2026-08-16

El hecho fue el pasado 6 de febrero

Caso Argüello: excarcelaron a la pareja del penitenciario, acusada de encubrimiento

Paola S., quien tenía una relación reciente con la víctima del homicidio, recuperó su libertad y quedó supeditada a la causa del homicidio de Julio César Argüello (45).

A seis meses del  crimen de Julio César Argüello (45), quien fue hallado con una herida de bala en la cabeza el pasado 6 de febrero en su domicilio ubicado en el barrio Puerto Rico de Posadas y falleció en el hospital días después, la causa tuvo novedades en las últimas semanas respecto a la situación procesal de una de las imputadas.

Según fuentes con acceso al expediente, Paola S. -quien fue identificada como la pareja de la víctima- recibió la excarcelación y continúa supeditada a la causa por encubrimiento, debido a que está acusada de limpiar la escena del crimen. 

El beneficio de la excarcelación se da a partir de que el juzgado interviniente determinó que no hay riesgo de entorpecimiento en la causa ni un intento de fuga. 

Paola S., quien mantenía un concubinato muy reciente con la víctima, podría ser juzgada por “encubrimiento agravado”, según adelantaron desde la querella, ya que se trata de un homicidio. Dicho delito tiene una condena mínima de 1 año y pena máxima de 6 años.

Respecto a la relación de la imputada por encubrimiento y la víctima, allegados del hombre mencionaron que no tenían mucho conocimiento de ella, ya que aparentemente Julio César mantenía una relación de pocos meses. 

Denuncia

Como informó este medio sobre el hecho, fue uno de los hijos de Julio César quien realizó la denuncia y contó que fue su tía Lidia quien mencionó que en la mañana del 6 de febrero lo encontró al hombre de 45 años con una herida en la cabeza y abundante sangre en el lugar, por lo que solicitó asistencia médica inmediata. 

Además, en la denuncia se expone que ante la revisión de la cámara de seguridad de una vivienda lindante al del fallecido, se pudo observar que Argüello llegó a su casa cerca de las 6:20, tumbó su portón de acceso y mientras lo levantaba para acomodarlo, gritaba frases como “váyanse de acá”.

A su vez, en las grabaciones se ve al hombre segundos después apoyarse sobre el cerco del vecino, hablar con alguien que no se ve y mirando para diferentes lados con nerviosismo. 20 minutos después se advierte la llegada de la hermana con una persona desconocida, quienes entraron y después de un par de minutos salieron del domicilio para llamar y denunciar que lo encontraron tirado en la casa.

Una tomografía computada realizada en el nosocomio confirmó la presencia de esquirlas metálicas en el cráneo, compatibles con un disparo de arma de fuego. Debido a la complejidad del cuadro, los profesionales decidieron no intervenir quirúrgicamente y aguardar su evolución. 

Sin embargo, seis días después Argüello sufrió un fallo multiorgánico e hipertensión endocraneana refractaria que le provocó la muerte en la madrugada del jueves.

También trascendió que Argüello poseía un revólver que pertenecía a su padre, el cual no fue encontrado en la vivienda.

Si bien en primer lugar se trazó la hipótesis de que el episodio pudo ser una autolesión de Argüello, la autopsia determinó que el disparo ingresó en la parte trasera del cráneo y con dirección desde arriba hacia abajo. Por lo que sería físicamente imposible que se pueda disparar él mismo. Otra pericia que descartó que se haya disparado él, fue la parafina.

El estudio determinó que Julio César presentaba pólvora en su mano izquierda, algo curioso, ya que él era derecho.

Detención

Un día después de que se confirmó el fallecimiento de Julio César, la división de la fuerza provincial detuvo a la hermana Lidia, de 54 años, por pistas que se fueron descubriendo.

Entre las distintas pruebas que Lidia tendría en su contra, una de ellas y la que derivó en su detención, es que en la casa de la mujer -ubicada sobre las calles Ghali y Jerusalén- se secuestró un arma de calibre 32 que coincide con el arma que fue utilizada para el disparo en la zona parietal del cráneo de la víctima. 

Además, las otras pruebas que aparecieron en su contra están relacionadas a pericias digitales realizadas por la Dirección Cibercrimen de la fuerza provincial. Se trata de las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio del hombre, las cuales advierten que la hermana el día del ataque llegó a la vivienda de Julio César en dos oportunidades. 

Los profesionales a cargo de la investigación trazaron la hipótesis de que la primera entrada, 20 minutos después de que el penitenciario llegara a su domicilio en horas de la mañana, fue para efectuar el disparo. Mientras que la segunda vez que entró a la vivienda, fue para fingir el hallazgo del cuerpo.

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