2026-07-15

Reflexiones de Gilda Durga Coronel, referente de Afro Kilombo Misionero

“Si existen personas negras en Argentina, también existe el racismo”

La invisibilización histórica de la población afrodescendiente en el país alimenta mitos sobre su inexistencia. Negar esa presencia implica desconocer las raíces

Hace ya algunos años que Argentina se sitúa en el centro de la escena mundial, sobre todo en el período que tiene lugar la mayor competencia del fútbol. En las redes sociales, medios de comunicación internacionales -muchas veces de manera malintencionada- se preguntan por qué en la selección nacional no hay jugadores con ascendencia africana y, en este Mundial en particular, se instaló el discurso de que por ello es un país racista.

Dicho esto, es necesario separar las dos cuestiones. Por un lado, la creencia de que en Argentina no hay afrodescendientes es una falacia y responde a un profundo proceso de invisibilización y de una historia marcada por el mestizaje. Por el otro, es que “si existen personas negras en Argentina, por ende existe también el racismo”, sostuvo Gilda Durga Coronel, referente de la comunidad Afro Kilombo Misionero.

El Territorio dialogó con ella sobre la historia de los africanos venidos a estas tierras en estado de esclavitud, cómo lucharon en las guerras independentistas y muchos de ellos perdieron la vida en los enfrentamientos, por las enfermedades y por el hambre. “Las personas negras sí sobrevivieron a las guerras, al hambre, a la esclavitud. Hay un como una especie de censo que se hizo allá por 1780 más o menos en la Argentina que decía que el 70% de la población eran personas negras. Ese número de personas fue traído a la fuerza, fue un secuestro, se les quitó su identidad, su lengua, su tradición, todo lo que hace de una identidad”, remarcó, sin embargo.

Según los datos del censo nacional de 2022 en Misiones hay 9.374 personas que se reconocen afrodescendientes o tienen antepasados negros o africanos, en el país esa cifra asciende a 302.936 personas.

Recorrido por la historia

Los africanos que llegaron a Argentina como a gran parte del continente americano lo hicieron a través de la “trata trasatlántica de personas esclavizadas”, pero, sostuvo Gilda, no hay datos históricos registrados en la historia nacional argentina sobre eso.

Teniendo en cuenta lo publicado en la página de la Secretaría de Cultura de Nación, entre 1777 y 1812 entraron al puerto de Buenos Aires y Montevideo más de 700 barcos, con 72 mil esclavos africanos. Hacia 1810, la capital tenía alrededor de 40 mil habitantes y se calcula que un tercio eran de origen africano. Para el momento de la Revolución de Mayo, la ciudad era diversa y no tenía una mayoría de población blanca.

Fue en 1813, en la Asamblea del Año XIII que se llevó adelante la declaración de la “Libertad de vientres”, que decretaba que los niños que nacían de personas esclavizadas lo hacían en condición de libres. Fue recién en 1853 con la Constitución Nacional se logra abolir la esclavitud en todo el territorio con su artículo 15.

“Ese desconocimiento (de la existencia de las personas negras en Argentina) tiene que ver con cómo se construye un país, se construye con ciertos ideales, con ciertos marcos o fundamentos ideológicos y políticos. Y queda hacer una revisión de la historia ¿qué fue lo que me enseñaron en la escuela entonces? ¿Qué fue lo que me dijeron de mi identidad?”, se preguntó Gilda.

Así, nombró a María Remedios del Valle, una de las pocas mujeres que comenzó a luchar en las guerras de la Independencia desde que se formó el primer gobierno patrio el 25 de mayo de 1810, acompañó a su esposo y dos hijos, cocinaba, curaba a los enfermos. Cuando ellos murieron siguió con esa tarea y Manuel Belgrano la nombró capitana. Sin embargo, al volver a Buenos Aires no fue reconocida y vivió sus últimos años pidiendo limosna en las calles.

