Cinco lugares del mundo en los que el mate también forma parte de la vida cotidiana
Para un argentino, preparar un mate puede parecer uno de los gestos más cotidianos que existen. Sin embargo, basta alejarse unos miles de kilómetros para descubrir que la infusión que acompaña charlas, viajes y encuentros también encontró un lugar en culturas muy diferentes. En algunos países llegó de la mano de inmigrantes que regresaron a sus tierras de origen; en otros, su consumo creció en los últimos años gracias a la curiosidad por una bebida asociada con la energía, la vida social y la identidad sudamericana.
La historia del mate fuera de América del Sur tiene varios capítulos inesperados. Siria, por ejemplo, se convirtió en uno de los principales mercados internacionales de yerba mate, mientras que Líbano y algunas regiones de Jordania incorporaron la infusión a sus propias costumbres. En Europa, España mantiene un mercado consolidado y, en Estados Unidos, la bebida gana nuevos consumidores impulsada por las comunidades latinoamericanas y por figuras como Lionel Messi.
Para quienes viajan con el termo bajo el brazo, estos destinos ofrecen una curiosidad adicional: conocer lugares donde compartir un mate puede convertirse en una inesperada forma de conexión con la cultura local.
Siria, el mate dejó de ser rareza
Si existe un país que sorprende cuando se habla de mate fuera de Sudamérica, ese es Siria. La infusión llegó a comienzos del siglo XX a través de migrantes sirios que habían viajado a países sudamericanos y regresaron con la costumbre incorporada. Con el paso de las generaciones, el mate se instaló en distintos sectores de la sociedad y adquirió sus propias formas de consumo. Un estudio académico sobre la cultura del mate en Siria señala que la bebida llegó a ocupar un lugar central entre las infusiones consumidas en el país.
El vínculo también se refleja en el comercio. Siria figura entre los principales destinos de la yerba mate paraguaya y durante años se mantuvo como uno de los mayores compradores mundiales del producto. En 2023, Paraguay envió unas 920 toneladas de yerba mate a ese mercado solo entre enero y abril.
En algunas zonas sirias, el mate se comparte de manera parecida a la tradición rioplatense, mientras que en otras regiones cada persona utiliza su propio recipiente. Entre los grupos donde la costumbre tiene mayor presencia aparecen las comunidades drusa y alauita.
Para el viajero argentino, encontrarse con alguien tomando mate en Siria puede generar una escena curiosa: un objeto tan asociado con la cultura del Río de la Plata aparece en medio de una sociedad con tradiciones, sabores y paisajes completamente diferentes.
Líbano, otro rincón de mate
El mate también tiene una historia particular en Líbano. Al igual que en Siria, la costumbre llegó vinculada con las migraciones hacia Sudamérica y posteriormente se incorporó a comunidades que mantuvieron el hábito al regresar a Medio Oriente.
El país aparece entre los destinos importantes para la yerba mate paraguaya y el consumo forma parte de una tradición que se mantiene especialmente en determinadas comunidades. Fuentes especializadas ubican a Líbano entre los países de Medio Oriente donde el mate logró mayor presencia.
La historia resulta especialmente interesante para quienes recorren el país porque permite descubrir una conexión inesperada entre dos regiones separadas por miles de kilómetros. En un viaje por Beirut o por las localidades de montaña, la posibilidad de encontrar yerba mate recuerda que las migraciones también pueden llevar consigo sabores y rituales que terminan echando raíces en lugares inesperados.
Jordania, ya es una costumbre
Aunque el mate tiene una presencia menor que en Siria, Jordania integra el mapa de países de Medio Oriente donde la infusión consiguió consumidores. La expansión regional tiene una explicación histórica: durante las grandes oleadas migratorias de finales del siglo XIX y comienzos del XX, miles de personas provenientes de Medio Oriente llegaron a Argentina y otros países sudamericanos. Algunos regresaron posteriormente con el hábito de tomar mate.
La yerba mate forma parte actualmente de los mercados de la región y Jordania aparece entre los países donde existe consumo de esta infusión. Para un turista argentino, esto abre una posibilidad curiosa: recorrer lugares como Amán, Petra o Wadi Rum y descubrir que la bebida que suele acompañar una ronda familiar en Argentina también puede aparecer en un contexto completamente diferente.
