2026-08-16

Cruje el relato

La promesa del ‘cero coma’ no llegó. La morosidad familiar está en el nivel más alto en veinte años. Milei se recluye en Olivos y Karina conduce el gobierno y el intento reeleccionista. La sombra de Adorni complica la actividad en el Congreso. Misiones emerge como epicentro político con Passalacqua fortalecido y un nuevo mapa legislativo

El 17 de diciembre de 2025, en el streaming Carajo, Javier Milei hizo una promesa que sonó a compromiso. “Para mitad del año que viene o agosto, la inflación va a pasar a ser de cero coma algo, seguro va a empezar con cero”. No era un deseo vago del presidente, era la traducción práctica y con fecha del núcleo teórico de su gobierno que asegura que, ordenando la macroeconomía, eliminando el déficit fiscal, cortando la emisión monetaria y dejando actuar a los precios libres, la estabilidad llegaría sola y arrastraría consigo el bienestar de la gente. La escuela austríaca hecha promesa electoral.

Agosto de 2026 llegó. Y el Indec confirmó que la inflación de julio fue del 2,1%, acumulando un 19,1% en los primeros siete meses del año. El “cero coma” no apareció. Lo que apareció, en cambio, fue una excusa presidencial muy repetida, culpar a los medios de comunicación por “editar” y “cortar” sus palabras, acusarlos de “jugar sucio” y de tener “intereses” que distorsionan la realidad.

La reacción del presidente no es nueva, pero es cada vez más recurrente. Sus enojos con los medios han llegado incluso a sus defensores mediáticos más acérrimos. El presidente está nervioso, y no es para menos, su relato cruje. Y cuando cruje, la primera reacción de este gobierno es buscar un culpable afuera.

La teoría y la realidad

Hayek, Mises, Rothbard. Los nombres recorren los discursos de Milei como un mantra. La escuela austríaca de economía sostiene que la intervención estatal distorsiona los precios, que la emisión monetaria es la fuente de la inflación y que el mercado libre, sin interferencias, produce equilibrios eficientes. El presidente tomó esa teoría y la convirtió en programa de gobierno. Así produjo ajuste fiscal de shock, eliminación del déficit y prohibición de la emisión. La macro ordenada, la micro, que se arregle sola.

El problema es que entre la macro de laboratorio y la economía que vive la gente hay una distancia que ningún modelo teórico cierra por decreto. Agustín Laje, uno de los intelectuales más escuchados en el universo libertario, lo admitió esta semana con una franqueza que no debe haber entusiasmado en Olivos. “Si los gobiernos de derecha no logran cambiarle la vida a la gente, el péndulo se va a ir hacia la izquierda”, dijo Laje sorprendiendo a propios y ajenos.

Los datos de la consultora Casa Tres que se conocieron esta semana son elocuentes en ese sentido, entre quienes debieron resignar consumos la aprobación de la gestión es de apenas el 23%. Entre quienes no tuvieron que hacerlo, salta al 74%. Una grieta de bolsillo de más de cincuenta puntos que reafirma la idea de que el programa económico de Milei funciona para los que ya estaban bien. Para el resto, la espera se agotó.

Agosto es el mes que no llegó

A pesar de lo que dice Milei sobre la mala intención de los medios que recortan sus dichos, la promesa del “cero coma” fue una acción repetida, sostenida y fundamentada con argumentos técnicos durante meses por el presidente y su ministro de Economía Luis Caputo.

Milei la ancló en los rezagos de la política monetaria, habló varias veces de los 26 meses de demora entre la corrección del “sobrante monetario” y su impacto en los precios al consumidor, y la usó como prueba de que el programa estaba funcionando aunque todavía no se sintiera. Caputo la respaldó, y el vocero presidencial Adrián Ravier la citó como objetivo hace unos días. Fue, en definitiva, la promesa más concreta y más medible del gobierno en el último año.

