Aumentó el boleto y crecen las críticas por las deficiencias del transporte urbano
Ya rige el nuevo aumento en la tarifa del transporte urbano de pasajeros en el área metropolitana. En Posadas, el boleto pasó a costar 1.560 pesos con tarjeta SUBE o código QR, mientras que la tarifa sin esos medios de pago asciende a 2.000 pesos. También se aplicaron incrementos en Garupá y Candelaria.
En ese contexto, el referente de la Asociación Civil Defender Usuarios Consumidores, Marcos Contreras, expresó un fuerte rechazo a la actualización tarifaria y aseguró que el incremento representa "una tomada de pelo permanente" para los usuarios.
"Estamos totalmente en contra de cualquier tipo de aumento. No hay de dónde fabricar plata. El sueldo rinde tres días con mucha suerte para el que tiene trabajo y ni hablar de quienes no lo tienen", sostuvo.
Contreras recordó que participó como orador en la última audiencia pública sobre el transporte y cuestionó la postura de algunos organismos que consideraron aceptable un aumento condicionado a una mejora del servicio.
"Ningún usuario estaría de acuerdo con que aumente el boleto mientras el servicio siga siendo deficiente", afirmó.
Críticas al servicio y a los controles
El referente de la entidad también apuntó contra los municipios y el Gobierno provincial por permitir nuevos incrementos sin exigir mejoras en la prestación.
"La Provincia y los municipios tienen la facultad de ponerse del lado del usuario y decir que no van a permitir más aumentos mientras el servicio no mejore. Sin embargo, eso no ocurre", manifestó.
Entre los principales reclamos mencionó la reducción de frecuencias, especialmente durante las vacaciones, las demoras de más de una hora entre colectivos en algunos recorridos, el incumplimiento de horarios y el estado de las unidades que circulan en los barrios.
"Los colectivos desaparecen durante gran parte del día, las frecuencias se modifican unilateralmente y el usuario queda rehén del sistema", remarcó.
Además, denunció que muchas unidades presentan un deterioro importante.
"Hay colectivos con pisos podridos y asientos rotos. Es la realidad que viven quienes utilizan las líneas que llegan a los barrios y al sistema metropolitano", señaló.
Contreras también cuestionó que el sistema continúe recibiendo aportes públicos mientras, según sostuvo, no cumple con las condiciones establecidas.
"El servicio se paga plenamente de nuestro bolsillo. Recibe fondos del Estado provincial y de los municipios, además de lo que pagan los pasajeros, pero las prestaciones siguen sin cumplirse", afirmó.
En ese sentido, consideró que deberían aplicarse sanciones a las empresas concesionarias.
"Si no pueden cumplir con el contrato, hay que quitarles la concesión y buscar alternativas que beneficien realmente a la gente", expresó.
Por último, reclamó mayores inversiones en infraestructura para los usuarios, como refugios y paradas en condiciones.
"Nos cobran cada vez más y el servicio no funciona. Hay que defender los derechos de los usuarios y seguir reclamando para que las cosas cambien", concluyó.