No comió, no salió de la cama y nadie lo controló por horas, el relato que reconstruye las últimas horas de Maradona
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó este miércoles un testimonio central para reconstruir los últimos días del Diez en la casa de Tigre. Julio César Coria, custodio del exfutbolista que vivía con él en la vivienda de San Andrés, declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro y reconoció haber sido la última persona que lo vio con vida, además de haber participado directamente en las maniobras de reanimación el día del fallecimiento.
La audiencia amaneció con un operativo policial más numeroso que en jornadas anteriores, algo que llamó la atención entre las partes del proceso, ya que ese refuerzo no suele repetirse incluso en audiencias con testigos de mayor perfil público. Entre los presentes circuló, medio en broma, la misma pregunta: si el motivo del despliegue tenía que ver con la presencia de Coria, el custodio que el año pasado había terminado detenido por mentir durante su declaración en el primer debate oral, luego anulado tras el escándalo del documental filmado por la entonces jueza Julieta Makintach.
Un testimonio distinto al de la primera vez
A diferencia de lo ocurrido en 2025, esta vez Coria no mintió sobre su vínculo con Leopoldo Luque. En su primera declaración había negado cualquier contacto con el neurocirujano, algo que terminó siendo la causa de su detención posterior, ya que existían chats que probaban un diálogo fluido entre ambos, en los que incluso se trataban de "amigo". En esta oportunidad, el custodio lo reconoció desde el inicio: "Sí, hablábamos por teléfono", aclaró ante los jueces.
A partir de las preguntas del fiscal Patricio Ferrari, Coria fue reconstruyendo con mayor precisión las últimas 72 horas de vida de Maradona. Entre los datos más relevantes, remarcó que ni Luque, ni la psiquiatra Agustina Cosachov ni el psicólogo Carlos Díaz visitaron al Diez en esos días previos. "Cosachov y Díaz vinieron solo el 25, el día de la muerte", afirmó.
Un hombre que ya no quería salir de la cama
Según el relato del custodio, desde el 23 de noviembre de 2020 Maradona ya no tenía intenciones de abandonar su habitación. Ese día lo habían ido a visitar Verónica Ojeda y su hijo Dieguito Fernando, pero el exfutbolista no quiso recibirlos: apenas alcanzaron a saludarlo desde la puerta, mientras él permanecía acostado boca arriba en la cama. Según Coria, ese día solo comió unas galletitas acompañadas de un té.
Al día siguiente, el 24 de noviembre, el testigo aseguró haberlo visto fuera de la habitación en una sola ocasión, cerca del mediodía, cuando Maradona se levantó para bañarse. "Después lo afeité y volvió a su habitación", relató. También mencionó que le habían acercado unos sanguchitos de miga, aunque no pudo precisar si Diego llegó a comerlos.
La última vez que lo vio con vida
Coria detalló que la última vez que estuvo con Maradona fue esa misma noche, alrededor de las 23. Según su relato, ingresó a la habitación porque se había trabado la tecla de la luz y el propio Diego le pidió que se la arreglara. "Estaba trabada la tecla, se la arreglé, le pregunté si quería algo más, me dijo que no y me saludó con un beso. Eran como las once de la noche, bastante tarde. Él estaba acostado y tapado", relató ante el tribunal.
Consultado por el fiscal sobre si el enfermero Ricardo Almirón había ingresado a controlarlo en algún momento de esa noche, Coria dijo no haberlo visto entrar, aunque supuso que podría haberlo hecho antes. Según explicó, los enfermeros solían permanecer en el living de la casa, desde donde solo se percibía si Maradona encendía el televisor.
La mañana del 25 de noviembre
El custodio contó que esa noche se retiró a descansar y se despertó, como de costumbre, muy temprano. Al bajar la mañana del 25 de noviembre, vio a los enfermeros haciendo el relevo de guardia, pero no los vio ingresar a la habitación de Diego. Sobre la enfermera Dahiana Madrid, que en ese momento tenía la guardia a cargo, relató que bajó a prepararse un mate mucho más tarde y que ella ya estaba sola en la casa. "Calenté agua y me fui al patio, ella estaba en el living. No la vi entrar a la habitación", precisó.
Según su reconstrucción, ya eran cerca de las 11 de la mañana y, hasta ese momento, nadie había ingresado a la habitación de Maradona.
El momento en que descubrieron que no reaccionaba
Coria relató que después llegaron Cosachov y Díaz, quienes entraron a ver a Diego. Al salir, según su versión, dijeron que Maradona no quería atenderlos. Fue en ese momento cuando ingresaron Jonathan Esposito (Johny), otro allegado identificado como Pomargo, y la enfermera, quienes advirtieron que el exfutbolista no reaccionaba. Recién entonces, contó el custodio, él también entró a la habitación.
"Cuando entré, Diego estaba en la cama. La enfermera empezó a hacerle masajes en el pecho y me pidió que hiciera respiración boca a boca. No sé cuánto tiempo fue. Para mí fue eterno", describió Coria sobre esos minutos. Consultado sobre si alguno de los otros profesionales presentes en la casa había realizado maniobras de reanimación cardíaca, el testigo dijo no recordarlo. Según su relato, poco después llegó un vecino, el médico Collin Campbell, y continuaron con la respiración boca a boca hasta la llegada de la ambulancia.
Un cuerpo que ya estaba frío
De acuerdo a lo que se desprende del juicio hasta el momento, a casi tres meses de haber comenzado el debate, Maradona habría muerto entre la madrugada y las 10 de la mañana de aquel 25 de noviembre de 2020. Para cuando finalmente entraron a revisarlo, su cuerpo ya presentaba signos de frío y cierta rigidez, características típicas de un cuerpo sin vida desde hacía tiempo. En todo ese lapso, según la reconstrucción de los testigos, nadie había ingresado a controlarlo: solo Cosachov y Díaz habían entrado brevemente a la habitación, y habían interpretado que Diego simplemente no quería responder.