El resultado del cálculo de inflación del Indec de julio dio 2,1% de inflación minorista, que es 133% más alto que el “cero coma” prometido. Así se incumplió la meta y se desnuda la lógica del relato que reza que la macroeconomía sana se traslada automáticamente al bolsillo.

La morosidad de los créditos a familias es uno de los grandes problemas que hoy tiene la economía del bolsillo en la Argentina, pero no es el único. Los datos indican que ya llegó al 12,8%, el nivel más alto en veinte años. El 86,6% de los argentinos considera necesarios dos o más empleos para llegar a fin de mes. El 66% agota sus ingresos antes del día 20 del mes. Entre los jóvenes, los mismos que votaron a Milei con más entusiasmo que ningún otro segmento, ese último porcentaje trepa al 85,5%.

Así las encuestas ahora dicen que la mitad de los argentinos ya no puede esperar más una mejora personal. El sábado pasado, en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, en Pilar, conurbano bonaerense, volvió a funcionar un Club del Trueque, familias intercambiando bienes y servicios sin dinero, en pleno 2026. En Posadas, a finales de junio, reapareció esta modalidad en Villa Cabello y se consolidó durante julio y agosto. Señales de bolsillos flacos.

Karina arma, Milei se recluye

En ese contexto, el gobierno que prometió terminar con los modos de la vieja política los está replicando con notable fidelidad. Milei está cada vez más recluido en la Quinta de Olivos y hace muy pocas apariciones públicas. Los periodistas acreditados en Casa Rosada aseguran que sus preocupaciones hoy son la Carta Orgánica del Banco Central y dos próximos viajes a los Estados Unidos para recibir premios de dudosa importancia.

Pero no sólo se recluye para pensar en esas actividades, sino que tampoco habilita el intercambio de opiniones con prácticamente nadie de su entorno y rara vez interviene en asuntos cotidianos. Lo que hay en la Casa Rosada, dicen quienes la transitan, es algo sin precedentes en la historia institucional argentina. “Nunca en la historia una secretaria general tuvo tanto poder”, admiten sin ruborizarse desde adentro del propio oficialismo para referirse al rol de su hermana, Karina Milei.

Karina Milei encabeza las reuniones importantes, hace el seguimiento fino de las preocupaciones del gabinete, define la estrategia electoral en los 24 distritos y elabora los mensajes que hay que bajar al territorio. Fue ella quien decidió incorporar a Federico Sturzenegger a la mesa política después del papelón legislativo de la ley de tierras. Fue ella quien llamó por teléfono a Mauricio Macri para iniciar negociaciones electorales con el PRO, después de meses de ruptura que el propio Milei había hecho pública con orgullo.

El acercamiento al PRO abrió la temporada preelectoral. El miércoles de esta semana Diego Santilli, los primos Menem y dirigentes del PRO se reunieron en Casa Rosada y acordaron encuentros cada quince días.

Del otro lado de la grieta, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner también volvieron a compartir una mesa. No están ni cerca de ser amigos, pero hubo una primera coincidencia estratégica en todo el bloque peronista, defender las primarias en el Congreso. La política argentina ya vive en modo campaña. Faltan 436 días para la primera vuelta de 2027. Mientras tanto, millones de argentinos hacen una cuenta mucho más urgente: cuánto falta para llegar a fin de mes.

El fantasma de Adorni y la ley que se traba sola

Si la promesa del “cero coma” es el ejemplo más claro de cómo el relato choca con la realidad, el caso de la Ley de Inocencia Fiscal II es el ejemplo más irónico de cómo la propia gestión les pone obstáculos a sus iniciativas legislativas. El gobierno impulsó un proyecto para ampliar el régimen simplificado de Ganancias y facilitar el ingreso de dólares no declarados al sistema formal. Una ley de blanqueo con mejor packaging. Es, junto a la ley de Carta Orgánica del BCRA, uno de los estandartes de la próxima campaña.

El problema es que un día antes de dejar la Jefatura de Gabinete, Manuel Adorni y su esposa formalizaron su adhesión al régimen simplificado de Ganancias ante Arca, mientras ambos estaban siendo investigados por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.

