“Detectar la pérdida auditiva a tiempo puede cambiar el futuro del niño”
En el marco de la Semana de la Sordera, especialistas destacan la importancia de la detección temprana de la pérdida auditiva para favorecer el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y la comunicación desde los primeros años de vida. Además, recuerdan que los controles periódicos permiten identificar alteraciones que pueden aparecer incluso después del nacimiento.
“La Semana de la Sordera busca concientizar sobre la importancia de la salud auditiva. La idea es la detección temprana de la pérdida auditiva y el acceso lo más oportuno posible al diagnóstico y al tratamiento. Escuchar a tiempo permite desarrollar el lenguaje, aprender, comunicarse e integrarse plenamente a la vida escolar, social y familiar. La detección precoz cambia el pronóstico y mejora significativamente la calidad de vida de los niños", sostuvo la licenciada en Fonoaudiología Marianela Pajón (MP 0050), jefa del Servicio de Fonoaudiología del Hospital de Pediatría Dr. Fernando Barreyro.
Durante los primeros años de vida se produce el mayor desarrollo y la mayor plasticidad cerebral y del lenguaje. La falta de estímulos auditivos adecuados en esa etapa puede afectar el habla, la comunicación, el aprendizaje y las habilidades sociales. Por ello, cuanto antes se identifique la hipoacusia y se inicien las intervenciones médicas y fonoaudiológicas correspondientes, mejores serán los resultados.
En tanto, la pesquisa neonatal es una herramienta fundamental para evaluar la audición desde los primeros días de vida. A las 48 horas del nacimiento ya puede realizarse la primera valoración auditiva objetiva mediante otoemisiones acústicas, incluso antes de que aparezcan signos evidentes de alguna dificultad. Se trata de un estudio rápido, seguro e indoloro que permite identificar a los recién nacidos que requieren estudios complementarios y un seguimiento más especializado, como primer paso para garantizar un diagnóstico y tratamiento oportunos.
“Algunas de las señales más comunes de alerta son cuando el bebé no se sobresalta ante ruidos intensos, no gira la cabeza hacia la voz de sus padres aproximadamente a partir de los seis meses, no balbucea como corresponde para su edad o presenta algún retraso en la aparición del lenguaje. En niños un poco más grandes también debe llamar la atención la necesidad de subir mucho el volumen de la televisión, pedir que se repitan las cosas con frecuencia, las dificultades para comprender consignas o, en algunos casos, el bajo rendimiento escolar sin ninguna causa aparente", sostuvo la profesional.
Por otra parte, el Hospital de Pediatría recibe de manera permanente consultas y derivaciones por sospechas de dificultades auditivas provenientes de pediatras, neonatólogos, otorrinolaringólogos, otros profesionales y también de las escuelas. La mayor parte corresponde a lactantes que requieren seguimiento luego de la pesquisa neonatal realizada en el Hospital Materno Neonatal y a niños en edad preescolar o escolar, cuando los problemas auditivos comienzan a impactar en el desarrollo del lenguaje y el desempeño educativo.
Actualmente, el área de Audiología tiene una demanda de más de mil pacientes de diferentes edades y solicitudes de otoemisiones acústicas, impedanciometrías, audiometrías y logoaudiometrías, tanto estudios objetivos como subjetivos que permiten detectar y arribar a un diagnóstico certero de las pérdidas auditivas.
“Los motivos más frecuentes de consulta son el retraso en el desarrollo del lenguaje, la sospecha de que el niño no escucha adecuadamente, los antecedentes de riesgo neonatal o resultados ausentes en los oídos durante la primera pesquisa, lo que requiere una continuidad del seguimiento y otros estudios. Muchas causas son genéticas, infecciones durante el embarazo, prematurez, complicaciones, meningitis o hipoacusias adquiridas. También son frecuentes las pérdidas auditivas transitorias ocasionadas por las otitis, sobre todo en épocas de calor, cuando los niños utilizan mucho las piletas. Otro de los principales motivos son los controles de ingreso al jardín, al preescolar o a la primaria", detalló la jefa del Servicio de Fonoaudiología.
A su vez, el trabajo interdisciplinario constituye un pilar para acortar los tiempos y arribar a un diagnóstico certero. El servicio articula con Otorrinolaringología, Neonatología, Pediatría, Neurología, Genética y otras especialidades que realizan una evaluación integral del niño ante la sospecha de comorbilidades relacionadas con la audición. Desde Fonoaudiología intervienen en la detección, la evaluación audiológica, el seguimiento y el acompañamiento del desarrollo de la comunicación, con un enfoque centrado en el niño y la familia.
En este contexto, los padres, tutores y cuidadores cumplen un rol fundamental durante el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, ya que acompañan al niño en cada etapa, favorecen el uso adecuado de los dispositivos cuando son necesarios, estimulan la comunicación en el hogar y participan del proceso terapéutico. El trabajo conjunto entre la familia y el equipo de salud permite obtener mejores resultados.
Una hipoacusia no detectada o tratada a tiempo puede ocasionar retrasos en el desarrollo del lenguaje, dificultades en la comprensión y la expresión, problemas de alfabetización, bajo rendimiento escolar y limitaciones en la interacción social. En algunos casos, los niños son considerados distraídos o con dificultades de aprendizaje cuando, en realidad, presentan un problema auditivo que requiere evaluación, tratamiento y una rehabilitación o habilitación adecuada.
“Hoy contamos con múltiples alternativas terapéuticas según el tipo y el grado de pérdida auditiva. Tenemos audífonos, implantes cocleares en los casos específicamente indicados, sistemas de ayudas auditivas, controles audiológicos periódicos y fonoaudiólogas capacitadas y formadas en la rehabilitación de la comunicación y el lenguaje asociada a una pérdida auditiva. El objetivo siempre es favorecer el desarrollo de la comunicación, el lenguaje y la participación plena del niño en todos sus entornos", indicó Pajón.
De igual forma, la especialista en el área agregó que un alto porcentaje de los niños que llegan al hospital ya realizó la primera pesquisa en el Materno Neonatal y acude para un segundo control, lo que permitió avanzar considerablemente en la detección precoz. Sin embargo, todavía reciben casos con diagnósticos tardíos, especialmente cuando no se completan los controles posteriores o la pérdida auditiva aparece durante la infancia. Por ello, consideró fundamental que las familias concurran a los controles pediátricos, consulten ante dudas sobre la audición o el desarrollo del lenguaje y se acerquen al Servicio de Fonoaudiología para una evaluación integral.
“El mensaje principal es que no esperen para consultar si tienen sospechas, porque detectar la pérdida auditiva a tiempo puede cambiar muchísimo el futuro del niño. La pesquisa auditiva neonatal, los controles pediátricos y la observación atenta de las familias garantizan un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno. Escuchar es la puerta de entrada al lenguaje, al aprendizaje, a los vínculos y a la calidad de vida”, subrayó la fonoaudióloga.
Y agregó: “La salud auditiva no termina solamente en la pesquisa neonatal. Algunos niños desarrollan pérdidas auditivas después del nacimiento, por lo cual el seguimiento del desarrollo de la comunicación y el lenguaje durante los controles pediátricos y la etapa escolar sigue siendo esencial. La detección temprana, el trabajo interdisciplinario y el compromiso de las familias permitirán que los niños con hipoacusia alcancen su máximo potencial y ejerzan su derecho a comunicarse y participar activamente de la sociedad”.