2026-09-07

San Pedro

A 17 años del trágico tornado, Tobuna rindió un emotivo homenaje a las 11 víctimas fatales

Vecinos, familiares y autoridades se reunieron para mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida en 2009. La ceremonia incluyó una misa, un minuto de silencio y una ofrenda floral en el monolito de la ruta nacional 14.

Con una misa, un minuto de silencio y ofrendas florales, la comunidad de Tobuna recordó este lunes a las 11 víctimas fatales del trágico tornado ocurrido en 2009 entre Santa Rosa y Tobuna, en San Pedro. A 17 años de aquella noche que marcó para siempre a numerosas familias, vecinos, familiares y autoridades volvieron a reunirse para mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida.

La ceremonia comenzó a las 9 y estuvo presidida por el presbítero Cristian Loose, párroco de la Parroquia San Pedro Apóstol y administrador de la Parroquia San Juan Bautista de Tobuna, acompañado por el presbítero Franco Gehrmen, vicario parroquial de ambas parroquias. Participaron autoridades municipales, familiares de las víctimas y vecinos.

Cada aniversario significa volver sobre una herida difícil de sanar. Han pasado 17 años, el paisaje se regeneró, las viviendas fueron reconstruidas y muchas familias que aquella noche lo perdieron prácticamente todo consiguieron comenzar nuevamente. Sin embargo, hay una ausencia que ninguna reconstrucción puede reparar: la de los seres queridos que murieron durante el tornado.

Para quienes sobrevivieron, permanecen imborrables los recuerdos de aquella terrible noche. Algunos se encontraban cenando, otros ya descansaban cuando la fuerza del fenómeno arrasó viviendas y dejó a familias enteras en medio del barro y la destrucción. En cuestión de minutos hubo pérdidas humanas, heridos y enormes daños materiales. En medio de tanto dolor surgió además una fuerte corriente de solidaridad y acompañamiento hacia quienes debieron comenzar de cero.

Durante la celebración religiosa, el mensaje estuvo centrado en la fe, la esperanza y la fortaleza para continuar transitando el duelo. El padre Loose explicó que para la ocasión eligieron el Evangelio de Mateo 25, 1-13, sobre las diez jóvenes prudentes y necias, a partir del cual reflexionaron acerca de la importancia de estar preparados y vivir plenamente el camino de la fe.

“Hoy recordamos a esas 11 víctimas del tornado de 2009. Rezamos por esas almas y también por sus familias. Le pedimos al Señor que fortalezca a estas familias y que a estas almas les dé el descanso eterno”, expresó a El Territorio el párroco, Loose al referirse al sentido de la ceremonia.

La reflexión incluyó además a quienes siendo niños lograron sobrevivir a la tragedia y hoy, 17 años después, continúan construyendo sus vidas. En ese sentido, el párroco dejó un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes, alentándolos a valorar la vida y mantenerse alejados de las drogas y los vicios. “Rezamos hoy por los jóvenes, por las familias, especialmente por las que perdieron a sus seres queridos. Que Dios y María Santísima siempre los bendigan y los acompañen”, manifestó.

Finalizada la Eucaristía, los presentes compartieron un minuto de silencio en memoria de las 11 víctimas. Posteriormente se realizó la colocación de ofrendas florales en cada una de las placas que llevan sus nombres, ubicadas en el monolito erigido a orillas de la Ruta Nacional 14, a pocos metros de la zona urbana de Tobuna.

Fue un momento cargado de recuerdos y emociones. Para las familias, regresar al lugar y encontrarse nuevamente con los nombres de quienes ya no están implica revivir parte de aquella noche, pero a la vez representa una manera de mantener presente su memoria y compartir un dolor que forma parte de la historia de toda la comunidad.

Diecisiete años después, Tobuna volvió a recordar. El paso del tiempo permitió reconstruir casas, caminos y proyectos de vida, pero no pudo borrar las ausencias. Por eso, cada aniversario encuentra a familiares y vecinos unidos en un mismo gesto: recordar a las 11 víctimas, acompañar a quienes todavía llevan las marcas de aquella tragedia y mantener viva la memoria de una noche que cambió para siempre la historia de Santa Rosa y Tobuna.

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