La fiscalía presentó un dictamen de 207 fojas que documenta una diferencia de 43 millones de pesos sin explicar entre los ingresos y los gastos del matrimonio durante la gestión. El ex vocero del gobierno que prometió terminar con la casta se acogió al régimen fiscal que ese mismo gobierno quiere ampliar, mientras la Justicia le pregunta de dónde salió la plata.

El antecedente Adorni se convirtió en el principal obstáculo para que el oficialismo consiga los votos en Diputados. Nadie quiere aparecer en una foto votando una ley que le sirve al ex funcionario investigado. El gobierno no puede ir hacia adelante sin tropezar con sus propias contradicciones.

Posadas en el centro del tablero

Mientras el gobierno nacional navegaba esas turbulencias, Misiones protagonizó el evento político más significativo de la semana con proyección federal. El miércoles Posadas fue sede de la 24ª Asamblea del Consejo Regional del Norte Grande, con gobernadores de la región, el jefe de Gabinete Diego Santilli y una agenda cargada de reclamos sobre gas, rutas, hidrovía, fondos viales y tarifas.

La cita tuvo dos ausentes, los peronistas Ricardo Quintela y Gildo Insfrán. El argumento oficial fueron los famosos “temas de agenda”. En los pasillos se dijo que la foto con Santilli fue lo que los alejó del encuentro. Periodistas de las provincias de La Rioja y Formosa coinciden en que estaban cansados de sus colegas que en privado dicen una cosa y después le votan todo a Milei con sus legisladores. Pareciera que eso se encuentra en revisión desde el rechazo a la Ley de Tierras.

El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, llegó a la cumbre en la posición más fuerte de su gestión, tras la ruptura de la sociedad política con Carlos Rovira que comenzó hace poco más de un mes.

Días antes, el lunes 4 de agosto, había formalizado su salida de Encuentro Misionero ante la Secretaría Electoral, consumando así en los papeles la ruptura definitiva con Rovira. El respaldo de sus pares fue contundente porque es a quien “eligieron los misioneros”. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, fue el más duro contra Rovira.

Se espera que mañana lunes, en el acto por la conmemoración del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, en San José, el gobernador Hugo Passalacqua cierre el proceso de rearmado interno, potencie la diferenciación con Rovira y con el modelo libertario, que según varios dirigentes del Movimiento jugarían juntos. Con dichas acciones se iniciaría el proceso de convocatoria a otros espacios y dirigentes que tengan en común la independencia y el desarrollo de Misiones.

El nuevo mapa del Poder Legislativo provincial

La ruptura con Rovira tuvo esta semana su traducción institucional más concreta en la Cámara de Representantes de Misiones. El bloque de los legisladores alineados al Movimiento por lo que Viene, con 17 diputados referenciados en el gobernador Passalacqua y los intendentes, se posicionó como la primera minoría de la Legislatura. Encuentro Misionero, el espacio de Rovira, se quedó con apenas siete bancas, por ahora.

Más de 30 intendentes asistieron al Parlamento para acompañar la conformación del nuevo bloque, en una demostración de fuerza y trabajo conjunto. El armado sumó además el apoyo del MID, el Partido Socialista y Podemos. Comienza así un proceso para construir un perfil propio, sin reutilizar estructuras del pasado, mirando hacia adelante.

Lo que viene en Misiones es una política que apuesta al diálogo y la construcción de mayorías, en contraste de lo que ocurre en Buenos Aires. Sin mayorías automáticas en la Legislatura nadie puede gobernar solo. El Movimiento por lo que Viene adquiere un rol estratégico en la construcción de acuerdos, lo que exige, y esto es lo opuesto al estilo Milei, abandonar cualquier lógica de imposición.

La política que viene será la política de la capacidad de construir mayorías. No la del látigo. No la del algoritmo. La del acuerdo, que es lo que a simple vista parece estar construyendo Passalacqua tras el proceso de caducidad del Frente Renovador.

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