2026-09-06

Detalles de un caso aberrante de la localidad de Guaraní

“Mía tía me vendía y los tipos me llevaban al cementerio”

La víctima, desde menor, fue prostituida por su tía a cambio de dinero y mercaderías. La pericia del celular de la acusada fue clave para el dictado de la prisión preventiva

Cuando tenía 14 años, la Justicia dispuso que la menor se mude con su tía, en la localidad de Guaraní, ya que su padrastro había sido denunciado por abuso sexual. Pero lejos de encontrar paz y contención, sus padecimientos se multiplicaron y su vida se convirtió en un infierno.

En el lugar donde se comprometieron a cuidarla, sólo hubo maltrato, amenazas y más abuso. Fueron tres años y cuatro meses en los que su tía P. R. (28) la sometió a la prostitución, según determinó la Justicia.

La acusada organizaba las salidas por teléfono. Como pago, la víctima recibía dinero en efectivo o mercadería que entregaba a su tía. Y no se podía negar, ya que de lo contrario debería irse de la casa y no tenía otro lugar para vivir.

La mayoría de las veces, los clientes eran conocidos de la zona y no usaban protección, por lo que la chica quedó embarazada. En ese punto, ya con 18 años, en noviembre del año pasado se animó y radicó la denuncia.

Ante la contundencia de su testimonio, desde el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá se dispuso la detención de la implicada, quien desde entonces permanece alojada en la Seccional Segunda de Oberá.

La mujer está acusada de “promoción y facilitación a la prostitución”. En este caso, como la víctima comenzó a ser explotada siendo menor de edad, la sospechosa afronta una pena de hasta 15 años de cárcel.

“Mía tía me vendía y los tipos me llevaban a un monte o al cementerio”, contó la joven en su denuncia.

Detenida desde el pasado 8 de noviembre, el juzgado interviniente dictó la prisión preventiva de P. R., para quien sólo resta que haya cupo en Unidad Penal V de Mujeres.

“Tenía mucho miedo”

En su denuncia, la víctima relató que los abusos sexuales comenzaron cuando tenía apenas 15 años. Su tía pactaba encuentros con diferentes hombres, siempre a cambio de dinero o mercaderías.

Según precisó, la primera situación ocurrió en diciembre de 2021 y la última fue a mediados de noviembre del año pasado.

Contó que los hombres llegaban a buscarla y la trasladaban en moto, automóviles y hasta camionetas. Siempre iban a lugares apartados, salvo con un individuo que la buscaba a pie.

Entre los sitios mencionados en la denuncia aparecen zonas de monte, eucaliptales y el cementerio local, lo que otorga un tinte aún más siniestro a una cuestión de por sí aberrante.

“Yo no quería, pero ella me amenazaba. Me decía que, si me negaba, me echaba, y no tenía otro lugar a donde ir. Me iba a quedar en la calle y tenía mucho miedo”, aseguró.

Entre los hombres implicados, mencionó a un jubilado de 80 años, uno de los principales clientes de su tía. Contó que el citado la buscaba siempre a pie y la llevaba a un “montecito cerca de la casa”. 

También mencionó a otro sujeto, a quien identificó como “empleado municipal”, con el cual mantuvo un encuentro cuando tenía 17 años. Recordó que fueron al domicilio de la persona, al tiempo que agregó que fue el único que usó protección.

En ese contexto de forzada promiscuidad sin profilaxis, la chica comenzó a sufrir mareos, malestar y vómitos. Ante estos síntomas se realizó un test de embarazo que resultó positivo.

Esa misma semana radicó la denuncia, no sin temor a posibles represalias, reconoció.

Pericias claves

Por los detalles aportados y la gravedad de la acusación, de inmediato desde la Justicia se ordenaron una serie de medidas. Entre ellas se dispuso la detención de la sospechosa, además del secuestro de su celular para la realización de pericias que resultaron clave en la imputación y prisión preventiva dictada recientemente.

En dichas pericias intervino personal de la División Cibercrimen de la Policía de Misiones.

El dispositivo fue sometido a análisis en busca de comunicaciones, contactos, mensajes y otros elementos que complicaron a la tía de la víctima.

Así, el mismo teléfono utilizado por la imputada para abusar de su sobrina durante años, resultó una pieza clave en la tremenda acusación que ahora pesa en su contra.

La autoridad judicial también dispuso medidas respecto de los menores que se encontraban bajo responsabilidad de la mujer detenida.

En total siete menores, entre hijos y sobrinos, que fueron entregados al cuidado de otros familiares.

 

Dos veces víctima del peor de los delitos

Tras la detención de P. R., se fueron conociendo detalles en torno a una familia que en mayo del año pasado tuvo espacio en un canal nacional que organizó una campaña solidaria a favor de la ahora acusada de un delito gravísimo.

Por la pantalla de Crónica se contó que P. R. se hizo cargo de tres sobrinos, en la localidad de Guaraní, ya que éstos eran víctimas de abuso y maltrato en su casa materna.

Un móvil en vivo estuvo mostrando como llegaban las donaciones, incluidos más de 14 millones de pesos en transferencias desde diferentes puntos del país.

“Con esa plata voy a mejorar la casa, voy a comprar mercadería y útiles para los chicos. Voy a tratar de tenerlos bien”, aseguró P. R. ante la pantalla nacional.

En tanto, tras la denuncia de una sobrina, se descorrió el velo del infierno que padecía en esa casa.

Asimismo, según registros periodísticos, en 2023 la madre biológica de la víctima alertó sobre el accionar de su hermana, P. R., a quien calificó como drogadicta y violenta.

También defendió a su pareja, acusado de abuso en perjuicio de su hija, que entonces tenía 14 años, la cual luego también resultó sometida por su tía, a quien la Justicia le había otorgado la custodia.

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