2026-08-10

Juicio por abandono de persona en Posadas

Una empleada doméstica declaró que Belén López estaba “totalmente abandonada” y que nadie la cuidaba

En los últimos días del juicio contra Mariela Ramírez declararon una ex empleada, compañeros de trabajo de la imputada y César Romero, padre biológico de Belén, la adolescente que falleció en 2013 con un cuadro de desnutrición y deshidratación. Este lunes comenzarían los alegatos de las partes.

El juicio contra Mariela Ramírez, acusada de abandono de persona agravado por el vínculo y por el resultado de muerte de su hija Belén López, de 15 años, entra este lunes en su etapa final con el inicio de los alegatos de las partes. En las últimas jornadas declararon personas vinculadas al entorno familiar y laboral de la imputada, entre ellas una ex empleada doméstica que relató las condiciones en las que encontró a la menor durante los años en que trabajó en la vivienda.

Belén, quien padecía síndrome de Rett, murió en julio de 2013 en Posadas. La acusación sostiene que atravesó un prolongado cuadro de abandono y falta de cuidados que derivó en su deterioro y posterior muerte.

Uno de los testimonios que acaparó la atención en la sala fue el de Leonor Esther Leiva, quien trabajó realizando tareas de limpieza en la casa de Ramírez aproximadamente entre 2007 y 2010. Ante las preguntas del fiscal Vladimir Glinka, aclaró que no había sido contratada para cuidar a Belén, aunque relató que terminó haciéndose cargo de distintas necesidades de la adolescente mientras permanecía en la vivienda.

“Yo no era contratada para cuidar a Belén, yo prestaba servicios de limpieza en la casa. Me enteré de Belén cuando llegué a la casa. Esto era 2007, aproximadamente”, explicó. Leiva contó que al comenzar a trabajar conoció a la adolescente y que la propia Ramírez le había dicho que se trataba de una hija extramatrimonial de su padre, de quien ella se había hecho cargo luego de su fallecimiento.

“Yo escuchaba el llanto, los ruidos, porque yo trabajaba al lado”, relató la testigo. Y agregó: “Cuando me fui a trabajar ahí encontré a la nena, a mi parecer y como madre, me faltaba muchísima atención”.

“Por los hijos, una madre da todo, y ella estaba totalmente abandonada”, acusó Leiva durante su declaración. También aseguró que en reiteradas ocasiones encontraba a Belén sin higiene y que debía bañarla y alimentarla por iniciativa propia. “Yo me iba en las mañanas y me encontraba con Belén con excremento por todos lados. La bañaba, 'rescataba' para la leche y le daba. No me dejaban comida para ella, yo le daba de comer, la bañaba: era una nena preciosa”, afirmó.

Según recordó, tampoco contaba con una alimentación adecuada. “La leche que había yo rescataba, y si no había le pedía a mi otra patrona”, señaló. Incluso relató que en algunas oportunidades recurría a alimentos de la casa para darle de beber.

“A mi otra patrona le pedía que me convide comida para darle a Belén. Incluso yo agarraba la Coca Cola de su padrastro y le ponía un poquito en la mamadera con agua, y ella te agradecía con la mirada”, contó.

Leiva describió además las condiciones en las que dormía la adolescente. “Belén no tenía colchón, su cama eran dos almohadones y yo le ponía una frazada”, afirmó. También dijo que vivía en pañales y permanecía encerrada en la habitación.

La testigo relató además un episodio ocurrido cuando vecinos denunciaron la situación de la adolescente ante organismos de asistencia. Según su versión, Ramírez le comentó que había sido denunciada y luego hizo ingresar a una asistente social a otra habitación.

“Cuando los vecinos denunciaron a la señora yo estaba llegando y ella me dice: ‘Gordi, me denunciaron los vecinos’”, recordó.

De acuerdo con Leiva, ese día Ramírez hizo pasar a la asistente social a la habitación de otra de sus hijas y le colocó a Belén ropa perteneciente a esa menor. “Arregló el pastel”, afirmó la testigo, en referencia a una presunta manipulación de la escena para evitar que la situación de la adolescente fuera advertida por la trabajadora social.

“Yo me arrepentí de no denunciar antes”, manifestó. Otro de los aspectos que mencionó fue la forma en que Belén quedaba dentro de la vivienda. “Cuando se salía, se sacaba el picaporte, y para volver a entrar, lo mismo”, relató.

Leiva también aseguró que durante los aproximadamente tres años en que trabajó en esa vivienda nunca vio que Belén tomara medicamentos. “Jamás, en los tres años que trabajé ahí, Belén nunca tomó un medicamento”, declaró.

La discusión sobre quién cuidaba a Belén

Uno de los puntos que generó un contrapunto durante el testimonio fue la versión de Roberto López, ex pareja de Ramírez, quien había señalado que Leiva había sido contratada para cuidar a Belén.

La mujer lo negó de manera categórica. “Yo no fui contratada para cuidarla, solo para limpieza. Si yo era contratada para cuidarla, Belén estaría viva”, sostuvo.

Ante las preguntas del defensor Miguel Ángel Varela, aclaró que si bien atendía a la adolescente, no era su responsabilidad exclusiva. “Yo no estaba en la casa exclusivamente para ella: yo la atendía pero no estaba contratada para eso, era como una obra de caridad”, dijo.

La testigo también contó que, cuando la familia se mudó a un dúplex, dejó de ver a Belén durante un tiempo. Luego volvió a encontrarla allí y aseguró que la adolescente estaba en mejores condiciones físicas.

“Cuando se mudaron, yo pregunté adónde habían llevado a Belén, y me dijeron que se la llevó la mamá de Mariela. Cuando la volví a ver en el dúplex estaba más gordita, no tan desnutrida como estaba con la madre”, relató.

Declararon empleados de la Municipalidad

En las últimas jornadas también declararon compañeras de trabajo de Ramírez, quienes aportaron detalles sobre la dinámica de la imputada en la base Zaimán donde prestaba servicios y sobre el vínculo que mantenía con su hija.

Una de ellas recordó que, aproximadamente diez días después de la muerte de Belén, Ramírez salió al boliche Metrópolis. La testigo también describió aspectos de la rutina laboral de la imputada.

Por su parte, Marcelina Arévalo, compañera y amiga de Ramírez, contó que la conoció cuando atravesaba su segundo embarazo y recordó que era frecuente que la imputada llevara comida o pañales a la vivienda de su madre, donde Belén residía junto a sus abuelos.

Arévalo también hizo referencia a la situación económica y familiar de Ramírez. Según declaró, la mujer debió vender una casa a raíz de problemas laborales y financieros que atravesaba su entonces pareja, Roberto López.

Además, ubicó un momento importante en la historia familiar de Belén. Según su relato, en 2005 la adolescente pasó a vivir con su madre y López, quien “la reconoció como hija y le dio su apellido”.

Quien también declaró ante los jueces del Tribunal Penal Uno de la capital fue César Romero, señalado durante el debate como el padre biológico de Belén. Sin embargo, Romero negó la paternidad y remarcó que nunca pudo concretarse una prueba de ADN. “Yo no sabía que Mariela estaba embarazada, me enteré cuando me mandaron carta documento”, afirmó ante el tribunal.

Según su versión, cuando posteriormente se le solicitó realizar una prueba de paternidad, la familia Ramírez dejó de responder. “Me pidieron una muestra para hacer la prueba de ADN y la familia de Mariela no respondió nunca más”, sostuvo.

Romero también negó tener conocimiento de que se hubiera iniciado un juicio de filiación para determinar legalmente la paternidad de Belén.

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