Santino dejó la terapia intensiva y pasó a sala: "Un paso enorme", señaló su familia
La familia de Santino Rzesniowiecki, el niño posadeño que lucha contra la leucemia, confirmó esta noche un avance en su recuperación a través de la cuenta de Instagram Amor por Santino.
El domingo, luego del partido de la final del Mundial, Santino fue trasladado de terapia intensiva a sala, un paso clave dentro de su tratamiento. Según contaron sus padres, el niño evolucionó favorablemente en los últimos días: pasó una jornada sin dolores, volvió a alimentarse con normalidad y recuperó las ganas de sonreír.
La familia aclaró que continúan internados y que el proceso sigue paso a paso, aunque remarcaron que hoy la situación está más ordenada y estable que en los momentos más críticos de la recaída. Además, agradecieron el sostén constante de la comunidad misionera, que desde el diagnóstico inicial acompaña cada etapa del tratamiento a través de campañas solidarias, colectas y distintas iniciativas de ayuda.
El camino hasta esta recaída
Santino había alcanzado en 2025 uno de los momentos más esperados por su familia y por toda la comunidad: tras un tratamiento con transfusiones de células T en Singapur, en agosto de ese año los estudios habían arrojado valor residual negativo, es decir, sin rastros de la enfermedad. El niño regresó a Posadas a fin de año para compartir las fiestas junto a los suyos, y en marzo de 2026 un nuevo control volvió a confirmar la ausencia de indicios de leucemia.
Sin embargo, a principios de junio un nuevo estudio detectó valor residual de la enfermedad, señal de que la leucemia había vuelto a manifestarse. El hallazgo obligó a suspender el trasplante de médula ósea que Santino tenía programado y a iniciar, de manera urgente, un tratamiento de inmunoterapia, mientras el niño quedó internado en terapia intensiva en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, en Buenos Aires.
Ya en julio, los días se volvieron especialmente difíciles. Santino sufrió una convulsión que generó horas de mucha angustia en la familia, y en los días posteriores atravesó además una severa constipación que complicó su cuadro general. En paralelo, los médicos comenzaron a evaluar a su madre, Natalia Rodríguez, como posible donante para un eventual nuevo trasplante.
Santino tiene siete años y convive con esta enfermedad desde los tres, cuando fue diagnosticado con una leucemia linfoblástica aguda tipo B de alto riesgo.