Cómo cuidar el cerebro para prevenir ACV y el deterioro cognitivo
En el marco del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, especialistas recuerdan la importancia de adoptar hábitos saludables para preservar las funciones cerebrales y reducir el riesgo de enfermedades neurológicas. La fecha busca promover la prevención, la detección temprana y el acceso oportuno a la atención, con el objetivo de mejorar la calidad de vida desde la infancia hasta la vejez.
“El cerebro es el órgano que nos permite movernos, hablar, recordar, sentir las emociones y controlar las conductas. Básicamente, es el órgano que se encarga de que interpretemos toda la vida. Si uno cuida el cerebro, obviamente, cuida la calidad de vida”, explicó el neurólogo Carlos Barros Martínez.
Entre las principales amenazas para la salud cerebral se encuentran los factores de riesgo cardiovasculares. La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el tabaquismo aumentan las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, por lo que los controles médicos periódicos y el tratamiento adecuado de esas enfermedades cumplen un papel clave en la prevención.
“Todo lo que hace bien para el corazón también es bueno para el cerebro. Hay que controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol, evitar fumar, hacer actividad física y tratar de mantener una alimentación saludable”, sostuvo el especialista.
El descanso y la estimulación permanente también forman parte de los cuidados recomendados. Dormir las horas suficientes favorece la recuperación cerebral, mientras que aprender nuevas habilidades, leer, estudiar o realizar actividades diferentes contribuye a fortalecer las conexiones neuronales y mantener activas las funciones cognitivas con el paso de los años.
“Un buen descanso es fundamental. Dormir entre siete y nueve horas aproximadamente ayuda mucho al descanso y a la recuperación del cerebro. Siempre hay que estar estimulándolo, aprendiendo nuevas cosas y manteniéndose activo socialmente, que eso es fundamental”, señaló Barros Martínez.
La neuroplasticidad permite que el cerebro continúe adaptándose a nuevas experiencias durante toda la vida, aunque algunos procesos sean más lentos con el envejecimiento. A ese mecanismo se suma el valor de los vínculos sociales, ya que participar en actividades con otras personas y evitar el aislamiento favorece el bienestar emocional y ayuda a preservar el rendimiento cognitivo.
“El cerebro puede aprender durante toda la vida. Siempre está tratando de aprender y de adaptarse a las situaciones nuevas. Con la edad cuesta un poco más, pero nunca deja de aprender”.
El uso de pantallas no representa un problema por sí mismo, sino cuando desplaza otros hábitos saludables. La exposición prolongada, especialmente durante la noche, puede alterar el sueño y repercutir en la atención, la memoria y el funcionamiento cotidiano. Por ese motivo, los especialistas recomiendan un uso equilibrado de la tecnología, especialmente en niños y adolescentes.
Prevención
La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz frente al accidente cerebrovascular. Reconocer rápidamente síntomas como la pérdida repentina de fuerza, las dificultades para hablar, la desviación de la boca o las alteraciones de la visión permite iniciar el tratamiento a tiempo y mejorar las posibilidades de recuperación, además de reducir el riesgo de secuelas permanentes.
“Hasta cerca de un 80 por ciento de los accidentes cerebrovasculares son prevenibles. Por eso es tan importante controlar los factores de riesgo y consultar rápidamente ante cualquier síntoma”, dijo el profesional.
Y agregó: “Un dolor de cabeza muy fuerte, como nunca tuve antes en mi vida, también tiene que llevarme a consultar para descartar que no haya un sangrado cerebral. Después, consultas ya no urgentes son dolores de cabeza crónicos, debilidad muscular generalizada, pérdida de la memoria o cambios importantes en la memoria, mareos que no tienen una causa definida. Hay dos tipos de síntomas: los que son agudos, urgentes, y los que no”.
Entre los mitos más extendidos sobre el funcionamiento del cerebro, el neurólogo señaló que es falso que las personas utilicen solo el 10 por ciento de su capacidad cerebral. También advirtió que la pérdida de la memoria no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento, ya que un deterioro cognitivo que afecta la vida cotidiana requiere una evaluación para determinar su causa.
“Hay que mantener estimulada la mente, especialmente con actividades que a uno le interesen. También es fundamental conservar los vínculos sociales, porque cumplen un papel muy importante en la prevención del deterioro cognitivo. Además, proteger la visión y la audición, ya que una disminución de ambas puede agravar el deterioro cognitivo en la edad adulta. Evitar el consumo de tabaco y consultar al neurólogo de manera oportuna también son medidas fundamentales para cuidar la salud cerebral”, concluyó el médico.