mundial de Qatar.
La letra de la canción
CUANDO YA NO ESTÉS POR ENTRAR
Hay una camiseta esperando,
un mate frío junto al televisor.
Mi viejo hubiera dicho:
«Dásela al petiso»,
y yo le habría dado la razón.
Pasaron tantos años por tu zurda,
tantos domingos detrás de una ilusión.
Éramos más jóvenes cuando llegaste…
y mientras vos jugabas
también pasaba el tiempo entre los dos.
Y no sé cómo agradecerte,
si gracias queda chico para tanto.
Cuando todo dolía
y era más fácil irse…
vos volviste.
Gracias, Lio, por volver,
cuando nosotros dudamos.
Gracias por levantarte
cada vez que te golpeamos.
Gracias por esa camiseta,
por no dejarla nunca atrás.
Por los que pudieron verlo…
y por los que ya no están.
Me acuerdo de aquel diciembre,
la calle abierta, el grito, el corazón.
Un desconocido abrazando a otro,
las banderas en los autos
y un país llorando frente al televisor.
Alguien miró una silla vacía.
Alguien brindó mirando hacia otro lugar.
—Esto era para vos, viejo…
Y siguió llorando.
Porque aquella tarde, hermano,
los que se fueron regresaron un rato.
Vos levantaste aquella Copa…
y nosotros
levantamos nuestros brazos.
Gracias, Lio, por volver,
cuando nosotros dudamos.
Gracias por levantarte
cada vez que te golpeamos.
Gracias por esa camiseta,
por no dejarla nunca atrás.
Por los que pudieron verlo…
y por los que ya no están.
Y ahora dicen que te vas.
Qué palabra jodida.
Irse.
Si durante tantos años
alcanzaba con buscarte
en algún lugar de la cancha
para saber que todavía
podía pasar algo.
Esta noche no mires el reloj.
Que espere un poco el tiempo.
¡Dale, Lio, una más!
Una gambeta.
Un pase.
Una pelota contra el palo.
¡Dale, Lio, una más!
No para ganar.
Esta vez no.
Una más
para guardar en la memoria
cómo inclinábamos el cuerpo
cuando la pelota iba hacia vos.
Gracias, Lio, por volver.
Gracias por haber quedado.
Por la celeste y blanca,
por todo lo que nos has dado.
Gracias por aquella estrella,
por aquel diciembre y mucho más.
Por nuestros hijos, por nuestros viejos,
por los que ya no están.
Por nuestros hijos…
por nuestros viejos…
por los que ya no están.
Ahora andá tranquilo, Lio.
No nos debés nada.
Mañana habrá otro partido,
otra pelota rodará.
Y algún pibe en algún barrio
va a ponerse la diez
y va a querer gambetear
como te vio gambetear.
Pero nosotros sabemos
que habrá algo que no vuelve.
La casa en silencio.
El mate quieto.
La pelota llegando a tu zurda.
Y alguien diciendo:
—Dásela a Messi.
Andá tranquilo, Lio.
Esta vez…
el partido
te lo agradecemos
nosotros.