2026-07-15

En motorhome visitaron Jardín América

Una familia viajera con tres países enlazados

Él es cordobés, ella chilena y su hija, argentina, pasó parte de su infancia en Brasil y estudia remotamente en Santo Pipó.

El desafío de viajar es un anhelo que cumplen personas solas, parejas o familias. La posibilidad de hacer realidad se concretó en Horacio Cabarero (51), Marcela Arroyo (46) y Naiara Cabarero Arroyo (11), tres integrantes que recorren rutas del país y el extranjero y, de paso por Jardín América, repasaron su historia.

La pareja se conoció en Punta Arenas, Chile, ya que ella es chilena y él cordobés. Su hija, si bien nació en Argentina, pasó parte de su infancia en Brasil. Por lo tanto, tal como describieron los propios integrantes, una familia triple frontera, ya que el motorhome en el cual se trasladan  lo compraron en suelo brasileño.

“Nos conocimos por internet, Horacio vivía en Argentina y muchos argentinos cruzaban a Chile por la zona franca, fue así que nos encontramos en mi país, en uno de los viajes coincidió justo en el bicentenario en el año 2010”, describió Arroyo a El Territorio.

Dos años después ella llegó a suelo argentino para vivir con su pareja. Pero el camino de la vida tenía asegurado un largo viaje, porque empezaron a recorrer diversas provincias e incluso fueron a Brasil.

“Al principio uno cree cosas distintas de lo que va a pasar, pero es otra la realidad, uno piensa que se necesita muchas cosas y no es así”, explicó la chilena.

Cada lugar que visitan es relativo, depende de las recomendaciones de la misma gente que conocen durante el trayecto o ellos planifican un nuevo destino a llegar.

“Pasó una vez que estábamos en Chile, teníamos que comprar una piedra especial para las artesanías que vendemos y como se conseguía sólo en Argentina, fuimos a Salta, sin haber planificado anteriormente, fuimos a dicha provincia exclusivamente por esa piedra”, recordó el cordobés.

En el camino se sumó una integrante en la familia: Naiara nació en territorio argentino y después el destino los llevó a Brasil. Sin conocer ese país y sin manejar el portugués para comunicarse, vivieron cuatro años en suelo brasileño y en la actualidad la misma niña maneja el idioma a la perfección.

Además, ella misma contó que hace clases virtuales en la Escuela 214 de Santo Pipó y, ya que está cerca del municipio, previo a las vacaciones de invierno asistió de manera presencial.

Marcela volvió a tomar la palabra y aseguró que si bien no todos tienen la pasión por viajar, cada persona es independiente de cumplir su sueño.

“El paso uno es preguntarse a sí mismo ‘¿qué tengo que dejar de hacer o empezar a hacer para cumplir lo que deseo?’, una vez que se sabe lo que se quiere, se da el primer paso para que ese sueño se haga realidad”, dijo. 

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