En categorías sub 15, sub 18 y sub 21
La arena reunió sueños y desafíos
Una mañana gris y fresca recibió ayer a los protagonistas del torneo Mercosur de beach vóley en el Complejo Costa Sur de Posadas. El cielo cubierto y el aire frío parecían no ser los mejores aliados para una jornada deportiva sobre la arena, pero alcanzó con que comenzaran a disputarse los primeros partidos para que cambie el escenario. Las pelotas empezaron a volar, las duplas se acomodaron en sus canchas y la competencia tomó temperatura propia.
Desde temprano, las cinco canchas preparadas para el certamen comenzaron a tener actividad simultánea. Jóvenes de distintos puntos de Argentina y de países vecinos llegaron a la capital misionera para medirse, compartir experiencias y disfrutar de un torneo que por tercer año consecutivo encuentra en Costa Sur un punto de encuentro para el beach vóley regional. Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay se hicieron presente en una propuesta que reunió alrededor de 90 duplas en las categorías sub 15, sub 18 y sub 21, en ambas ramas.
El frío quedó rápidamente en segundo plano. En cada cancha hubo concentración, indicaciones, festejos y también nervios propios de quienes llegan con la ilusión de competir. Para algunos, Costa Sur ya es un lugar conocido y esperado dentro del calendario, para otros, como la paraguaya Fabiola Berenguer, el viaje significó mucho más que participar de un torneo: fue el primer paso fuera de su país en una competencia.
Fabiola llegó desde Asunción junto a su dupla Rocío Cordero. Para ella, el viaje comenzó con una mezcla de entusiasmo y ansiedad. “Esta es mi primera vez viajando en un torneo fuera del país y estoy muy nerviosa”, contó antes de entrar a la cancha.
Su historia con el beach vóley tampoco comenzó de manera convencional. Antes de dedicarse a esta disciplina, Fabiola jugaba vóley indoor. Fue una compañera de colegio quien la animó a probar sobre la arena con una frase que terminó cambiándole el rumbo deportivo, le dijo que el vóley de playa podría abrirle puertas. Fabiola hizo caso, comenzó a probar y después de algunos meses de preselección, consiguió llegar a la selección paraguaya.
El camino continuó con entrenamientos, aprendizajes y una nueva dupla. Su compañera también forma parte de la preselección y ambas vienen trabajando juntas desde hace algunos meses. En ese proceso tuvieron entrenadores que aportaron diferentes herramientas, Gonzalo Garejos estuvo a cargo de buena parte del trabajo táctico, mientras que Vicente Pacheco puso el foco en los aspectos técnicos. En los últimos días, además, intensificaron las situaciones de juego para llegar preparadas a la competencia.
Pero todo ese trabajo no impidió que aparecieran los nervios al momento del debut. “Tengo el corazón en la garganta”, reconoció Fabiola entre risas y ansiedad. Sin embargo, detrás de ese temor también había confianza. “Con mi dupla nos entendemos muy bien y estuvimos practicando mucho tiempo”, explicó. Su receta para enfrentar el desafío, confiar en lo trabajado y no dejar que el miedo gane el partido antes de tiempo.
Costa Sur también era una novedad para ella. Nunca había jugado allí y la primera impresión fue positiva. “Me gustó mucho el ambiente”, contó, aunque rápidamente encontró a su principal preocupación, el viento. “Es mi mayor enemigo”, expresó.
La presencia de deportistas como Fabiola es justamente una de las riquezas que propone el Mercosur. La competencia no solamente permite observar quién gana cada partido, sino también generar experiencias que pueden ser determinantes en la formación de los jugadores. En la arena se cruzan quienes ya tienen experiencia internacional con aquellos que recién comienzan a conocer ese escenario.
Presencia local
Entre los locales están Nicolás Díaz y Bautista Lezcano, dos de las jóvenes referencias del beach vóley misionero. Ambos conocen el circuito y vienen compitiendo desde hace varios años. Bautista destacó que comenzó a disputar nacionales y circuitos desde 2023 y que este torneo es especialmente esperado porque reúne en Posadas a jugadores de diferentes países.
