2026-09-19

Un cerdo de 320 kilos sorprendió a una familia productora de San Pedro

El ejemplar de raza Duroc fue criado en una chacra de Cerro Polaco y alcanzó un peso que superó ampliamente las expectativas de sus productores. La incorporación de una nueva genética comenzó hace cinco años como una apuesta para mejorar el rendimiento de la producción familiar.

La faena de un cerdo de raza Duroc que alcanzó los 320 kilos sorprendió a una familia productora de Cerro Polaco, en San Pedro. El ejemplar fue criado en la chacra de Hernán Dos Santos, quien desde pequeño trabaja junto a su padre y apuesta a diversificar la producción familiar para mejorar su rendimiento.

El resultado se conoció durante la jornada de ayer y superó ampliamente las expectativas. Si bien por el tamaño del animal sus propietarios sabían que se trataba de un ejemplar de gran porte, recién al momento de pesarlo pudieron dimensionar el resultado.

“Se notaba que era grande, pero era imposible calcular que iba a tener ese peso. 320 kilos no se notaban; se veía que era grande, pero en kilaje fue una cosa de locos”, contó Dos Santos en diálogo con El Territorio.

Hernán nació y se crió en la colonia y prácticamente toda su vida estuvo vinculada al trabajo rural. En su chacra, la producción porcina forma parte de un esquema más amplio que incluye ganado vacuno, peces y otras actividades.

En ese trabajo también ocupa un lugar central su padre, Juan, con quien comparte las tareas y de quien aprendió buena parte de los conocimientos que hoy aplica en la producción.

“Él siempre me ayudó. Todo lo que sé me enseñó en la chacra, para lidiar con los animales y para trabajar. Con él siempre estamos trabajando”, valoró.

Una apuesta por mejorar la genética

Detrás de los 320 kilos alcanzados por el animal existe una decisión productiva que comenzó hace cinco años. Hasta entonces, la familia criaba cerdos que rondaban los 150 o 160 kilos, principalmente para autoconsumo.

Con el objetivo de renovar la genética y obtener mejores resultados, Hernán y su padre decidieron incorporar ejemplares de la raza Duroc.

“Siempre criamos chanchos, pero eran de 150 o 160 kilos. Hace cinco años tomamos la decisión con mi papá de cambiar la raza que teníamos en la chacra y optamos por Duroc, porque era de más carne y más grande”, explicó.

Para iniciar el proceso adquirieron un macho reproductor de un vecino y una hembra de la misma raza. El ejemplar faenado esta semana tenía aproximadamente cinco años y había sido castrado cuatro meses atrás para comenzar la etapa final de engorde.

La diferencia respecto de los animales que criaban anteriormente terminó superando las expectativas de la familia.

“Nos pusimos de acuerdo para tratar de implementar otra raza y tener una mejor rentabilidad. La verdad es que hubo más que una mejora, fue algo increíble, porque una media res sola dio el kilaje que antes daba un chancho entero”, destacó Dos Santos.

Alimentación y aprovechamiento

Otro de los aspectos destacados por el productor fue la alimentación. Pese al tamaño alcanzado, explicó que durante buena parte de su crecimiento el animal recibió una dieta similar a la utilizada habitualmente con los cerdos criollos.

“Uno puede pensar que por ser Duroc come mucho alimento balanceado, pero se lo trató normalmente como a un chancho criollo. El balanceado era solamente para complementar la dieta”, señaló.

La alimentación incluyó maíz, mandioca, pasto, caña dulce y pasto elefante. Durante los últimos meses de engorde se incorporó una mayor cantidad de expeller de soja y alimentos cocidos, principalmente mandioca y zapallo, distribuidos en tres comidas diarias.

Tras la faena, la familia comenzó con las tareas de procesamiento y conservación de la carne. Parte de la producción será destinada a la venta para cubrir los gastos, mientras que la grasa y otros derivados quedarán principalmente para el consumo familiar.

“Con el tocino hacemos chicharrón y la grasa la guardamos para nuestro consumo porque es una grasa natural. Tenemos unos tres días de trabajo entre picar, preparar, guardar la carne y derretir el tocino. Algo de la carne sí vamos a vender para solventar los gastos”, detalló.

El resultado también dejó un dato llamativo al momento de dividir la res, ya que una media res alcanzó los 153,200 kilos.

Para Hernán y su padre, el resultado representa el fruto de una apuesta que comenzó cinco años atrás con la incorporación de la raza Duroc y la búsqueda de alternativas para mejorar el rendimiento de la producción, manteniendo al mismo tiempo la dinámica de trabajo de la chacra familiar.

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