Argentina e Inglaterra juegan una semifinal; en San Pedro, una pareja demuestra que el amor siempre gana
Mientras millones de personas vivirán con intensidad la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra, en San Pedro una historia demuestra que hay partidos mucho más importantes que los que se disputan dentro de una cancha. Ella es la argentina Natalia Coronel, artista. Él es el inglés Guy Cox, ornitólogo. “Alilicucú hace años que viene jugando éste partido, en nuestro caso con amor” tal como reconoció la pareja que eligió San Pedro para formar su hogar; y hoy alentar al mejor.
La naturaleza y el arte terminaron por convertirse en el punto de encuentro de esta familia. Mientras Guy dedica gran parte de su vida al estudio de las aves, Natalia desarrolla su faceta artística. Juntos encontraron en la selva misionera el lugar ideal para echar raíces y construir una historia que hoy permanece más fuerte que nunca.
Todo comenzó en 2005, durante un carnaval en Tarija, Bolivia. "Yo estaba viajando con mi guitarra y armando unos recitales en unos barcitos. Ahí conocí a Guy, que se ofreció para hacer percusión. En resumen, nos conocimos haciendo música", recordó Natalia.
Después de permanecer casi un año en Bolivia, la pareja llegó a Misiones. Primero vivió en Posadas y, tiempo después, encontró en la capital de la Araucaria el lugar donde decidió quedarse definitivamente ya hace más de dos décadas. "Enseguida de que nos conocimos llegaron los hijos, llegó la familia y después San Pedro. Acá nos hicimos raíces” contaron los integrantes de Alilicucú, nombre que le dieron al grupo donde hacen música juntos.
Aunque ambos disfrutan del fútbol, nunca imaginaron que tendrían que vivir un Mundial con Argentina e Inglaterra frente a frente, al igual que Messi. "Para nosotros es divertido, es fútbol. En los otros mundiales siempre hinchábamos por Argentina porque nunca se habían cruzado. Esta es la primera vez que nos pasa."
La casualidad quiso que tampoco puedan compartir el partido frente al televisor. "Él va a estar en Posadas y yo acá en San Pedro. No lo vamos a ver juntos, pero vamos a estar conectados, mensajeándonos." Entre bromas familiares, memes y cargadas afectuosas, la consigna es sencilla. "Como decimos siempre, que gane el mejor", expresó Natalia, antes de agregar entre risas: "Entre paréntesis... Argentina."
Sin embargo, el encuentro entre ambas selecciones también trae inevitablemente el recuerdo de la Guerra de Malvinas. Frente a esa carga histórica, la pareja prefiere dejar un mensaje que invita a no caer en las generalizaciones.
"No todos los ingleses son iguales", afirmó Natalia. "Guy siempre cuenta que durante la época de era estudiante universitario y participaba de las protestas contra la guerra. Son cuestiones políticas y no de las personas. Si estamos juntos hace tantos años es porque encontramos un equilibrio en todas esas diferencias."
Con el paso del tiempo, Guy también incorporó muchas costumbres argentinas y misioneras. "Hace una sopa paraguaya increíble", contó Natalia entre risas. "Y los mates los prepara él porque yo soy malísima."
En la casa conviven el español y el inglés. Sus hijos hablan ambos idiomas y nunca falta una taza de té compartida en familia, aunque sin el estricto ritual británico de las cinco de la tarde. Natalia incluso bromea con que su compañero ya tiene muy poco de inglés. "Vivió casi veinte años en Bolivia y ya lleva más de veinte en Sudamérica. Yo digo que es un inglés trucho."
Este miércoles a las 16 horas, cuando el árbitro dé el pitazo inicial, millones de argentinos e ingleses vivirán la semifinal con la pasión que despierta el fútbol. En una casa de San Pedro habrá dos corazones que alentarán con respeto, convencidos de que ningún resultado puede estar por encima de los afectos.
Porque mientras Argentina e Inglaterra buscarán un lugar en la final del Mundial, Guy y Natalia hace dos décadas ganaron el partido más importante de todos: demostrar que el amor, la música y el respeto pueden derribar cualquier frontera y que, incluso entre camisetas distintas, siempre es posible jugar para el mismo equipo.