“Es hermoso poder compartir con todos los chicos que vienen de Paraguay, de Uruguay y de Brasil”, señaló. En la misma línea, Nicolás valoró el nivel de las duplas que llegaron a la provincia y destacó la posibilidad de medirse con jugadores que incluso tienen experiencia mundialista. Para los misioneros, jugar como locales representa además un pequeño plus: conocen la arena, el entorno y las condiciones de Costa Sur.
La ambición de los locales está clara. Nicolás ya sabe lo que significa subir a un podio y llega nuevamente con la intención de quedarse con el primer lugar. “Lo primero que pienso es llegar al podio, salir campeón”, expresó. Bautista, por su parte, planteó un objetivo que va más allá de un resultado. “Llegar lo más lejos posible, superarme en cada momento, en cada partido y llegar a lo más alto que pueda”.
Crecimiento sostenido
Mientras las duplas se preparaban para los partidos, detrás de escena también quedaba expuesto el crecimiento que experimentó el torneo y con él, el beach vóley misionero. Cecilia Melgarejo, entrenadora internacional y una de las organizadoras, destacó la convocatoria alcanzada en esta edición y la llegada de delegaciones de distintos puntos del país y del exterior.
“Este año nos visitan Chile, Brasil y Paraguay, además de provincias como Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Chaco”, explicó. La organización también destacó la participación de numerosos jugadores misioneros que entrenan habitualmente en Costa Sur y que encuentran en este certamen una oportunidad para medirse con rivales de mayor recorrido.
Para Melgarejo, el crecimiento se observa no solamente en la cantidad de participantes, sino también en el nivel. “Año a año va creciendo, va creciendo en cuanto al nivel también”, sostuvo. La presencia de jugadores que representan a sus selecciones y participan de torneos internacionales es, para la organizadora, una muestra concreta de ese avance.
La competencia misionera atraviesa además un momento de expansión. Melgarejo recordó que la provincia cuenta con nuevos campeones nacionales y con jugadores que aparecen como proyectos para los seleccionados argentinos. En ese contexto, la posibilidad de organizar un torneo que atraiga a delegaciones extranjeras permite que los jóvenes se midan en casa sin necesidad de viajar cientos de kilómetros para encontrar rivales de nivel.
El Mercosur también tiene una pata formativa. Durante estas jornadas se desarrolla un campus de captación y perfeccionamiento con entrenadores vinculados a la selección argentina de beach vóley. La iniciativa busca observar a jóvenes talentos y acompañar su evolución, en un espacio donde competencia y aprendizaje van de la mano.
La jornada de ayer dejó así una primera fotografía del torneo, la arena húmeda y el cielo cubierto, los abrigos durante los momentos de espera, las indicaciones desde el costado de las canchas y los festejos que aparecían cada vez que una pelota tocaba el suelo. La temperatura podía ser baja, pero la intensidad dentro de las líneas fue otra.
Y mientras algunos jugadores tuvieron ayer su primer contacto con Costa Sur, otros comenzaron a construir una nueva historia dentro de un torneo que ya forma parte del calendario regional. Para Fabiola fue el estreno internacional lejos de casa, para Nicolás y Bautista, una nueva oportunidad de ir por el podio, para la organización, una confirmación del crecimiento de una propuesta que cada año suma participantes y nivel.
Hoy será el turno de separar a los candidatos de los campeones. La programación estará concentrada en los partidos más atractivos de cada categoría y las finales pondrán el cierre a un fin de semana que volvió a convertir a Costa Sur en escenario del beach vóley internacional. Las duplas que ayer comenzaron a conocerse con la arena, el viento y sus rivales buscarán ahora llegar hasta el último punto.
Después de una primera jornada marcada por el viento frío y la pasión que no se detuvo, el Mercosur tendrá hoy su capítulo final. Los sueños que llegaron desde distintos países buscarán terminar arriba de todo.