2026-07-15

Intervenciones articuladas junto a Cais, Salud y otros organismos

El ámbito educativo fortalece el acompañamiento ante duelos y crisis

Durante el primer semestre, equipos especializados acompañaron situaciones de autolesiones, ansiedad, violencia, consumos problemáticos y riesgo suicida.

El acompañamiento de estudiantes que atraviesan situaciones de autolesiones, duelos, ansiedad, consumos problemáticos y otras problemáticas vinculadas al bienestar socioemocional se consolidó durante el primer semestre como uno de los principales ejes de trabajo en el ámbito educativo. En ese marco, las acciones de prevención, intervención y posvención se articularon con organismos provinciales para fortalecer la detección temprana, la contención y el cuidado de las trayectorias escolares.                                                                                                                                  

En este sentido, la Dirección de Políticas Estudiantiles dependiente de la Subsecretaría de Educación acompañó a 152 instituciones educativas de más de 30 localidades, con acciones de prevención, atención en crisis y posvención. El trabajo se enmarca en la Resolución 292/24 y consolida a la escuela como un espacio clave para detectar señales de riesgo, activar redes de cuidado y proteger las trayectorias educativas.

Precisamente, entre enero y junio se registraron 304 intervenciones en situaciones de crisis, con acompañamiento a 152 instituciones educativas y presencia en más de 30 localidades de Misiones. Los datos reflejan una demanda sostenida de las escuelas y, al mismo tiempo, la consolidación de un circuito institucional que permite actuar con mayor rapidez frente a situaciones que comprometen el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.

El abordaje se desarrolla en el marco de la Resolución Nº 292/24, que establece criterios de intervención para el abordaje integral de situaciones de riesgo suicida en el ámbito educativo. Desde esta perspectiva, la escuela ocupa un lugar central como espacio de escucha, detección temprana y protección de derechos.

“La escuela muchas veces es el primer lugar donde un adulto advierte que algo está pasando. Por eso es tan importante que los equipos directivos y docentes sepan qué mirar, cómo actuar y a quién acudir. Una intervención a tiempo puede cambiar el curso de una situación crítica”, expresó Emilia Lunge, directora de Políticas Estudiantiles.

El mayor porcentaje de intervenciones se concentró en el nivel secundario, que representó el 57% de los casos, seguido por el nivel primario. Esta distribución confirma la necesidad de profundizar las estrategias preventivas con adolescentes, sin descuidar la detección temprana en todos los niveles del sistema educativo.

Las situaciones abordadas no se limitan únicamente al riesgo suicida. El informe semestral identifica problemáticas familiares y conflictos vinculares, manifestaciones de ansiedad, angustia y malestar emocional, situaciones de violencia y vulneración de derechos, autolesiones, conflictos escolares, consumo problemático de sustancias y procesos de duelo.

“Cuando hablamos de prevención del suicidio no hablamos solamente del momento de la crisis. Hablamos de construir escuelas que puedan escuchar, alojar, acompañar y pedir ayuda. La prevención empieza mucho antes: en los vínculos, en la convivencia, en la posibilidad de que un estudiante encuentre un adulto disponible”, sostuvo la directora.

Además de la atención en crisis, la Dirección de Políticas Estudiantiles impulsó 63 acciones preventivas y de promoción del bienestar integral, mediante talleres, capacitaciones, espacios de sensibilización y acompañamiento institucional destinados a estudiantes, docentes, equipos directivos, equipos de orientación escolar y familias.

Las temáticas trabajadas incluyeron prevención del suicidio, promoción del cuidado de la vida, convivencia escolar, vínculos saludables, educación emocional, prevención de violencias, bullying, ciberbullying, grooming, consumos problemáticos y participación estudiantil.

Uno de los ejes centrales del trabajo fue fortalecer a las escuelas como comunidades protectoras. Para ello, se acompañó a equipos directivos y docentes en la implementación de protocolos, la detección temprana de señales de riesgo, la construcción de estrategias institucionales de cuidado y la articulación con organismos de salud y protección de derechos.

Durante el semestre también se realizaron 21 acompañamientos en situaciones de duelo y eventos críticos, incluyendo fallecimientos por suicidio, fallecimientos por otras causas y situaciones traumáticas de alto impacto emocional. Estas intervenciones, conocidas como acciones de posvención, buscan cuidar a las comunidades educativas luego de una pérdida, prevenir nuevos riesgos y ofrecer herramientas a estudiantes, docentes y familias para transitar el proceso de manera acompañada.

El abordaje fue posible a partir de una red de articulación con el Cais, el Consejo General de Educación, el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones, el Ministerio de Salud Pública, el Instituto de Previsión Social, el 911, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes, equipos directivos, docentes y equipos de orientación escolar.

