2026-07-11

El operativo se concretó ayer por la tarde en la Chacra 128

Habría estafado con falsas ofertas laborales y fue detenida en Posadas

La sospechosa es exempleada judicial y fue denunciada el 23 de junio por estafar a 17 personas a quienes habría prometido contratos a cambio de millonarias sumas.

Una extrabajadora judicial posadeña fue detenida ayer por la tarde en la Chacra 128, acusada de estafar a, por lo menos, 17 personas que residen en la zona oeste de la capital. Les prometía puestos de trabajo en organismos públicos de la provincia y en la Municipalidad de Posadas, a cambio de que le transfirieran millonarias sumas de dinero.

El operativo estuvo a cargo de personal de la Comisaría Sexta de la Unidad Regional I, con asistencia de Infantería y el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), bajo las directivas del Juzgado de Instrucción Seis.

Según la denuncia presentada el 23 de junio en la Fiscalía Seis, los empleos que Gisela S. (40) prometió nunca se concretaron, así como tampoco la devolución del dinero. Tal como rezan los chats de WhatsApp que fueron incorporados como prueba, la mujer pedía que “junten el máximo (de dinero) que puedan y así poder darles posibilidades a todos ustedes que pasen a planta (permanente)”. Nada de eso pasó.

Intervino Infantería junto al GOE y personal de la UR-I de Posadas.
  Foto: polmis

 

La sospechosa se presentaba como abogada penalista, perito forense y persona vinculada al Poder Judicial. Además, aseguraba tener contactos políticos dentro de distintos organismos estatales, lo que, según sostuvieron los denunciantes, le dio cierta credibilidad entre quienes buscaban una oportunidad laboral.

La maniobra escaló por varios meses y, tal como pudo confirmar El Territorio de fuentes ligadas a la pesquisa, el valor de lo transferido a la mujer ya superaría los 9 millones y medio de pesos.

Ayer por la tarde, en la vivienda de la Chacra 128 la Policía secuestró cuatro celulares y un auto Volkswagen Bora.

En paralelo, en el barrio A 3-2 la pareja de la sospechosa entregó voluntariamente otro celular que, según relató a las autoridades, la mujer había entregado momentos antes a su hijo menor.

Cronología del caso

Los contactos se remontan a marzo de este año. Por entonces, habían empezado a circular estas supuestas vacantes laborales que Gisela S. gestionaba: una de las denunciantes vio prometedora la propuesta y transfirió una importante suma con la garantía de trabajo para ella y sus dos hijos mayores.

Actualmente el grupo de damnificados es patrocinado por el abogado Federico Padolsky, quien solicitó constituirse como querellante particular y acompañó una serie de elementos probatorios que documentan la estafa reiterada y uniforme.

La denunciada habría prometido vacantes laborales en la Dirección Provincial de Vialidad. Para acceder a esos puestos exigía pagos de alrededor de 500.000 pesos para contratos temporarios, y un millón de pesos para ingresos en planta permanente.

Un puesto por 1 millón

Con el correr de las semanas, la propuesta se amplió a otros organismos públicos, entre ellos el Instituto de Macroeconomía Circular (Imac), ex Ifai, y en la Municipalidad de Posadas. En todos los casos, según consta en la denuncia, la acusada también pedía fotos de diferentes documentos personales y aseguraba que les llegaría la confirmación de las altas laborales vía mail.

De acuerdo a las pruebas recabadas en estos cuatro meses del fraude, la mujer proporcionaba alias y CBU personales, lo que permitió individualizar cada transferencia hecha a su cuenta. “Buenos días señor, usted quédese tranquilo que para fin de mes va a firmar y poder cobrar su primer sueldo”, prometió la implicada en una de las conversaciones privadas con uno de los damnificados, cuyas identidades se reservan.

Según la denuncia, quienes inicialmente confiaron en la propuesta comenzaron a convocar a familiares, amigos y vecinos, convencidos de que los ofrecimientos eran reales. Mientras el círculo de víctimas crecía (aún sin saberlo), la sospechosa mantenía contacto permanente mediante mensajería pidiendo documentación personal; fijaba supuestas fechas de ingreso, indicaba pasos a seguir y requería nuevas transferencias.

Fue tal la confianza que ganó, que muchas familias vendieron animales de cría, materiales de construcción y hasta pidieron préstamos informales para reunir el dinero y así “garantizarse” un puesto de trabajo.

Llamado que no llegó

Según se reconstruye en la denuncia, la acusada mantuvo una reunión presencial con los damnificados a mediados de mayo, oportunidad en la que volvió a ratificar las promesas ofrecidas, respondió consultas y aseguró que los ingresos laborales se concretarían a los pocos días. Las semanas pasaron, los llamados de los organismos públicos en los que supuestamente iban a ingresar no llegaron, y la preocupación escaló.

A pesar de los reclamos, a fines de mayo Gisela S. pidió nuevas transferencias asegurando que, quienes pagaran un monto mayor, accederían a cargos en planta permanente o mejores condiciones laborales que las inicialmente ofrecidas.

Según relataron las víctimas, al concurrir a fines de ese mes a las oficinas públicas donde supuestamente debían presentarse descubrieron que las personas que debían recibirlas no existían o desconocían por completo la situación y a la “gestora”. Fue entonces cuando comenzaron los reclamos para recuperar el dinero entregado.

Siempre de acuerdo con la denuncia, en un primer momento la investigada respondió que devolvería los importes una vez que un supuesto “jefe” le reintegrara el dinero. Pero pasaron los días, y Gisela S. dejó de atender llamadas y mensajes, y nunca restituyó los fondos.

Con el cúmulo de pruebas digitales y operaciones bancarias, el abogado patrocinante Padolsky requirió una serie de medidas cautelares, entre ellas el bloqueo de cuentas y billeteras virtuales vinculadas a la sospechosa, así como la identificación de estas y el detalle de los movimientos realizados desde principios de marzo.

Asimismo, pidió que la Fiscalía disponga el secuestro y peritaje del teléfono celular de la investigada y adopte medidas tendientes a preservar toda la evidencia digital incorporada a la causa.

El letrado lamentó la gravedad del caso no solamente por las cuantiosas sumas entregadas, sino por timar y quebrar la confianza de familias que ya cargaban consigo problemas de desempleo en un contexto crítico: “Literalmente vendieron todo lo que tenían para poder tener esos trabajos. Se metió con gente que estaba en situación de vulnerabilidad”. 

En cifras

$9,5 millones

Desde marzo, los damnificados transfirieron en total más de 9 millones y medio de pesos a la sospechosa, con operaciones por variadas sumas.

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