La ruta 14 bajo la lupa tras el vuelco fatal de un colectivo que dejó un muerto y 14 heridos graves
El vuelco de un colectivo de la empresa Capital del Monte, ocurrido el domingo por la noche sobre la ruta nacional 14, volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad vial en las rutas que conectan Misiones con el resto del país. El siniestro se registró en el kilómetro 625, en una zona conocida como Pirayú, en jurisdicción de Alvear, Corrientes, y dejó como saldo la muerte de Cinthia Aquino, de 48 años, 14 personas con heridas de gravedad y más de una veintena de lesionados leves.
En las primeras horas posteriores al hecho comenzaron a mencionarse dos posibles factores que podrían haber contribuido al vuelco. Por un lado, el estado de la ruta y, por otro, el presunto encandilamiento que habría sufrido el conductor del colectivo.
El técnico y capacitador en seguridad vial Rubén Tamis analizó ambos aspectos y sostuvo que no se puede abordar este tipo de hechos como simples accidentes. "Esto no es accidente, hay responsabilidades", afirmó al remarcar que las condiciones del entorno también tienen incidencia en la siniestralidad.
Tamis cuestionó el estado de las rutas y sostuvo que existe un problema estructural que lleva décadas. "Hace 40 años que no se pone el dinero que debe estar destinado supuestamente para el mantenimiento y creación de autovías", señaló.
En ese sentido, mencionó que el deterioro de los caminos no es una situación exclusiva de un tramo determinado y apuntó a la falta de inversión sostenida. También hizo referencia a los fondos provenientes del combustible y cuestionó que, según su planteo, recursos destinados a infraestructura vial no estén siendo ejecutados.
El especialista sostuvo además que las rutas 14 y 12 presentan sectores en malas condiciones en el territorio correntino, algo que afecta especialmente a los misioneros que deben atravesar esa provincia para trasladarse hacia otros puntos del país. "Tenemos que atravesar Corrientes y están en muy mal estado ambas", advirtió.
El encandilamiento, otro factor de riesgo
El segundo aspecto bajo análisis es el posible encandilamiento del conductor. Según trascendió, al prestar declaración habría manifestado que esa situación pudo haber sido determinante para el vuelco. El colectivo no habría colisionado contra otro vehículo ni contra un objeto antes de volcar.
Para Tamis, el problema de las luces de los vehículos es cada vez más frecuente. Cuestionó especialmente la instalación de lámparas que no fueron diseñadas para determinados tipos de ópticas y que terminan generando destellos que dificultan la visión de quienes circulan en sentido contrario.
"Es increíble la cantidad de autos que tienen luces que no corresponden al tipo de faro que traen de fábrica", afirmó. Según explicó, muchos conductores modifican las lámparas originales para obtener una iluminación más blanca o similar a la de vehículos nuevos, sin tener en cuenta que la óptica fue diseñada para un tipo específico de iluminación.
El especialista explicó que cuando una lámpara no es compatible con el faro, la distribución de la luz puede ser incorrecta y provocar encandilamiento. "Yo le quiero poner la misma lámpara, por supuesto que no va a hacer lo mismo. Es más, yo, conductor, voy a ver menos. Y ni hablar del que viene enfrente", ejemplificó.
Ante un vehículo que circula en sentido contrario con las luces altas o con una iluminación que provoca encandilamiento, Tamis recomendó evitar mirar directamente hacia los faros. "La técnica para eso es bajar la vista y mirar la línea que está en la banquina, la blanca", explicó. Según indicó, de esa manera el conductor puede recuperar progresivamente la visión después de cruzarse con el vehículo.
Sin embargo, advirtió que esta recomendación también puede resultar difícil de aplicar cuando las rutas carecen de una correcta demarcación.
Reducir la velocidad y no confiarse de la señalización
Frente al mal estado de las rutas, el especialista sostuvo que los conductores deben adaptar la circulación a las condiciones concretas del camino y no limitarse a seguir una velocidad habitual. "El conductor tiene que ir más despacio, mirando todo el camino, prestando atención y no confiándose en las señalizaciones porque hasta las señalizaciones a veces son confusas", explicó.
También cuestionó que en determinados sectores las advertencias sobre baches, puentes o deterioro de la calzada permanezcan durante largos períodos sin que se concrete una solución definitiva. "Pueden poner el cartel, pero no pueden arreglar el desperfecto", resumió al referirse a esta problemática.
Para Tamis, la seguridad vial fue postergada durante demasiado tiempo y los efectos de esa falta de atención ya son visibles. "Ya no podemos postergar más esta situación", sostuvo. El análisis del especialista también incluyó una crítica a la falta de conciencia de los propios conductores. Como ejemplo, mencionó haber observado durante un viaje hacia Corrientes numerosas motocicletas en las que circulaban bebés de pocos meses. "Es increíble la falta de conciencia que tenemos", expresó.
El vuelco ocurrido en Alvear, que tuvo entre sus víctimas a una mujer y dejó decenas de personas heridas, volvió así a instalar el debate sobre las condiciones de las rutas, el mantenimiento de la infraestructura y las conductas al volante. Para Tamis, abordar estos factores y asumir responsabilidades resulta indispensable para evitar que tragedias similares vuelvan a repetirse. "Siempre tenemos que hablar de estos temas para poder corregirlo", concluyó.