La Fiscalía había pedido 18 años de prisión y la defensa su absolución
Catorce años de prisión para el Negro Silvero por el homicidio del albañil
Después de una semana de juicio oral en Posadas, el Tribunal Penal Uno condenó ayer a 14 años de prisión a Roberto “el Negro” Silvero por el homicidio de Luis Fernando Duarte Vázquez, un albañil asesinado a puñaladas el 14 de noviembre de 2021 en el barrio Niño Perdido, de Candelaria. El ataque se cometió en contexto de un reclamo y posterior pelea por una deuda de 500 pesos, según se investigó, originada por la compra de estupefacientes.
La sentencia fue adoptada por mayoría, por parte de los jueces Gustavo Arnaldo Bernie y Carla Alejandra Freitag; mientras que la presidenta del cuerpo, Viviana Cukla, votó en disidencia al considerar que correspondía una pena de 10 años de prisión más las accesorias legales.
El fallo confirmó la responsabilidad penal de Silvero por el delito de homicidio simple y rechazó el principal argumento de la defensa, que había sostenido durante todo el debate que el acusado actuó en legítima defensa cuando la víctima presuntamente lo atacó con piedras.
Los fundamentos del veredicto se conocerán dentro de diez días hábiles. Recién entonces el Tribunal también expondrá por qué descartó el agravante de alevosía impulsado por el fiscal subrogante Vladimir Glinka, quien en sus alegatos había solicitado una condena de 18 años de prisión al sostener que Duarte Vázquez fue sorprendido con un ataque por la espalda que le impidió defenderse.
El debate comenzó el lunes 27 de julio con la lectura de la acusación elevada por el Juzgado de Instrucción Seis de Posadas. Antes de iniciar las testimoniales, el defensor Miguel Ángel Varela pidió que las audiencias no fueran transmitidas en vivo por YouTube, al considerar que los testigos podrían verse influenciados por las declaraciones previas. El Tribunal rechazó el planteo, aunque resolvió que las grabaciones no quedaran disponibles hasta finalizar la etapa testimonial.
Durante las dos jornadas siguientes desfilaron policías, vecinos, médicos y peritos que reconstruyeron tanto la mecánica del crimen como el escenario previo y posterior al ataque.
Uno de los testimonios centrales fue el de Oscar Esteche, propietario de la vivienda donde ocurrió el homicidio y pareja de la madre del imputado al momento del hecho.
Frente al Tribunal, el hombre aseguró haber presenciado el inicio del ataque. Recordó que Silvero llegó preguntando por Duarte Vázquez y que, cuando finalmente ambos se encontraron frente a su portón, mantuvieron una breve discusión.
“El asesino lo llamó, cuando llegó conversaron y le hincó; vi cuando le hincó en mi portón”, declaró.
Según relató, inmediatamente corrió hasta la base de Prefectura para pedir ayuda. Cuando regresó junto a la patrulla policial, Duarte Vázquez ya había fallecido.
Esteche también sostuvo que el arma utilizada era una daga que Silvero llevaba oculta debajo de la remera y afirmó que desconocía el motivo concreto de la pelea, aunque escuchó que se trataba de un “ajuste de cuentas”.
Voces del caso
La declaración del vecino fue uno de los principales pilares de la acusación, aunque también terminó siendo uno de los puntos más cuestionados por la defensa, que sostuvo que el testigo fue modificando su relato durante la investigación.
Los primeros policías que llegaron al lugar también reconstruyeron cómo encontraron la escena del crimen. El entonces jefe de la comisaría de Candelaria, Miguel Ángel Da Silva, recordó que inicialmente no había demasiados elementos para esclarecer el episodio y que recién con la intervención de la Dirección Homicidios pudieron obtener información relevante.
El efectivo describió además al barrio Niño Perdido como un sector con frecuentes intervenciones policiales por riñas y disturbios.
Otro de los uniformados reconoció un informe socioambiental incorporado al expediente, elaborado durante la investigación, en el que distintos vecinos describían a Silvero como una persona que “siempre hacía disturbios” y que habitualmente portaba armas blancas.
