2026-08-14

"Lo que se sueña desde el corazón se hace realidad": Akari Nishino y el orgullo de representar a la Colectividad Japonesa

Con la calidez y la disciplina que la caracterizan, la soberana de Jardín América repasa la historia de sus abuelos pioneros y el compromiso de transmitir a las nuevas generaciones los valores más profundos de su cultura.

Hay historias que comienzan de la manera menos pensada y terminan convirtiéndose en un camino de vida. La de Akari Nishino con la Fiesta Nacional del Inmigrante empezó entre fuegos, sartenes y comensales. Como estudiante de la carrera de Técnica Superior en Gastronomía, le tocó realizar una pasantía profesional trabajando en las cocinas del Parque de las Naciones. Fue en ese ida y vuelta cotidiano donde se enamoró perdidamente de la celebración y de la magia que se vive tras bambalinas.

Años atrás, la colectividad japonesa le había abierto la posibilidad de ser su soberana, pero el compromiso laboral le impidió aceptar en aquel momento. Con la madurez de haber concluido sus estudios y la libertad de poder volcarse de lleno a esta responsabilidad, este año el destino volvió a llamar a su puerta y la encontró lista para decir que sí.

Raíces que cruzaron el océano

La historia familiar de Akari se remonta a sus abuelos paternos, pioneros que dejaron su país natal en busca de un nuevo comienzo en Argentina. Lo curioso de su relato es que ambos se conocieron recién de este lado del mapa, donde se casaron y formaron su hogar.

Para Akari, pensar en ese trayecto sigue siendo motivo de asombro. "Me impresiona mucho pensar en cómo cambiaron los tiempos. Antes tenían que viajar a veces hasta tres meses para llegar desde Japón a la Argentina, cuando hoy es un viaje que se resuelve en un par de días", reflexionó con admiración sobre el esfuerzo de aquellos primeros inmigrantes.

Ese puente entre continentes se mantiene vivo en su día a día a través de la cocina. Fiel a su profesión y a sus raíces, la gastronomía sigue siendo su cable a tierra: incluso cuando está sola en su casa de Jardín América, disfruta preparar platos típicos, siendo el yakisoba (fideos salteados con verduras, salsa de soja y carne) su gran especialidad.

Valores que se practican en lo cotidiano

Más allá de los sabores, lo que Akari porta con mayor orgullo es la filosofía de vida que le inculcaron en su hogar. La cordialidad, el respeto por el otro, la empatía y una puntualidad rigurosa no son para ella simples conceptos, sino acciones cotidianas.

Ese compromiso se refleja en pequeños gestos urbanos que recuerdan las postales que suelen conmover al mundo durante los eventos deportivos internacionales: si no hay un cestito de basura a mano, el envoltorio de un caramelo va directo al bolsillo o a la mochila hasta encontrar el lugar adecuado. "Son valores principales que me enseñaron desde chica y que sigo manteniendo siempre", afirmó con una sonrisa humilde.

Representar a toda una comunidad implica largas jornadas, trasnoches y un desgaste físico considerable, pero Akari asegura que la experiencia recompensa cada minuto invertido. En medio de la convivencia con las demás representantes -con quienes tejió lazos de amistad profundos-, aguarda con entusiasmo compartir cada uno de los días de la gran fiesta.

Consultada sobre el mensaje que le gustaría dejar a quienes la miran con admiración desde las tribunas, la joven no dudó: "Me gustaría decirles a los más chicos, a los que llevan la sangre japonesa y sueñan con estar algún día en este lugar, que sueñen sin miedo. Porque cuando se sueña desde el corazón, las cosas se hacen realidad".

 

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