2026-07-13

Garabí y Virasoro apuntan a lograr certificados forestales

Hoy los compradores internacionales miran con lupa el origen de cada tabla, poste o pasta celulósica. Por eso, la certificación forestal dejó de ser un plus y se transformó en el pasaporte para entrar a los mercados más exigentes del mundo.

Corrientes pisa fuerte en el mapa forestal argentino. Con más de 500 mil hectáreas plantadas y un polo industrial en expansión, el desafío en zonas clave como Garabí y Virasoro ya no pasa solo por producir más madera, sino por demostrar cómo se produce.

Hoy los compradores internacionales miran con lupa el origen de cada tabla, poste o pasta celulósica. Por eso, la certificación forestal dejó de ser un plus y se transformó en el pasaporte para entrar a los mercados más exigentes del mundo.

El rol de Garabí: hectárea por hectárea, con sello internacional
Garabí marca el rumbo. Actualmente, la provincia tiene 9.771,92 hectáreas certificadas bajo el sistema PEFC de gestión forestal sostenible, y todas corresponden a Agroforestal Garabí SRL – Grupo Garabí. Ese sello garantiza que la madera sale de plantaciones manejadas con criterios ambientales, sociales y productivos auditados por organismos independientes.

“Que Corrientes sume más hectáreas y empresas certificadas no solo valida la calidad de la gestión que se hace acá, también genera condiciones para nuevas inversiones e industrias con altos estándares”, explica Florencia Chavat, directora ejecutiva de CERFOAR-PEFC Argentina.

Virasoro, polo industrial con cadena de custodia
Si Garabí aporta el origen certificado, Virasoro pone el valor agregado. Dos industrias de la zona ya cuentan con cadena de custodia PEFC: Acon Timber y Forestal Guaraní S.A. Esto significa que pueden seguirle el rastro a la madera desde la plantación hasta el producto final, asegurando transparencia en cada paso.

¿Qué evalúa la certificación?
PEFC, la alianza global más grande en certificación forestal, audita tres grandes ejes:

Ambiental: conservación de biodiversidad, cuidado del suelo y del agua, y captura de carbono en plantaciones y montes nativos.

Social: salud y seguridad de los trabajadores, derechos laborales y vínculo con las comunidades locales.

Trazabilidad: permite saber exactamente de qué lote salió la madera que termina en un mueble en Europa o en un packaging en Asia.
Todo el proceso lo controlan certificadoras independientes acreditadas, con auditorías anuales. Además, cualquier parte interesada puede hacer observaciones o reclamos.

Una herramienta para seguir creciendo
Para la Asociación Forestal Argentina (AFoA), que desde hace décadas promueve buenas prácticas en el sector, sumar más superficie y empresas certificadas en Garabí y Virasoro es clave para consolidar el liderazgo de Corrientes.

La certificación ya no es un “lindo tener”: es la llave que abre puertas en mercados que exigen pruebas de sostenibilidad. Y en ese tablero, Garabí y Virasoro corren con ventaja.

Mientras la demanda global pide madera de origen responsable, Corrientes responde con hechos. Y la próxima jugada es clara: más hectáreas y más industrias de la zona bajo estándares internacionales, para que el crecimiento forestal venga acompañado de empleo, inversiones y desarrollo con sello verde.

Te puede interesar