2026-07-18

Se instó a gobiernos a anticiparse con obras

Latinoamérica se moviliza en la prevención contra El Niño

Hay alertas por la intensidad de las sequías, calor extremo, inundaciones y otras afectaciones climáticas extremas. Destacan la intensidad del fenómeno este año

Gobiernos de toda América Latina han empezado a movilizar bomberos, activar planes de contingencia y preparar los sistemas de agua, energía y transporte a medida que El Niño se fortalece en el Pacífico, planteando preocupaciones de posibles condiciones de sequía, calor extremo, inundaciones y otras afectaciones climáticas a lo largo de los próximos meses.

En tanto, los meteorólogos advierten que El Niño ya está en marcha y que cada vez es más probable que se intensifique a medida que avanza el año. A diferencia de los huracanes o sismos, el fenómeno climático se desarrolla gradualmente a lo largo de varios meses, dándole a las autoridades algo de tiempo para iniciar preparativos antes de que lleguen los impactos más severos.

Pero los expertos afirman que las autoridades de la región a menudo han tenido dificultades para transformar pronósticos en acciones, planteando dudas sobre si los países estarán mejor preparados que en episodios anteriores de El Niño que dejaron daños económicos generalizados y alteraron los sistemas de agua, energía y alimentos.“Llegó el momento de tomar decisiones, de una preparación eficaz y de una coherencia política para ser realmente proactivos en esta ocasión”, subrayó Rodney Martínez, representante de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para América del Norte, Centroamérica y el Caribe. “El Niño está confirmado. El Niño está en curso. No es simplemente una posibilidad”, puntualizó.

Episodios anteriores de El Niño de gran intensidad han dejado daños por miles de millones de dólares en toda Latinoamérica, contribuyendo a una severa sequía en algunas regiones y, al mismo tiempo, provocar inundaciones y deslizamientos de tierra en otras.

El fenómeno ha alterado los patrones de agricultura, aplicado presión sobre el suministro de agua potable, avivado incendios forestales y, en algunos países, reducido la generación hidroeléctrica.

Martínez indicó que los gobiernos deben aprovechar los meses previos a la llegada de los impactos más severos para asegurar fuentes alternativas de energía, proteger a las comunidades vulnerables y prepararse ante una posible presión sobre los servicios públicos.

En países que dependen de la generación hidroeléctrica, como Ecuador, esto podría significar poner en marcha la generación termoeléctrica para compensar los niveles más bajos en los embalses durante las condiciones de mayor sequía y completar con mucha antelación las labores de mantenimiento y adquisiciones. Destacó la crisis energética que afectó a Ecuador el año pasado, cuando la sequía agotó los niveles de agua en las instalaciones hidroeléctricas y contribuyó a apagones generalizados.

Centroamérica, partes del Caribe y el norte de Sudamérica ya experimentan condiciones más secas de lo normal relacionadas con El Niño, según la OMM.

Se tiene previsto que estas condiciones se extiendan a partes de la cuenca amazónica, aumentando las preocupaciones relacionadas con la disponibilidad de agua, la agricultura y el riesgo de incendios forestales. 

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