El médico Gabriel Galeano declaró ayer en el juicio por abandono y muerte de la menor
Caso Belén López: el cuidado es clave para la sobrevida, aseguró neurólogo
“Cuanto mayor cuidado tenga, mayor sobrevida va a tener”. Con esa definición, el neurólogo pediatra Gabriel Galeano sintetizó la complejidad de quienes padecen el síndrome de Rett, enfermedad neurodegenerativa que padecía Belén López, una adolescente de 15 años que fue encontrada sin vida en julio del 2013 con un severo cuadro de deshidratación y desnutrición.
Por aquel fatídico hecho que se registró en el barrio Las Rosas de Itaembé Miní de Posadas, es juzgada su madre, Mariela Ramírez, una empleada municipal de 48 años imputada por abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y el resultado de muerte.
El especialista explicó ante el Tribunal Penal Uno que el síndrome de Rett no provoca por sí mismo cuadros de deshidratación ni desnutrición, sino que son complicaciones agudas que pueden resultar fatales en pacientes con esa condición.
Las precisiones médicas encontraron luego un correlato en los testimonios de la abuela y la tía de Belén, quienes reconstruyeron cómo era la rutina de cuidados que recibía la adolescente.
El debate se desarrolla ante el Tribunal presidido por Gustavo Bernie e integrado por los vocales Miguel Mattos y Viviana Cukla. La acusación está a cargo del fiscal Vladimir Glinka, mientras que la defensa es ejercida por Miguel Ángel Varela.
Expectativas de vida
Galeano, neurólogo pediatra que atendió a Belén, explicó que el síndrome de Rett es una enfermedad neurodegenerativa de origen genético que afecta principalmente a niñas y atraviesa al menos 4 etapas de deterioro progresivo. “Son dependientes 100 por ciento de un tercero para poder subsistir”, sostuvo.
El profesional explicó que estos pacientes suelen presentar trastornos para alimentarse y que una comida puede demandar hasta dos horas. Sin embargo, remarcó que el síndrome en sí mismo no provoca la deshidratación. “El Rett no causa deshidratación, en absoluto; es la imposibilidad de alimentarlo”, afirmó, a lo que agregó: “Sienten hambre, sienten sed”.
A pedido del fiscal Glinka, el especialista respondió además una consulta general sobre si una persona con síndrome de Rett puede desmejorar drásticamente en pocos días.
“Hay causas agudas que podrían determinar el fallecimiento, que no tienen que ver con el Rett sino con una complicación de todos los cuadros que tiene: infecciones, deshidratación, etcétera”, explicó.
Ante otra pregunta, ratificó: “Tiene que ver con esa condición previa, no necesariamente con el síndrome”.
Cuidados las 24 horas
Tras la declaración del médico fue el turno de Aldana Delira Lara, abuela de Belén y madre de la imputada, quien reconstruyó la vida cotidiana de la adolescente antes de su fallecimiento.
Según relató, la menor prácticamente se crió en la casa de sus abuelos. “Ella estuvo más tiempo con nosotros que con la madre”, aseguró.
Explicó que Belén vivía con ellos desde que era una bebé y que solo pasaba algunos fines de semana con Mariela.
“La mayor parte de la vida de Belén vivió con nosotros, desde bebé. La mamá trabajaba y como vivía bastante retirada, los abuelos nos hicimos cargo: día y noche estaba con nosotros”, declaró.
La mujer recordó que la última vez que vio a su nieta fue antes de viajar a Corrientes. “El momento en el que ella falleció, yo había viajado y ella quedó con su mamá, y ahí fue que pasó”, dijo.
Consultada por el fiscal sobre el estado de salud de Belén antes de ese viaje, respondió que la adolescente se encontraba estable.
“Estaba bien de salud. Ella andaba sola, si bien tenía esta enfermedad. Todos nos dedicábamos a ella”.
