2026-09-08

Dejaron Misiones, llegaron a Roma y él integra un coro del Vaticano, con el deseo de llegar a cantar cerca del Papa

María y Kevin cuentan cómo es realmente vivir en Italia, lejos del sueño europeo que muchos imaginan.

María González, oriunda de Jardín América, y Kevin Cribb, nacido en Buenos Aires pero vinculado durante muchos años a Posadas, emigraron a Roma en 2023 en busca de nuevas oportunidades. El año pasado nació Pia, su primera hija, y actualmente los tres se encuentran en Misiones para visitar a sus familiares y amigos, antes de regresar a Italia.

La adaptación a la vida europea no fue sencilla. Para la pareja, emigrar significó atravesar un proceso largo, con dificultades que, según explicaron, solamente pudieron dimensionar una vez que estuvieron instalados en Roma.

Kevin señaló que, aunque ambos eran conscientes de que comenzar una nueva vida en otro país implicaría dificultades, la experiencia de vivir el proceso fue diferente a imaginarlo desde Argentina. Para la pareja, uno de los principales desafíos fue afrontar los primeros tiempos prácticamente solos, lejos de sus familias y de su entorno habitual.

María trabaja como docente de alemán de manera virtual para una escuela de Alemania, donde tiene alumnos de distintos países. La modalidad le permite desarrollar su actividad profesional desde su casa y, al mismo tiempo, organizar sus horarios alrededor de las necesidades de su hija.

Sin embargo, esa misma posibilidad también implica pasar gran parte del tiempo en el hogar y tener menos contacto cotidiano con otras personas.

Para ambos, vivir en Italia continúa siendo un desafío. La distancia de sus familiares y la necesidad de construir una nueva red de vínculos forman parte de una experiencia migratoria que, según remarcaron, tiene aspectos positivos y negativos.

Una experiencia musical en el Vaticano

La vida de Kevin en Italia también está estrechamente ligada a la música. El cantante logró ingresar a la Cappella Musicale Giulia, agrupación coral vinculada a las celebraciones litúrgicas de la Basílica de San Pedro.

Para el músico, haber sido seleccionado luego de la audición fue uno de los logros más importantes desde su llegada a Italia. La experiencia le permitió incorporarse a un ámbito de gran tradición y enriquecer especialmente su formación dentro de la música coral y sacra.

Además, destacó la diversidad cultural que caracteriza a los conjuntos corales con los que trabaja en Roma. En estos espacios conviven músicos de distintas nacionalidades, provenientes de Italia, otros países europeos, América y Asia.

Según explicó, participa en diferentes formaciones, desde pequeños grupos vocales, como cuartetos y octetos, hasta agrupaciones corales completas, de acuerdo con las necesidades de cada celebración.

Su próximo objetivo es continuar formándose y aspirar, eventualmente, a ingresar a la Cappella Musicale Pontificia Sistina, uno de los conjuntos musicales más prestigiosos vinculados a la Santa Sede.

Para alcanzar esa meta sabe que deberá atravesar un proceso exigente y tener paciencia. Al mismo tiempo, asegura que sus proyectos profesionales deben convivir con otra prioridad: poder acompañar el crecimiento de su hija y compartir tiempo con ella.

María, por su parte, continuará por el momento con sus clases virtuales y su formación a distancia. La modalidad de trabajo y estudio les permite mantener cierta flexibilidad familiar, algo que consideran especialmente importante mientras Pia es pequeña.

Dos recuerdos especiales con Pia

Entre las experiencias que la pareja guarda con especial cariño se encuentran dos encuentros en los que Pia recibió la bendición del papa León XIV.

El primero ocurrió cuando María todavía estaba embarazada. El segundo tuvo lugar en octubre de 2025, cuando Pia tenía apenas unos meses de vida.

Para sus padres, esos momentos constituyen recuerdos especialmente significativos de los primeros años de su hija y de la vida que comenzaron a construir en Roma.

Europa, pero no idealizada

Al hablar de la experiencia migratoria, María y Kevin también buscaron poner en perspectiva la imagen que muchas veces se tiene de Europa desde Sudamérica.

Para ellos, emigrar no significa necesariamente encontrar una vida perfecta. Roma es una ciudad que valoran por su historia, su patrimonio y su belleza, pero vivir allí les permitió conocer también dificultades que no habían imaginado antes de emigrar.

La pareja considera que existe una diferencia importante entre conocer una ciudad como turista y desarrollar allí la vida cotidiana, trabajar, estudiar, criar a un hijo y afrontar los gastos y las responsabilidades del día a día.

Esa experiencia los llevó a replantearse su futuro. Actualmente evalúan distintas posibilidades: continuar en Roma, trasladarse a otra ciudad italiana, intentar una nueva etapa en Alemania o, eventualmente, regresar a Argentina.

Por ahora, la decisión no está tomada. Tras su estadía en Misiones para reencontrarse con sus seres queridos, los tres regresarán a Europa para continuar con sus respectivos trabajos, estudios y proyectos.

Más que una historia de éxito o fracaso migratorio, la experiencia de María y Kevin muestra una realidad más compleja: emigrar puede abrir nuevas oportunidades, pero también implica renuncias, adaptación, incertidumbre y la necesidad de construir nuevamente una vida lejos del lugar de origen.

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