2026-07-27

Aseguran que consumo cambió y ya se refleja en las góndolas de los supermercados la caída en varios rubros

Los comerciantes consultados del sector comercial local plantearon que además del problema económico de las familias, también es coyuntural y relacionado a un consumo más “consciente y saludable”. Advierten que se compra menos en general, y se consume menos bebidas alcohólicas, menos golosinas y la venta de pañales también cayó

Aunque algunos indicadores macroeconómicos comenzaron a mostrar señales de recuperación, el consumo continúa transitando un escenario de contrastes. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el consumo privado exhibió una leve mejora durante el primer trimestre del año, mientras que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) detalló un crecimiento interanual del 0,9% en las ventas minoristas pyme durante junio. Sin embargo, el semestre cerró con una retracción acumulada, reflejando que la recuperación sigue siendo desigual y muy condicionada por el comportamiento de los consumidores.

Panorama en Misiones

En Misiones, distintos referentes del sector comercial coinciden en que el consumo todavía no logra consolidarse. Días atrás, el distribuidor mayorista Carlos Beigbeder sostuvo que las ventas continúan "muy golpeadas" y atribuyó la situación a que muchas familias siguen destinando buena parte de sus ingresos al pago de deudas antes que al consumo cotidiano. En la misma línea, el presidente del Centro de Almaceneros de Misiones, Ismael Ortigoza, advirtió que el poder adquisitivo continúa limitado y que numerosos hogares priorizan únicamente los productos esenciales, modificando sus hábitos de compra. “Recientemente nos juntamos con un grupo de almaceneros, nos encontramos que dos de ellos después de mucho aguante tuvieron que cerrar. Esto es algo que duele mucho”, manifestó Ortigoza. El referente del rubro hace muchos años, señaló que “el contexto es difícil para todos, para los consumidores y también para el comerciante”. Asintió que sigue existiendo y cada vez más el cliente que pide “dame un poquito de esto y poquito de lo otro, porque así va estirando para comer”.

Desde el supermercadismo, Lucas Kerps indicó que el panorama va más allá de la coyuntura económica. Si bien reconoció que la caída del consumo sigue siendo una realidad, asegura que también comienzan a consolidarse cambios estructurales en las preferencias de los consumidores, transformaciones que ya obligan a repensar la composición de las góndolas.

Lo menos vendido

Uno de los rubros donde el cambio se percibe con mayor claridad es el de las bebidas alcohólicas. Según Kerps, tanto los vinos como las bebidas más tradicionales atraviesan una retracción importante, incluso durante la época del año en la que históricamente aumentaban las ventas.

"Siempre esperamos el invierno porque el frío invita a consumir vino tinto o bebidas espirituosas. Sin embargo, este año llegó la temporada y ese repunte nunca apareció. La caída en las ventas de bebidas alcohólicas es real", afirmó en diálogo con Radioactiva 100.7

Lo llamativo, explicó, es que el fenómeno no responde a aumentos de precios. "Hay vinos que estamos vendiendo prácticamente al mismo precio que el año pasado. Hubo pequeños ajustes a comienzos de año y después volvieron las promociones. No es una cuestión de precios; el consumo igualmente cayó."

Un consumo distinto

Para el empresario supermercadista, detrás de la retracción aparecen cambios mucho más profundos que una coyuntura económica. "Estamos entrando en una generación que ya tiene capacidad de compra y que empieza a consumir menos productos con exceso de azúcar, sodio o alcohol. Eso se nota claramente en las góndolas."

Como ejemplo mencionó el comportamiento de las golosinas. Más allá del impulso comercial que representa cada año la Semana de la Dulzura que fue a comienzos de julio y mayormente se extiende todo el mes, aseguró que “el rubro viene perdiendo volumen desde hace tiempo”.

"Los caramelos, chupetines y las golosinas tradicionales muestran una retracción importante. Hoy el consumidor busca productos saludables, sin TACC, reducidos en azúcar o con mayor aporte proteico."

Según explicó, esa transformación también está modificando la oferta de la industria alimenticia. "Las propias bodegas hoy ofrecen espumantes sin alcohol y vinos con graduación alcohólica reducida. No es una tendencia local; es un cambio que se observa a nivel mundial y las empresas ya están adaptando sus productos."

Kerps también observó una fuerte expansión de alimentos funcionales, chocolates con mayor porcentaje de cacao, productos reducidos en azúcar y líneas especialmente desarrolladas para consumidores con distintas necesidades nutricionales. "No es la industria la que marca el rumbo. Son los consumidores quienes demandan nuevos productos y las fábricas se adaptan a esa realidad."

El mayorista

En contraste con otros rubros, el canal mayorista mantiene un flujo sostenido de clientes. "Muchas familias siguen organizándose para comprar en cantidad o entre varias personas y así conseguir mejores precios. En momentos donde el dinero escasea, el mayorista continúa siendo una alternativa importante”, señaló Kerps y agregó que otro fenómeno que comienza a sentirse es el impacto de los cambios demográficos: “Categorías como pañales y artículos para bebés muestran una disminución en los volúmenes de venta, una tendencia que relaciona directamente con la baja natalidad”.

"Dentro de veinte años vamos a tener una sociedad distinta. Habrá menos población infantil y consumidores con hábitos completamente diferentes. Como supermercadistas tenemos que empezar a prepararnos para esa realidad”, sostuvo.

Para el empresario, el desafío del comercio ya no consiste solamente en ofrecer buenos precios, sino en comprender cómo evolucionan las preferencias de quienes compran. "Nuestro trabajo siempre fue ser el nexo entre la industria y el consumidor. Hoy ese consumidor cambió y nosotros tenemos que cambiarlo”, apuntó.

La inflación

Por otro lado, la inflación de junio fue del 1,9% a nivel nacional y acumuló un 16% en el primer semestre del año. Para el economista Darío Ochoa, el dato confirma la desaceleración del ritmo de los precios, aunque advirtió que el desafío sigue siendo recuperar el poder adquisitivo de los salarios y reactivar el consumo.

El especialista sostuvo que la desaceleración inflacionaria era esperada y remarcó que, si bien el escenario es muy distinto al de los últimos años, una inflación interanual superior al 30% continúa siendo elevada. "Venimos de niveles insostenibles, pero eso no significa que hoy tengamos una inflación baja. Todavía queda mucho camino por recorrer", señaló.

Ochoa consideró que el principal problema es que la reducción de la inflación estuvo acompañada por una fuerte pérdida del poder de compra. "Si el objetivo de bajar la inflación es que la gente recupere capacidad de consumo, todavía no se está logrando. Los salarios siguen rezagados y eso se refleja en la actividad económica", afirmó.

También observó que durante junio los aumentos más importantes se concentraron en los precios regulados, como tarifas y combustibles, que crecieron por encima de los alimentos. A su entender, esa dinámica reduce el margen disponible de las familias para destinar recursos al consumo cotidiano.

En ese contexto, el economista sostuvo que la recuperación económica dependerá de que los ingresos comiencen a crecer por encima de la inflación. "La estabilidad de precios es una condición necesaria, pero no suficiente. Para que el consumo vuelva a dinamizarse hace falta que los salarios recuperen poder adquisitivo y eso todavía no está ocurriendo", concluyó.

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