La pelea de Santino continúa también fuera del hospital
La recuperación de Santino Rzesniowiecki (8) atraviesa un nuevo obstáculo. Después de enfrentar una enfermedad que movilizó a todas Misiones, su familia ahora libra otra batalla, esta vez lejos de los hospitales y más cerca de los escritorios y la lleva adelante su mamá, Natalia Rodríguez: conseguir que el pequeño acceda a la medicación que necesita para continuar su tratamiento contra el cáncer que regresó y que el niño necesita de manera urgente.
Así lo contó ella misma a través de una publicación en sus redes sociales, donde mostró que se encontraba en la Superintendencia de Servicios de Salud, en Buenos Aires, realizando un reclamo para exigir una respuesta. "El otro lado de tener un hijo con cáncer. Mientras ellos luchan contra la enfermedad, nosotros luchamos contra la burocracia, los silencios, la falta de respuestas", escribió.
En el mismo mensaje se explicaba que acudió al organismo para gestionar la autorización de un tratamiento que, según remarcó, Santino necesita con urgencia. Además, cuestionó el desgaste que implica para las familias tener que atravesar trámites administrativos mientras intentan sostener la atención médica de un hijo.
"Ninguna familia debería tener que recorrer oficinas, presentar reclamos e insistir todos los días para que un niño reciba una medicación indicada por sus médicos", manifestó. Asimismo, comentó que a raíz de la publicación, muchas familias le compartieron que tuvieron que atravesar por la misma situación.
Pese a las demoras, dejó en claro que no piensa bajar los brazos. "Nosotros no vamos a dejar de pelear. Porque el tiempo, en un tratamiento oncológico, también es vida", concluyó.
La historia de Santino fue acompañada por miles de misioneros y la campaña solidaria que permitió que viajara a Singapur para someterse a un doble trasplante de médula ósea que había logrado que su enfermedad retrocediera. Tras regresar al país para continuar con su recuperación, meses después la familia enfrenta ahora un nuevo desafío que lograr que el tratamiento pueda continuar sin que los tiempos de la burocracia interfieran en una enfermedad donde cada día cuenta.