2026-08-30

La selección argentina de hockey logró su tercer título luego de 16 años

La tercera estrella, otra página dorada

Las Leonas vencieron a Países Bajos por 3-1 en los penales tras igualar 1-1 en la final disputada en Amstelveen y de esa manera volvió a levantar la Copa del Mundo

Hay finales que se ganan con juego, otras con paciencia y algunas que exigen algo más. Ayer, Las Leonas tuvieron que sacar todo eso a relucir para volver a tocar la cima del hockey mundial.

En el Wagener Hockey Stadium de Amstelveen, Argentinpa empató 1-1 ante Países Bajos y luego se impuso 3-1 en los penales australianos para consagrarse campeona del Mundial 2026, bajo la conducción de Fernando Ferrara. Así, el seleccionado femenino conquistó su tercer título mundial, después de los obtenidos en Perth 2002 y Rosario 2010.

La historia tuvo además un escenario y un rival que hicieron todavía más grande la conquista. Las Leonas derrotaron al seleccionado neerlandés en su propia casa, ante una potencia que había ganado los tres Mundiales anteriores y que llegaba como máxima dominadora de la disciplina. El triunfo argentino cortó esa hegemonía y devolvió a la selección al primer lugar del mundo 16 años después de aquella consagración en Rosario.

El partido comenzó con mucha tensión y pocas concesiones. Argentina buscó presionar alto y tuvo sus primeras aproximaciones, pero Países Bajos encontró la ventaja cuando terminaba el segundo cuarto. Yibbi Jansen aprovechó el primer córner corto de las locales y puso el 1-0 a falta de pocos segundos para el descanso.

La desventaja no cambió el plan de Las Leonas. El equipo argentino sostuvo la intensidad y durante el tercer cuarto comenzó a acercarse cada vez con mayor peligro al arco defendido por Anne Veenendaal. Los córners cortos aparecieron como una de las principales armas, aunque el empate se hizo esperar.

El premio llegó en el último cuarto. Argentina insistió hasta conseguir su séptimo córner corto y María José Granatto encontró la definición que necesitaba el equipo para igualar el encuentro. El 1-1 llegó a seis minutos del final y cambió definitivamente el escenario de la final. Las Leonas terminaron arrinconando a las neerlandesas, pero no pudieron encontrar el segundo gol antes de la chicharra.

Entonces apareció otra historia dentro de la historia. La definición se trasladó a los penales australianos, una modalidad en la que cada jugadora dispone de ocho segundos para avanzar con la bocha y superar a la arquera. Allí Argentina fue más precisa, pero también tuvo a una figura determinante. Cristina “China” Cosentino.

Victoria Granatto abrió la serie argentina y convirtió. Después llegó Brisa Bruggesser, quien resolvió con enorme categoría para ampliar la diferencia. Países Bajos consiguió descontar, pero Cosentino sostuvo la ventaja con intervenciones decisivas. La arquera argentina terminó desviando tres intentos de las locales y se transformó en una de las grandes responsables del título.

Con la serie 2-1, Sofía Cairó tuvo en su palo la posibilidad de cerrar la final. Y no falló. Su definición sentenció el 3-1 y desató el festejo argentino en Amstelveen. Las Leonas volvieron a ser campeonas del mundo y lo hicieron en un territorio que parecía reservado para la celebración neerlandesa.El título también cerró un círculo. Argentina volvió a enfrentarse a Países Bajos en una final mundialista, como había ocurrido en 2022, cuando las europeas se impusieron 3-1. Esta vez, el desenlace fue diferente. La selección argentina resistió el golpe inicial, encontró el empate cuando más lo necesitaba y después tuvo la frialdad suficiente para ganar la definición.

El recorrido hasta la final había sido invicto. Las Leonas vencieron a Alemania y Escocia, igualaron ante Estados Unidos y luego superaron a España en la segunda fase, donde también empataron frente a Bélgica. En semifinales derrotaron 1-0 a Australia con gol de Julieta Jankunas y llegaron nuevamente al partido decisivo.

Ayer, finalmente, llegó la tercera estrella. Perth 2002 había marcado el nacimiento de una generación inolvidable; Rosario 2010 había confirmado a Las Leonas entre las grandes potencias; y Amstelveen 2026 volvió a colocar a Argentina en la cima, esta vez con una conquista construida lejos de casa y frente al rival que más veces había levantado la Copa.

La tercera no llegó fácil. Llegó después de remontar una final, de atravesar una definición cargada de tensión y de confiar en una arquera que se hizo enorme cuando el partido lo exigió. Las Leonas volvieron a escribir su nombre en la historia y ayer, en suelo neerlandés, la Copa del Mundo volvió a viajar hacia Argentina.

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