“La salud mental de los estudiantes no puede ser pensada desde una sola institución. Necesitamos redes. Necesitamos que Educación, Salud, las familias y los organismos de protección trabajen de manera corresponsable. Cuidar la vida es una tarea colectiva”, remarcó la funcionaria.

Desde la Dirección de Políticas Estudiantiles señalaron que el desafío para el segundo semestre será profundizar la prevención temprana, ampliar la llegada territorial, fortalecer la capacitación de docentes y equipos institucionales, y consolidar los circuitos de intervención para garantizar respuestas oportunas, cuidadosas y respetuosas de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

En un contexto donde las escuelas expresan demandas cada vez más complejas vinculadas al bienestar emocional, Misiones avanza en un modelo de intervención que combina prevención, asistencia y posvención. La premisa que orienta el trabajo es clara: cuidar la salud mental también es cuidar el derecho a aprender, el derecho a estar acompañado y el derecho de cada estudiante a ser escuchado a tiempo.

Cais

Por su parte la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio (Cais) destacó una disminución de los suicidios durante el primer semestre de este año, en comparación con el mismo período del 2025. Sin embargo, advirtió que las autolesiones e intentos de quitarse la vida siguen concentrándose en adolescentes y jóvenes adultos, por lo que reforzó el llamado a la detección temprana y al acompañamiento comunitario.

La licenciada en Psicología e integrante de la Cais, María Alejandra Redero, dialogó con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 y comentó que Misiones registró una disminución en la cantidad de suicidios consumados en lo que va de este año. No obstante, alertó que la problemática continúa siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud pública, especialmente por la elevada cantidad de intentos entre adolescentes y jóvenes.

“En lo que va del semestre del 2026, en comparación al mismo semestre del 2025, hemos tenido una disminución en las concreciones en Misiones, según nuestros registros”, señaló la profesional, quien remarcó que la provincia no escapa a una realidad que atraviesa a todo el país.

A su vez, explicó que el trabajo articulado entre organismos estatales, instituciones educativas y organizaciones sociales permitió fortalecer la detección temprana de personas en crisis. “La crisis suicida es prevenible principalmente porque es un proceso. Nosotros vemos la punta del iceberg, pero antes existe un proceso de sufrimiento, desesperación y desesperanza que puede detectarse si prestamos atención a las señales”.

En ese sentido, destacó que las campañas de sensibilización y las capacitaciones realizadas en escuelas y distintos ámbitos comunitarios favorecieron la identificación de conductas de riesgo antes de que se produzcan situaciones más graves. “Ahora se están detectando muchas más ideaciones suicidas y eso nos permite intervenir antes, llegar con la ayuda necesaria y acompañar los tratamientos correspondientes”.

Aunque los suicidios consumados disminuyeron, la especialista reveló que el grupo de mayor preocupación continúa siendo el de los adolescentes. “En Misiones, el porcentaje más alto de intentos durante este año se registra entre los jóvenes de 15 a 19 años y luego entre los de 20 a 24 años”.

Según puntualizó, cuando una persona atraviesa un intento de suicidio, se activa un protocolo de intervención que involucra al sistema de salud, a la familia y, cuando corresponde, a las instituciones educativas. “Siempre pedimos que nos informen dónde estudia o trabaja esa persona porque hacemos toda la red de contención en la comunidad más cercana”.

Escuchar sin juzgar

Redero insistió en que la prevención comienza en el entorno más cercano y que familiares, amigos, docentes o compañeros pueden convertirse en actores fundamentales para detectar una crisis. “Lo primero es mostrarse disponible para escuchar. La persona necesita sentir que alguien se interesa por su sufrimiento”, expresó. Además, recomendó no minimizar las manifestaciones de angustia ni interpretarlas como un simple llamado de atención.

“No hay que decirle ‘dejá de pensar esas pavadas’ o retarla. Lo que hacemos con eso es que la persona se sienta todavía más sola. Preguntar si una persona ha pensado en quitarse la vida no le pone la idea en la cabeza. Al contrario, muchas veces genera alivio porque encuentra un espacio para hablar de lo que está viviendo”, aseguró.

De igual forma, remarcó que el suicidio no responde a una única causa ni debe asociarse automáticamente con una enfermedad mental. “El suicidio no es una enfermedad mental, es una conducta que aparece cuando una persona atraviesa un dolor tan intenso que no encuentra otra salida”.

Por ello, sostuvo que la prevención debe involucrar a toda la comunidad y no limitarse exclusivamente al sistema sanitario. “Hablar del suicidio no aumenta los casos; al contrario, aporta a la prevención comunitaria”.

Para quienes necesiten orientación o acompañamiento ante una situación de crisis, Redero recordó que en Misiones funciona una línea telefónica de atención disponible a través del número 3765-481000, administrada por el IPS pero abierta a toda la comunidad, además de la posibilidad de acudir al Caps más cercano para activar los protocolos de asistencia. 

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