Un mate cocido, un abrigo y un gesto de amor para quienes esperan en el Hospital Madariaga
Mientras el frío comenzaba a hacerse sentir con más fuerza durante la tarde, una carpa instalada en el predio del Hospital Madariaga se convirtió en un refugio para decenas de personas. Allí, integrantes del Trueque La Bendición repartieron mate cocido, café, reviro, pastafrola y prendas de abrigo a quienes atraviesan largas horas -e incluso días- esperando noticias de un familiar internado o pasan las noches a la intemperie por no tener hogar.
Personas de todas las edades, algunas acompañadas por sus hijos, se acercaban primero por un vaso caliente y algo para comer. Después, las voluntarias buscaban entre una gran pila de ropa la prenda que cada uno necesitaba: un buzo, un pantalón, una campera. Cada entrega estaba acompañada por una conversación y una sonrisa porque para quienes organizaron la actividad, ese gesto también es una forma de cuidar.
Fue la segunda jornada que el grupo realizó en el hospital y aunque la organización estuvo cerca de suspenderla por la ausencia de algunas colaboradoras que habitualmente preparan los alimentos, decidieron seguir adelante porque entendían que el abrigo no podía esperar.
“Hoy queríamos suspender porque nos faltaban nuestras panaderas, pero decidimos que no porque tenemos abrigo y necesitamos entregar hoy para los días de frío, la gente esto necesita hoy”, contó Vivian Camacho, referente del Trueque La Bendición.
En esta oportunidad llevaron mate cocido, café, reviro y pastafrola, además de una importante cantidad de ropa donada por vecinos y participantes del espacio de trueque. El grupo que impulsa estas acciones está integrado por vecinos de distintos barrios, entre ellos la Chacra 32-33, Villa Cabello y la zona de la Rotonda, a los que también se suman efectivos policiales y otros voluntarios.
La ayuda está destinada especialmente a quienes permanecen durante semanas acompañando a un familiar internado y no tienen otro lugar donde descansar. Muchos duermen en los alrededores del hospital y encuentran en estas iniciativas no solo un plato de comida, sino también un momento de contención.
“Ellos vienen, comen primero y después llevan todas las ropas que necesitan. Después a la gente que está esperando allá afuera y se quedan a dormir les regalamos los termos que compramos en los trueques con cocido o café para que esto les sirva de desayuno”, relató.
La idea de llevar esta ayuda al Madariaga surgió de una vivencia que la propia Camacho atravesó meses atrás, cuando estaba junto a su hija en el hospital. “Se me terminó la batería y no tenía efectivo, sólo plata en Mercado Pago. Teníamos un hambre y se acercó una señora que nos dio reviro con mate cocido. Y yo digo, qué lindo este gesto de amor y me dije que iba a hacer un día con mis hijos”, recordó.
Con el tiempo nació el Trueque La Bendición y, junto con él, una red de personas que además de intercambiar productos comenzó a reunir ropa y alimentos para quienes más lo necesitan. “Para mí es una familia también. Juntamos ropa, la misma gente del trueque nos regala ropa para la gente, así vamos juntando y nos unimos”, expresó.
Ese espíritu solidario fue el que convocó a Elena, una de las voluntarias que se sumó a la iniciativa junto a un grupo de amigas. “Hace muchos años que somos amigas y ella me comentó de esta cruzada solidaria que hace ya con el Trueque La Bendición y me pareció fantástico lo que ella comenzó. Decidimos juntarnos un grupo de amigas para ayudar y venir a entregar cosas para las personas que necesitan”, contó.
“Tengo muchas amigas que nos colaboraron, a veces no pueden venir, pero colaboran con cosas y ya es algo, cada cosa ayuda”, señaló la voluntaria quien sostuvo que para quienes esperan fuera del hospital atraviesan situaciones muy difíciles y cualquier aporte hace una diferencia.
Vanesa, otra de las integrantes del grupo, destacó que además de familiares de pacientes también se acercan personas que pasan la noche en la plaza para poder obtener un turno médico al día siguiente.
“Venimos al hospital para poder también traer un poco de abrigo a la gente que por ahí pasa la noche acá en esta plaza, como vemos, algo caliente, unas facturitas, algo para poder sobrellevar el tener que estar acá constantemente, amaneciendo a veces por familiares o hay gente que viene a dormir acá para poder sacar turno en otro día”, contó
Las voluntarias coinciden en la satisfacción compartida de realizar esta actividad para quienes lo necesitan. “Me hace muy bien poder ayudar, vuelvo a mi casa con el pecho ancho, porque es muy gratificante hacer lo que estamos haciendo y ver a la gente, la alegría al recibir esto”, concluyó Vanesa.