Contó que, aunque no hablaba, lograban comprender todo lo que necesitaba. “Sabía pedir para que se le prendiera la tele, la música; cuando quería comer también pedía”.
La abuela explicó que requería asistencia permanente para alimentarse, higienizarse y movilizarse dentro de la vivienda.
“Había que bañarla, darle de comer, cambiarla; era estar constantemente a su cuidado”.
Incluso la describió como “una nena sana” y recordó que cada vez que su madre iba a buscarla, la adolescente lloraba antes de irse. “Belén para nosotros era nuestra vida, era todo”, cerró entre lágrimas.
La reconstrucción familiar fue completada por Clara Ramírez, tía de la adolescente y con quien convivió, quien aseguró que dedicó gran parte de su vida al cuidado de su sobrina.
“Belén estuvo con nosotros desde el día que nació”, coincidió. Relató que cuando el abuelo enfermó decidieron que permaneciera un tiempo con su madre, aunque luego regresó nuevamente a la casa familiar.
Respecto de los días previos al fallecimiento, insistió en que no había indicios de deterioro ni lesiones. “Estaba re bien. Comía bien; darle de comer nos llevaba entre una hora y media y dos horas, y con mi mamá nos turnábamos”.
También recordó que la asistencia era permanente. “Jamás la dejábamos sola”. Para Ramírez, aquello lo marcó de por vida: “Nunca me iba a imaginar verla así; la dejamos bien y encontrarla en esa posición no fue agradable, fue traumático para mí”.
En el contrainterrogatorio de la defensa, Clara afirmó que confiaba en que “mi sobrina estaba con su mamá y que estaba bien”, sostuvo.
En ese momento, confesó que tiempo después de una consulta médica, se enteró que el diagnóstico clínico de Belén era de una expectativa de vida de apenas 13 años. Proyección que, en palabras del médico que Clara citó, “lo superó de tan bien cuidada que estaba: esto solo mi mamá (Aldana) sabía, no sé cómo hizo para aguantarse tanto tiempo esa noticia”, observó.
Aviso a la policía
El último en comparecer fue Roberto López, ex pareja de la imputada, quien recordó que fue la propia Mariela quien le comunicó el fallecimiento de la adolescente. “Me contó que llegó del trabajo y encontró a Belén sin vida”, declaró ante el Tribunal.
El testigo relató que en ese momento se encontraba en la casa de su madre y que inmediatamente le pidió a Ramírez que avisara a la Policía mientras él se dirigía hacia la vivienda. Reconoció que, al llegar, no entró a la escena.
Durante el contrainterrogatorio de la defensa, López afirmó que, cuando ni él ni Mariela podían permanecer con Belén, había una mujer conocida por el apodo de “Gordi” que colaboraba con el cuidado de la adolescente.
El debate continúa hoy desde las 7.45 en la sala por calle La Rioja 1561.
“Aparentemente, buenos cuidados”
Ayer también declaró Ariel Ramírez, tío de Belén, quien recordó que se enteró de la muerte de su sobrina a través de un llamado de una de sus hermanas y que al llegar a la vivienda donde ocurrió el hecho ya se encontraba trabajando la Policía.
El hombre señaló que nunca ingresó a esa vivienda y que tampoco observó el estado en el que fue encontrada la adolescente. “No vi nada de cómo estaba Belén, fotos ni nada, solo los títulos de los medios”, declaró.
Respecto a la crianza de su sobrina, coincidió con los testimonios brindados por su madre y su hermana Clara, al afirmar que el cuidado cotidiano recaía principalmente sobre ellas.
“Las personas a cargo eran mi mamá y mi hermana más chica, estaban siempre con ella, y los fines de semana Mariela la solía llevar. Aparentemente eran buenos los cuidados, no puedo precisar mucho porque no nos veíamos todo el tiempo”, contó. “Las veces que iba a la casa de mi mamá la veía bien a Belén”.