2026-07-11

Compiten en el concurso Fruteá tu Escuela

Con tinte albiceleste, instituto impulsa cambios de hábito en la alimentación

El Instituto Evangélico Las Araucarias promueve esta iniciativa en los chicos desde jardín de 4 hasta séptimo grado. Crearon el videoclip ‘Chamamé Frutal Sampedrino’.

El Instituto Evangélico Las Araucarias, de San Pedro lleva adelante una valiosa propuesta educativa que busca transformar los hábitos alimentarios de sus estudiantes desde los primeros años de la niñez. A través del proyecto institucional “Nutriendo el cuerpo y el espíritu: hacia una vida saludable en comunidad”, la institución promueve una alimentación saludable con la participación de alumnos desde la sala de 4 años hasta séptimo grado, además del acompañamiento permanente de las familias y profesionales.

Bajo la premisa del aula a la mesa, como un complemento a este trabajo, la comunidad educativa participa del concurso nacional Fruteá Tu Escuela, con un original videoclip con tinte albiceleste titulado Chamamé Frutal Sampedrino, una producción que combina música, identidad misionera y el mensaje de una alimentación equilibrada. El certamen premiará a la institución ganadora con un año de frutas para toda la escuela.

El proyecto que busca promover el bienestar integral de los alumnos, uniendo la salud física con los valores cristianos y la formación afectiva y social que caracterizan a la institución, surgió hace algunos años a partir de una realidad cotidiana que observaban en las aulas. “Empezamos porque los chicos llegaban con muchas meriendas que no eran saludables. Traían chocolates, golosinas, gaseosas y eso también influía en su comportamiento. Desde la institución decidimos trabajar junto a las familias para cambiar esos hábitos de manera gradual”, explicó la docente Norma Cholaniuk.

El proyecto también incluye la continuidad del kiosco saludable. 

 

La propuesta trascendió rápidamente el aula y sumó el aporte de la nutricionista Fernanda Verón, quien brindó encuentros de tipo charla-taller destinados a padres, docentes y estudiantes. “Fernanda ayudó a las familias a comprender que una alimentación saludable no significa gastar más dinero. Compartió alternativas sencillas, económicas y fáciles de preparar en casa y eso permitió que muchas familias se sumaran con entusiasmo”.

Como resultado, los cambios comenzaron a reflejarse en la vida diaria de la escuela. “Hoy son los mismos chicos quienes recuerdan que no se pueden traer golosinas, reconocen qué alimentos son saludables. Incorporaron esos hábitos de manera natural y todos los días llegan con frutas, yogures o meriendas saludables”, comentó.

El proyecto también incluye la continuidad del kiosco escolar saludable, creado como un espacio educativo donde los alumnos aprenden a seleccionar alimentos nutritivos para el desayuno y la merienda.

Además, sexto grado desarrolla el proyecto “Salud en Movimiento”, a cargo del profesor Oscar Garcete, quien trabaja junto a los estudiantes la relación entre la actividad física, la nutrición y el bienestar integral.

Para participar del concurso nacional, la escuela debió producir un videoclip con una canción propuesta por la organización; cada institución podía adaptarla al ritmo musical de su región. “Elegimos el chamamé porque representa nuestra provincia. También incorporamos los colores argentinos y este año la fruta protagonista era la banana, así que toda la canción gira alrededor de ese mensaje. Los chicos practicaron mucho hasta aprenderla y el resultado quedó hermoso”, compartió.

Tanto la docente como la directora Carol Salvalich destacaron que la participación de las familias volvió a ser fundamental. “Las familias acompañan con los votos, la difusión y también con el trabajo cotidiano que hacemos durante todo el año. Ese compromiso compartido fortalece el proyecto y nos permite sostener estos cambios”, coincidieron.

Quienes deseen acompañar la propuesta pueden votar hasta el 24 de agosto ingresando al enlace: https://www.fruteatuescuela.com.ar/primaria/chamame-frutal-sampedrino/

Cada voto representa una oportunidad para que el Instituto Las Araucarias obtenga un año completo de frutas para sus estudiantes y continúe fortaleciendo una iniciativa que demuestra que la educación también puede transformar los hábitos, mejorar la calidad de vida y sembrar valores que acompañarán a los niños mucho más allá de la escuela. 

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