El consumo de carne vacuna cayó y en Misiones crece la demanda de cerdo y pollo
El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. En agosto registró una caída interanual del 9,5 por ciento y se ubicó por debajo de los 45 kilos por habitante al año, según los datos mencionados durante una entrevista con Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Frigorífica Virgen de Fátima de Posadas.
La tendencia marca una diferencia significativa respecto de los niveles alcanzados años atrás. En 2009, uno de los momentos de mayor consumo de las últimas dos décadas, el promedio llegó a casi 70 kilos por persona al año.
Vidal Rodríguez consideró que la reducción responde principalmente al impacto de los precios sobre el presupuesto familiar y señaló que los consumidores están modificando sus hábitos para mantener el consumo de proteínas.
“Nos estamos reinventando, nos estamos adaptando al mercado, al bolsillo de la gente básicamente”, explicó. En ese contexto, señaló que “viene creciendo el consumo de carne blanca, ya sea cerdo, ya sea pollo”.
El referente de la cooperativa sostuvo que, aunque la carne vacuna continúa formando parte de la alimentación de los argentinos, dejó de ocupar el lugar predominante que tuvo durante décadas. “La gente obviamente va a seguir comiendo, pero bueno, no tanta carne roja”, afirmó.
El avance del cerdo como alternativa
Entre las carnes que ganaron espacio en las compras de los consumidores se destaca especialmente el cerdo. Según Vidal Rodríguez, su demanda creció incluso por encima de la del pollo, una tendencia que también comenzó a reflejarse en la actividad de la Cooperativa Frigorífica Virgen de Fátima.
“Creció mucho más el consumo de cerdo que de pollo”, aseguró, y explicó que desde la cooperativa trabajan en nuevas presentaciones, cortes y formas de envasado para acompañar ese cambio.
En ese sentido, destacó que parte de las estrategias adoptadas toman como referencia el desarrollo de la industria porcina en Brasil. “Estamos copiando a nuestro vecino Brasil, que está mucho más avanzado y evolucionado en toda la parte de packaging y de marketing del cerdo”, señaló.
En el caso de la cooperativa, aclaró que la carne porcina comercializada es de producción nacional y proviene principalmente de Santa Fe y Entre Ríos.
Una diferencia de precios que modifica las decisiones
Uno de los principales factores que favorecen el crecimiento del consumo de cerdo es la diferencia de precios respecto de determinados cortes vacunos.
Según explicó Vidal Rodríguez, al comparar un corte de cerdo con uno vacuno de categoría premium, la diferencia puede superar ampliamente el 50 por ciento. En algunos cortes de cerdo, incluso, estimó que el ahorro puede llegar al 70 por ciento.
“Estamos hablando de menos del 50 por ciento” en determinados cortes, explicó al comparar los precios, mientras que en el caso del pernil de cerdo sostuvo que puede resultar “70 por ciento más barato”.
Para el referente del sector, esa diferencia hace que cada vez más consumidores opten por las carnes blancas para cuidar el presupuesto familiar sin resignar el aporte de proteínas.
“Todos los días no me deja de sorprender, digamos, y digo la pucha, porque la gente no consume más cerdo. No tendría que ser un problema”, expresó.
Sin embargo, consideró que todavía existe una cuestión cultural vinculada a la preparación de este tipo de carne. “Tenemos que hacer un poco de escuela, es cultural, de aprender a cocinar esa carne, de sazonar mejor esa carne”, planteó.
También cambia la forma de comprar carne
Vidal Rodríguez, quien aseguró tener entre 35 y 37 años de experiencia en el rubro, señaló además que la transformación del consumo no se limita al tipo de carne elegido, sino también a los lugares y las formas de compra.
“Hoy ya prácticamente desaparecieron las carnicerías tradicionales, las carnicerías de barrio no existen más”, afirmó. Según explicó, una parte importante de las compras se concentra actualmente en supermercados y productos elaborados, lo que también puede influir en la manera en que se interpretan las estadísticas de consumo.
En cuanto a los cortes vacunos que todavía mantienen una demanda importante, mencionó que dentro de la línea premium “las pulpas salen muy bien, el asado sale muy bien”. De todos modos, aclaró que “en términos generales ha caído todo”.
Combos para adaptarse al bolsillo
Ante este escenario, la Cooperativa Frigorífica Virgen de Fátima también incorporó alternativas que combinan distintos tipos de carne para ofrecer opciones más accesibles.
“Estamos armando combos económicos, combos proteicos que llamamos nosotros, donde hay una mezcla entre carne de pollo, cerdo y vacuno”, explicó Vidal Rodríguez.
El objetivo, según detalló, es encontrar un equilibrio entre el aporte de proteínas y el costo para los consumidores.
El cambio en los hábitos de consumo marca así una transformación en una de las tradiciones alimentarias más arraigadas del país. Para Vidal Rodríguez, no se trata de esperar el regreso de los niveles de consumo de décadas anteriores, sino de adaptarse a una nueva realidad.
“Yo considero que no nos tenemos que olvidar, ya nunca más va a ser lo que fuimos hace 40 años atrás”, sostuvo. “Eso no va a volver”.