2026-08-13

Un alumno de quinto grado de la Escuela 740 creó un rallador con materiales reciclados

Francisco Skraba construyó junto a su papá un utensilio manual con elementos reutilizados. El proyecto escolar se difundió en redes y generó una amplia repercusión.

Una consigna escolar que proponía crear un utensilio de cocina con materiales reciclados llevó a Francisco Skraba, alumno de quinto grado de la Escuela 740, de El Soberbio, a construir un rallador manual junto a su papá. Para elaborarlo utilizaron retazos de madera de un mueble en desuso, un frasco de desodorante, un caño plástico y el codo de una manguera. El trabajo les llevó una mañana y, luego de realizar algunos ajustes en el diseño, comprobaron su funcionamiento al utilizarlo para rallar pan tostado. Lo que comenzó como un proyecto para presentar en la escuela trascendió el aula luego de que el video del invento se difundiera y alcanzara una amplia repercusión.

“En la escuela teníamos que hacer un trabajo sobre algún utensilio de cocina y se me ocurrió hacer un rallador normal con una lata. Pero, analizando bien, quería hacer algo distinto y ahí tuvimos la idea de hacer uno manual, parecido al que usaba mi abuelo”, contó Francisco Skraba, alumno de quinto grado de la Escuela 740, sobre el origen del proyecto.

Para construirlo recurrió a elementos que tenía disponibles en su casa: retazos de madera provenientes de un mueble que ya no utilizaban, un frasco de desodorante, un caño plástico y el codo de una manguera. El proceso de armado demandó una mañana de trabajo, durante la cual fue dando forma al utensilio junto a su padre.

“El que me ayudó fue mi papá. Lo más difícil fue colocar el frasco de desodorante porque tuvimos que hacerle agujeros para que tuviera filo. En la primera prueba que hicimos funcionó”, relató el estudiante. Esa parte del recipiente se convirtió en la superficie encargada de realizar el rallado y requirió especial cuidado durante su preparación.

Aunque el mecanismo respondió desde el primer ensayo, posteriormente modificaron la posición de una de las piezas para facilitar su uso. La pequeña tabla destinada a apoyar el alimento tuvo que quedar más inclinada y, una vez realizado ese cambio, probaron el rallador con pan tostado y comprobaron que cumplía correctamente su función.

“Me sentí muy feliz porque inventé algo con material reciclado y funcionó. Me gustaría que muchos otros chicos también puedan hacer este invento”, expresó Francisco tras la repercusión que alcanzó el video. La experiencia también despertó nuevas ideas: en el futuro le gustaría crear una licuadora o una batidora manual que pueda utilizarse sin electricidad ni baterías.

Por su parte, Marcela Vanesa Pittas, mamá de Francisco, recordó que la propuesta comenzó cuando la docente planteó a las familias la elaboración de un utensilio de cocina con materiales reciclados. En un principio evaluaron realizar un rallador sencillo con una lata, pero luego surgió la posibilidad de desarrollar una versión más elaborada que pudiera utilizarse realmente.

“Su papá fue el que más participación tuvo porque lo ayudó a hacer algunas cosas. Francisco hacía los agujeros con un clavo y un martillo, mientras que el papá le sujetaba la madera y lo ayudaba con las herramientas más pesadas. Como todavía es chico, había tareas para las que necesitaba ayuda”.

La creatividad forma parte de los intereses habituales de Francisco. Según contó su mamá, suele realizar diferentes creaciones principalmente con papel, recortar piezas y buscar nuevas maneras de aprovecharlas para construir objetos. El rallador significó una experiencia diferente porque incorporó madera y otros elementos que requerían un trabajo más complejo.

“A él le encanta estar siempre haciendo cosas e inventando. Este año también hizo una incubadora para la feria de ciencias y funciona de verdad. Está hecha con una caja de cartón, tiene una lámpara y conexión a la electricidad. Se pueden colocar los huevos y hacer el proceso de incubación”.

La repercusión que alcanzó el video tomó por sorpresa a la familia, ya que inicialmente habían considerado el rallador únicamente como un proyecto para presentar en la escuela. La respuesta que recibió la creación generó entusiasmo en Francisco y renovó su interés por participar en otras propuestas que le permitan desarrollar nuevas ideas.

“Quedamos muy orgullosos de él porque está reentusiasmado y tiene ganas de inventar otra cosa. Si surgen nuevos proyectos en la escuela, seguramente va a querer participar y tratar de hacer algo. También está bueno que esto incentive a otros chicos a ver que las cosas recicladas se pueden aprovechar y darles un uso”.

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