El debate también estuvo atravesado por la declaración de la expareja del acusado, quien compareció con visibles signos de angustia. La joven solicitó declarar sin la presencia de Silvero en la sala, pedido que fue aceptado por el Tribunal para preservar su testimonio.
En contraste, otro testigo ofrecido por la defensa, Sandro Argüello, cuestionó la investigación y calificó de “delirantes” algunas de las acusaciones formuladas durante la instrucción, además de negar cualquier tipo de amenaza contra la víctima.
La tercera audiencia estuvo dominada por la prueba científica. El médico forense Nelson Fernández, encargado de la autopsia, reconstruyó las lesiones sufridas por Duarte Vázquez y confirmó que recibió al menos ocho heridas de arma blanca, dos de ellas mortales.
Ocho puñaladas
El profesional explicó que una de las puñaladas penetró 13 centímetros en el tórax, perforó un pulmón y atravesó el corazón, provocando un shock hipovolémico que derivó en la muerte. También describió heridas en el hombro derecho, la frente y una mano, aunque aclaró que no era posible determinar el orden exacto en que fueron provocadas.
Durante la misma jornada declararon dos bioquímicas que realizaron los estudios toxicológicos sobre muestras extraídas durante la autopsia. Confirmaron que la víctima presentaba metabolitos compatibles con consumo de cocaína y cannabis, aunque ambas coincidieron en que ese resultado no permitía afirmar que Duarte Vázquez estuviera bajo los efectos de esas sustancias al momento del ataque.
Explicaron que los restos de cocaína pueden detectarse varios días después del consumo y que, por lo tanto, el estudio no alcanzaba para establecer el estado de la víctima cuando fue apuñalada.
Otro dato que terminó cobrando importancia fue el aportado por el médico Santiago Pineda, quien examinó a Silvero luego de su detención. El profesional aseguró que el acusado no presentaba lesiones visibles ni signos compatibles con una agresión reciente, circunstancia que luego sería utilizada por la Fiscalía para cuestionar la hipótesis de la legítima defensa.
Ataque “traicionero”
El fiscal Glinka solicitó que Silvero fuera condenado a 18 años de prisión y pidió que el hecho fuera calificado como homicidio agravado por alevosía. Para el representante del Ministerio Público, la prueba producida durante el debate permitió reconstruir un ataque sorpresivo, sin posibilidad alguna de defensa para la víctima.
“Lo atacó de espaldas. Fue cobarde y traicionero”, sostuvo durante su exposición. Glinka remarcó que el testimonio de Oscar Esteche y el cambio de versión de la expareja del acusado resultaron determinantes para sostener que era Silvero quien portaba el cuchillo y que la agresión comenzó cuando Duarte Vázquez ya se encontraba de espaldas.
“Acá no hubo ninguna agresión, hubo un dolo homicida apenas pisó su vereda”, afirmó. También rechazó la teoría de que la víctima hubiera provocado su propia muerte producto del consumo de drogas.
“Se necesitó defensivamente que nuestra víctima ‘estuviera re loco por la droga’ y que fue quien provocó su propia muerte”, ironizó el fiscal, para luego recordar que las propias bioquímicas descartaron que el examen toxicológico permitiera arribar a esa conclusión.
Otro de los ejes de su alegato estuvo centrado en la inexistencia de lesiones en Silvero. “Silvero dijo que le atacaron a piedrazos. Pero el perito confirmó que no había lesiones en el imputado”, recordó.
“Versiones contradictorias”
La defensa respondió con un planteo opuesto. Miguel Ángel Varela solicitó la absolución de Silvero por considerar que actuó en legítima defensa propia y de terceros.
El abogado cuestionó duramente la credibilidad de los principales testigos de cargo.
Sostuvo que el juicio había dejado “tres verdades” diferentes sobre lo ocurrido: el del imputado, el de su expareja, y el de Oscar Esteche. Insistió en que Duarte Vázquez atacó primero a piedrazos a Silvero, sobre lo que éste se defendió.