2026-08-23

Acusado del femicidio de Claudia Batista también será juzgado por abuso en el Tribunal Penal Dos

El exnovio de la víctima está acusado de atacarla a machetazos en julio del 2025 en su vivienda de la localidad de San José. Una macabra conexión al crimen es que, en la instrucción, también se acusa a Gabriel Cruz (25) de haber abusado sexualmente y amenazado a una hija de sus hijas.

El femicidio de Claudia Soledad Batista, ocurrido el 8 de julio de 2025 en la localidad de San José, llegará finalmente a juicio oral. El expediente que tiene como único imputado a su expareja, Gabriel Cruz, fue elevado al Tribunal Penal Dos de Posadas, donde deberá responder por una serie de delitos que incluyen el homicidio de la mujer, abuso sexual y amenazas a una persona del entorno cercano de la víctima.

El cierre formal de la etapa de instrucción y la elevación a juicio fueron firmados el 8 de enero de este año por el juez Miguel Ángel Faría, titular del Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles, en concordancia con el requerimiento que había formulado la fiscal Silvia Barronis.

De esta manera, Cruz llegará al debate acusado de homicidio calificado por el vínculo, con ensañamiento y por mediar violencia de género. Además del femicidio, se le atribuyen hechos de abuso sexual con acceso carnal, reiterados y agravados por la convivencia preexistente, y amenazas en perjuicio de una de las hijas de Claudia. 

La pena máxima podría ser prisión perpetua.

 

La causa ya se encuentra en condiciones de ser analizada por los jueces del Tribunal Penal Dos. Todavía resta la confirmación del calendario para la realización del debate oral y público en la ciudad capital.

Cruz permanece detenido bajo prisión preventiva desde el 22 de julio de 2025 en una unidad penitenciaria de la provincia, situación que se mantiene mientras avanza el proceso judicial. En su momento, el imputado fue indagado por la Justicia y optó por guardar silencio.

Violencia precedente

Batista tenía 28 años y era madre de cuatro hijos. El ataque ocurrió en una vivienda del barrio La Tablada de San José, donde la mujer fue encontrada gravemente herida luego de haber sido atacada con un machete.

Según la reconstrucción que se realizó en la pesquisa en base a testimonios, la relación de pareja tuvo numerosas idas y vueltas y, aunque ambos estaban separados al momento del crimen, continuaban vinculados por sus hijos y habrían compartido el mismo inmueble durante un período previo al femicidio. La investigación también estableció antecedentes de violencia y una denuncia previa a Cruz. 

La autopsia médico-legal determinó que Claudia sufrió un traumatismo de cráneo grave y 23 heridas provocadas con un machete en distintas partes del cuerpo. Las lesiones alcanzaron principalmente la cabeza, los hombros y los brazos. En el lugar del hecho, los investigadores secuestraron el arma que habría sido utilizada durante el ataque.

La violencia desplegada durante el crimen llevó a la Fiscalía a sostener la existencia de ensañamiento, agravado por el vínculo de pareja y por el contexto de violencia de género. La acusación, que ahora deberá ser sostenida en el Tribunal Penal Dos, podría derivar en una pena de prisión perpetua.

Lucha familiar

A la tragedia provocada por el femicidio se sumó desde el comienzo una situación que generó un fuerte reclamo de la familia de Claudia. Y es que tras el asesinato, sus hijos habían quedado inicialmente bajo el cuidado de familiares del imputado.

La decisión generó rechazo entre los allegados a la víctima, que reclamaban que los niños fueran trasladados al entorno familiar materno. En declaraciones que fueron recogidas entonces por El Territorio, Patricia, hermana de Claudia, había expresado el deseo de que los chicos pudieran permanecer con ellos y aseguró que la familia estaba dispuesta a acompañarlos y cuidarlos.

Ese anhelo finalmente se concretó. Según pudo saber este medio, los hijos de Claudia quedaron bajo el cuidado de sus abuelos maternos, una resolución que era esperada por la familia desde los primeros días posteriores al femicidio.

La hermana de la víctima había advertido, poco después del crimen, que Claudia había atravesado situaciones de violencia durante la relación y que incluso había realizado una denuncia que posteriormente retiró. También había señalado que el acusado era una persona violenta y que existían amenazas previas.

“Queremos justicia y que este hombre pague lo que hizo, el dolor no se va, pero sólo esperamos el juicio oral”, clamó su hermana en breve diálogo con El Territorio.

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