2026-08-30

Importaciones de prendas crecieron 65%

La industria textil pierde fábricas y actividad e importa más productos

En lo que va del año la producción cayó un 26,5% y el uso de la capacidad instalada quedó en 46,6%, una de los más bajas

Los números dejan poco margen para las dudas sobre el momento que atraviesa la industria textil argentina. La producción se desplomó 26,5% entre enero y mayo de este año, mientras las fábricas operan con casi la mitad de sus máquinas detenidas y el entramado empresario pierde establecimientos mes a mes. En junio, el uso de la capacidad instalada del sector fue de apenas 46,6%, muy por debajo del 59,1% del promedio industrial, según el Indec. En los primeros cuatro meses del año, además, 115 establecimientos dejaron de operar, de acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (Fita).

El deterioro alcanza además al empleo y al entramado empresario. En abril, el conjunto de textil, confección, cuero y calzado contabilizaba 95.094 puestos formales, con 1.241 empleos menos que en marzo.

Pero las dificultades no quedan únicamente del lado de la producción. En julio, las ventas minoristas pyme de textil e indumentaria cayeron 5,6% interanual y 5,5% respecto del mes anterior, mientras que en los primeros siete meses del año acumularon una baja del 4,6%. La Cámara de la Mediana Empresa (Came) vinculó la caída con un consumidor que posterga la renovación del guardarropa y concentra sus compras en productos indispensables. Al mismo tiempo, los comerciantes manifestaron preocupación por la creciente oferta de prendas importadas, los costos fijos y el encarecimiento del financiamiento.

La presión externa también aparece en las estadísticas sectoriales. Durante 2026, las importaciones de prendas terminadas crecieron 65% en volumen, mientras que entre enero y junio las compras de maquinaria textil alcanzaron U$S 60,2 millones y mostraron una caída del 28% en la inversión tecnológica. Detrás de estos números aparecen fábricas que directamente dejaron de producir, compañías que redujeron su estructura al mínimo y empresas que recurrieron a la Justicia para intentar evitar la quiebra.

Las fábricas que se fueron

Uno de los casos más resonantes fue Will Der SA, que durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva y había trabajado para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance. En La Rioja, Hilado también debió cerrar definitivamente después de atravesar dificultades para sostener su actividad. La empresa se dedicaba a la confección de prendas para grandes marcas de indumentaria y su salida afectó a 60 trabajadores.

También Emilio Alal Sacifi cerró su actividad textil y dejó a más de 200 empleados despedidos. El 27 de febrero, el proceso fue clasificado judicialmente como “Gran Concurso - Categoría A”.

La crisis tampoco distinguió trayectoria. La Texto Fabril, histórica fábrica de Alta Gracia, Córdoba, cerró sus puertas a punto de cumplir 80 años de actividad. Dedicada a fabricar elásticos para ropa interior y vendas quirúrgicas, dejó sin trabajo a sus últimos 29 empleados.

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