“¿Por qué fueron a la guerra ellos? Porque a los negros se les decía ‘si vos te vas a la guerra y volvés vivo, tenés tu libertad’, ellos fueron a pelear realmente por la libertad, por la libertad del país y por la libertad propia”, indicó.

En ese sentido, la invisibilización y la negación de la población negra en Argentina tiene un carácter histórico. “En Argentina se construye un país ideal blanco como europeo. La Constitución en el artículo 25 dice que ‘el gobierno federal fomentará la inmigración europea y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, eh mejorar la industria e introducir y enseñar las ciencias y las artes’. En este artículo explica claramente el ideal de país, en ningún momento menciona de personas negras ni nada”, explicó.

Proceso de blanqueamiento

Gilda Durga Coronel contó que fue en los 90 que comenzó a movilizarse y a visibilizarse la comunidad afrodescendiente en Argentina. El tema tomó mayor trascendencia nacional por (María Magdalena) Pocha Lamadrid, quien en 2002 quizo viajar y en el aeropuerto de Ezeiza la detuvieron, alegando que sus documentos eran falsos porque en “Argentina no habían negros”. La mujer fue una de las mayores activistas de la comunidad negra en el país. 

“En Argentina hubo un proceso de blanqueamiento. ¿Qué pasaba después cuando se abolió la esclavitud? Un hombre blanco podía agarrar a una mujer negra como esposa, pero una mujer no podía elegir a un hombre negro. Eso se llama eugenesia, es un proceso de mejora genética y hereditaria, era como mejorar la raza, blanquearla, europizarla, que se que se blanqueen y que se pierdan. De ahí vienen conceptos o palabras como el mestizaje”, explicó la referente de Afro Kilombo Misionero.

El racismo es la negación, la invisibilización y la desigualdad social, reafirma Gilda y aunque hubo ciertas conquistas como el reconocimiento del Día Nacional de los Afroargentinos, Afroargentinas y de la Cultura Afro 8 de noviembre) y el Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (25 de julio), aún hay mucho por hacer.

“Hoy nos atrevemos a decir ‘sí existen personas negras en Argentina, por ende  existe el racismo también’. El racismo es un dispositivo muy estructural porque está en las formas de concebir las instituciones, atraviesan la cuestión laboral, si te vas a un hospital a quién atienden primero, son cuestiones así mínimas.  El racismo es tan grande que pareciera que se naturaliza y que no se ve”, remarcó.

Gilda reconoció que en Argentina hay racismo porque sus orígenes como nación se construyeron con ideales blancos. “Argentina es racista, pero Brasil es triplemente racista y Estados Unidos más, hablamos de la segregación racial,  tuvieron que hacer una guerra para definir la cuestión de la esclavitud, fue gravísimo. Brasil fue el país que más esclavitud tuvo, en 1888 recién, casi en 1900 pudieron abolir, entre comillas, porque fue echarles en las calles sin casa, sin nada”, dijo, no obstante.

Sostuvo que no es incorrecto referirse a los afrodescendientes como personas negras, para ellos es un orgullo. Reconoció que el argentino es también negro y marrón, este último un término que hace referencia a la herencia indígena.

“Lo que quiero es que cuando termine el Mundial sigamos hablando de racismo, no sólo ahora que hay una campaña de los otros países en contra de Argentina o de Messi. El mismo Maradona se sabe que fue afrodescendiente y que tiene sangre guaraní. Sabemos que Maradona era un marrón a dos manos, él lo decía y tenía esa postura política. Nos estamos tomando todo a la parte personal, si queremos hablar de racismo, hablemos de las sociedades, el mundo debería cuestionarse”, remarcó.

Para finalizar, sostuvo que hace falta más visibilización, reconocer y fortalecer la identidad afro en todas las expresiones de la cultura y en la historia. “Es re importante también para nosotros que en las escuelas se enseñe acerca de la historia y de la identidad negra”, cerró. 

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