El caso jordano demuestra que la expansión del mate no siguió únicamente rutas comerciales. También viajó en las valijas y en la memoria de quienes cruzaron el océano.
España, ya hay mercado
España representa un caso diferente. Allí el mate tiene una fuerte presencia vinculada con las comunidades latinoamericanas, pero además la yerba mate consiguió instalarse como producto comercial y llegó a consumidores que no necesariamente tienen vínculos familiares con Sudamérica.
El Centro Yerbatero Paraguayo señaló que España constituye un mercado consolidado y que durante 2023 recibió cerca de 500 toneladas de yerba mate paraguaya. También crecieron las ventas de accesorios asociados con la preparación, como guampas.
Para los argentinos que visitan Madrid, Barcelona, Valencia u otras grandes ciudades españolas, conseguir yerba y accesorios no suele representar un gran desafío. La presencia de comunidades argentinas, uruguayas y paraguayas hizo que el mate apareciera en parques, plazas y espacios de encuentro, especialmente entre jóvenes y residentes latinoamericanos.
Así, España ofrece una de las experiencias más sencillas para quien quiere viajar con su costumbre a cuestas: recorrer una ciudad europea y sentarse a tomar unos mates puede resultar mucho menos extraño de lo que un argentino imaginaría.
Estados Unidos, nuevo territorio
En Estados Unidos el fenómeno tiene una historia más reciente. La yerba mate ya circulaba entre comunidades latinoameri canas y consumidores interesados en bebidas naturales, pero en los últimos años ganó una exposición mucho mayor.
Durante 2026, el crecimiento recibió un impulso inesperado asociado con Lionel Messi. El organizador de Expo Mate, Cirilo Wagener, señaló que la exposición pública del futbolista tomando mate despertó curiosidad entre consumidores estadounidenses que comenzaron a preguntarse qué estaba tomando.
La bebida también comenzó a presentarse de otras maneras. En el mercado estadounidense aparecen latas refrigeradas, bebidas saborizadas y productos que buscan acercar la yerba mate a consumidores acostumbrados a las bebidas energéticas. Durante el Mundial 2026, además, el mate ganó protagonismo entre hinchas y comunidades argentinas que se reunieron en distintas ciudades estadounidenses para seguir los partidos.
Para un argentino que viaje a Estados Unidos, especialmente a ciudades con importantes comunidades latinoamericanas, llevar un mate puede convertirse incluso en una forma de entablar conversación con otros viajeros. La bebida que en Argentina funciona como una invitación a compartir empieza a adquirir ese mismo carácter en lugares donde hace apenas unas décadas resultaba prácticamente desconocida.
Un mate que viajó mucho más
La historia internacional de la yerba mate demuestra que una costumbre puede atravesar océanos y adaptarse a culturas completamente diferentes. En Medio Oriente llegó vinculada con las migraciones; en Europa encontró nuevos consumidores y mercados; en Estados Unidos atraviesa una etapa de expansión impulsada por las nuevas generaciones y la exposición de figuras internacionales.
Para el viajero argentino, llevar un mate en la valija puede tener entonces un efecto inesperado. En algún rincón de Siria, Líbano, Jordania, España o Estados Unidos, aquella pregunta tan argentina de “¿tomamos unos mates?” puede encontrar una respuesta mucho más familiar de lo que imaginaba.
El pueblo donde el mate se toma hace 150 años
En Lungro, un pequeño pueblo de Calabria, el mate forma parte de una tradición que se mantiene desde hace alrededor de 150 años. La costumbre llegó de la mano de familias de origen albanés que emigraron a la Argentina y luego regresaron a Italia, llevando consigo la infusión que habían incorporado durante su vida en Sudamérica.
Lo curioso es que, con el paso de las generaciones, el mate adquirió una identidad propia. En Lungro se lo conoce como *mate* y continúa presente en reuniones y encuentros cotidianos, aunque su preparación y consumo tienen algunas diferencias respecto de la costumbre argentina.
La tradición se convirtió en una de las particularidades culturales de esta localidad calabresa, al punto de que Lungro es considerado un particular enclave del mate en Europa.