Gestos solidarios regalaron tardes inolvidables por y para los niños en San Pedro
La suma de voluntades, la empatía y el deseo de regalar un momento especial a quienes menos tienen hicieron posible un cierre del Mes de la Niñez cargado de emociones en distintos puntos de San Pedro. En el barrio Santa Rosa y en Puerto Argentino II, familias y grupos solidarios demostraron que, aún en un contexto económico complejo, organizarse y aportar desde las posibilidades de cada uno puede hacer una enorme diferencia.
Uno de los festejos tuvo lugar el sábado en el playón del barrio Santa Rosa, donde el grupo familiar “Todos Somos Felices” reunió a más de 150 niños y niñas de Santa Rosa, Costanera y sectores aledaños. Hubo juegos, golosinas, chocolate, pan dulce, pelotero, cama elástica, payasos, regalos y sorteos, pero sobre todo una tarde pensada para que los chicos fueran los verdaderos protagonistas.
La celebración tuvo además un mensaje que fue más allá de lo recreativo. A través de frases como “No al trabajo infantil”, buscaron revalorizar los derechos de la niñez y generar conciencia sobre problemáticas que todavía los atraviesan, entre ellas el trabajo infantil.
Detrás de la iniciativa está Yolanda y un grupo familiar que desde hace 11 años dedica tiempo y esfuerzo de manera voluntaria para sostener este tipo de actividades. Esta vez, llegar a concretar el festejo no fue sencillo. “Estábamos con miedo de que nos faltaran las golosinas y todo para los chicos, porque tuvimos muy poca donación de parte de los comerciantes de San Pedro”, contó Yolanda.
Para reunir fondos realizaron ferias de ropa usada y, con lo recaudado, fueron comprando aquello que faltaba. El esfuerzo continuó hasta las horas previas ya que mientras algunos preparaban pan dulce, otros armaban las bolsitas de golosinas y resolvían los últimos detalles.
Cuando parecía que los recursos podrían no alcanzar, nuevas manos se sumaron a la propuesta. como la doctora de Liz Cáceres en representación de la Comisión Provincial de Prevención de Trabajo Infantil, del Ministerio de Trabajo, quien junto a un grupo acercó juguetes, golosinas, una cama elástica y un show de payasos, el presidente del barrio Santa Rosa, Joaquín Ríos, y demás personas que ayudaron a establecer los contactos necesarios.
“No esperábamos que fuera tan lindo como salió este año. Fue impresionante. Los chicos todos felices disfrutaron el pelotero, la cama elástica y el show de payasos. Fue hermoso”, expresó con emoción Yolanda.
La llegada de juguetes tuvo un significado particular porque hasta ese momento el grupo prácticamente no había recibido donaciones de ese tipo. Finalmente, lograron que casi todos los pequeños pudieran regresar a sus casas con un presente.
Detrás de cada detalle hubo principalmente trabajo de toda una familia entre ellos el mentor de esta propuesta Antonio Cunha, hijos, madre, hermanos, tías, primas, sobrinos y demás integrantes del grupo que durante meses colaboraron para llegar al festejo. “La verdad es impresionante las ganas y el amor que sienten por hacer ese trabajo, sin esperar nada a cambio. Nosotros no hacemos esto por política ni por esperar nada de nadie, lo hacemos de puro corazón porque nos gusta” dijo Yolanda.
Ese espíritu es el que, asegura, permitió sostener la iniciativa durante más de una década. “Este año cumplimos 11 años de hacer esta fiesta para los chicos”, celebró.
La solidaridad llegó hasta Puerto Argentino II llevándose sonrisas
El domingo, otra historia de solidaridad tuvo lugar en el Aula Satélite N.º 1 de la Escuela 904, en Puerto Argentino II. Allí, una familia proveniente de Posadas decidió trasladar hasta una comunidad distante a unos 10 kilómetros de la zona urbana de San Pedro el festejo que realiza cada año por el Día del Niño en algún punto del interior provincial.
La directora Raquel Vadillo explicó que la familia se contactó con ella y asumió los gastos de la jornada, desde el chocolate hasta un regalo para cada niño. La elección del aula satélite respondió a que cuenta con una matrícula reducida y permitía organizar una actividad donde cada pequeño pudiera recibir su presente. “Este año decidieron llegar hasta San Pedro, siendo uno de los lugares más alejados que visitaron”, contó Vadillo.
La jornada reunió a los alumnos y sus familias, con el acompañamiento de docentes. Hubo payasos, juegos, un pelotero, chocolate y regalos, en una tarde que dejó una fuerte impresión en la comunidad. “Fue una tarde inolvidable, realmente hermosa. Nosotros como escuela y como comunidad educativa estamos muy agradecidos con esta familia por habernos elegido”, manifestó la directora.
Este tipo de acciones adquiere una dimensión especial cuando llegan hasta comunidades rurales o alejadas, donde las posibilidades de acceder a determinadas propuestas recreativas son menores. “En los lugares un poquito más alejados esto representa más que un festejo. Es un momento de encuentro, de alegría. Los niños se integran y las familias están todas juntas”, explicó.
El valor está, según remarcó, en que los pequeños puedan sentirse protagonistas de una jornada preparada exclusivamente para ellos. “Esta experiencia es muy significativa porque les permite sentirse valorados, acompañados y protagonistas” aseguro.
A ello se suma el fortalecimiento del vínculo entre escuela, familia y comunidad. La directora destacó particularmente el gesto de personas que llegaron desde Posadas sin conocer previamente a los niños y asumieron el compromiso de organizar la celebración simplemente con el propósito de brindarles alegría. “Es por y para los niños, que eso es lo más importante” concluyó Vadillo.
Así, entre Santa Rosa y Puerto Argentino II, el cierre del Mes de la Niñez dejó algo más que imágenes de juegos, golosinas y regalos. Dejó dos ejemplos de cómo la solidaridad puede multiplicarse cuando distintas manos se encuentran detrás de un mismo propósito.