Con un desfile, estudiantes mostraron sus prendas diseñadas a partir de jeans reciclados
Lo que comenzó hace tres años como un taller escolar de reciclado se transformó en una cooperativa que promueve la inclusión, el trabajo en equipo y el cuidado del ambiente. Y como resultado de ese trabajo, esta mañana las estudiantes realizaron el segundo desfile de Crecer Juntos, el proyecto que nació en 2022 y que hoy reúne a 60 chicos y chicas que confeccionan prendas y accesorios a partir de jeans en desuso. Se trata de parte de la comunidad del Centro Educativo Polimodal (CEP) 57 “Capitán de Corbeta Eliana Krawczyk", del barrio Las Margaritas de Posadas.
La jornada fue mucho más que una pasarela porque antes de la presentación de las creaciones, llevaron al escenario la obra de teatro ‘Érase una vez un jean’, una propuesta con la que reforzaron el mensaje de que “reciclar también es crear y la transformación también la hacen los estudiantes”.
Luego llegó el momento más esperado. Bandoleras, bolsos, polleras de jean intervenidas con otras telas, chokers, camperas, chalecos, gorras, corbatas y otros diseños únicos fueron lucidos por las propias estudiantes, quienes desfilaron las prendas confeccionadas con dedicación y creatividad durante los talleres que realizan fuera del horario de clases.
El evento los llenó de orgullo porque detrás de cada pieza hay horas de trabajo colectivo y una propuesta educativa que trasciende el aprendizaje de un oficio. Impulsada por las docentes Noelia Venegas, profesora de Inglés, y Silvana Estigarribia, profesora de Matemáticas, la cooperativa combina el reciclaje textil, el bordado y la educación ambiental con la construcción de vínculos entre los jóvenes.
“En nuestra cooperativa tenemos 60 alumnos del turno mañana y tarde, realizamos talleres a contraturno en los momentos que nuestra directora nos permite realizarlos y a partir de esos talleres, primero desarmamos los jeans, los lavamos y luego creamos. Hacemos moda sustentable, aprendemos a bordar y lo más espectacular es que aparecen las mateadas, las terereadas, el compartir y el mindfulness, las pantallas desaparecen y aparece el encuentro, ese encuentro que queda escrito en el corazón”, relató Venegas.
La docente destacó que el crecimiento del proyecto se sostiene en el compromiso de los estudiantes, quienes además de fabricar y vender los productos elaborados, desarrollan habilidades que consideran fundamentales para el futuro. “Cada día nos sorprenden más nuestros alumnos desde la creatividad, el entusiasmo y el esfuerzo continuo. Y lo más lindo es que aprenden a trabajar en equipo. Por ahí más adelante, si sueñan en grande, porque yo les digo que ellos son diamantes en bruto, pueden ser empresarios o emprendedores de nuestra nación”, sostuvo.
Para muchos de los jóvenes, la cooperativa significó descubrir una vocación o encontrar un espacio de pertenencia dentro de la escuela. Milagros Daniela Pacheco, estudiante de quinto año, recordó que llegó casi por casualidad. “Todo comenzó cuando yo quise hacer un top, le pedí ayuda a la profesora y ella me dijo '¿Y sí, te unís a la cooperativa?'. Me re copó la idea. Desde ahí empecé con mis creaciones”, contó.
Con el tiempo comprendió que el proyecto iba mucho más allá de la confección de ropa. “Es más que nada darle una segunda oportunidad a las prendas que ya no se usan, convirtiéndolas en cosas que se pueden usar. Y sí, además también con el compañerismo”, expresó mientras lucía una pollera intervenida por ella, choker y una billetera de divertidos retazos y colores.
A su lado desfiló Rocío, alumna de cuarto año e integrante desde los primeros pasos de Crecer Juntos. Recordó que decidió sumarse cuando propuso fabricar una cartera y desde entonces continúa creando nuevos diseños..
El entusiasmo también se refleja en quienes se incorporaron recientemente. Génesis Ferreyra, de segundo año, contó que la experiencia despertó rápidamente su interés. “Al menos a mí me empezó a interesar mucho y le pregunté a la teacher si podía ser parte. Empecé a ayudar en la cooperativa, y es muy lindo, la verdad, los chicos son todos muy lindos y buenos”, afirmó.
Sofía Bar, compañera del mismo curso, encontró en la cooperativa la posibilidad de combinar su interés por la moda con un proyecto de impacto social y ambiental. “La gente es muy amable y te impulsa a hacer más cosas. Es lindo porque todo el tema del reciclado, de ayudar, las donaciones, te das cuenta que estamos llenos de gente muy buena”, señaló.
Además, confesó que el desfile representó una oportunidad muy especial para ella. “El tema de la moda o todo lo que sea ropa, estilos siempre me ha interesado desde que recuerdo. Y bueno, este desfile me emociona mucho porque es un lugar donde puedo mostrar todo lo que yo quiero hacer con respecto a lo que es la moda”, dijo.
Es así que Venegas consideró que el proyecto también fortalece el sentido de pertenencia de los estudiantes hacia la institución. “Creo que tanto las cooperativas como las escuelas fomentan esa identidad con la escuela, con sus padres y también con sus docentes. Lo más lindo es que por ahí, como ellos no tienen Estudiantina, es una manera de pertenecer y representar, no solamente acá en la institución, sino cuando salimos a otra feria o viajamos a otras provincias”, expresó.
Del evento también participó Matías Vilchez, recientemente designado ministro de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración, quien acompañó la actividad junto a la comunidad educativa.
Con cada bolso, cada pollera intervenida y cada accesorio confeccionado a partir de un jean descartado, los estudiantes de Crecer Juntos demuestran que la creatividad puede convertirse en una herramienta para generar oportunidades, promover el trabajo cooperativo y reflexionar sobre el consumo responsable.