2026-07-06

Especialistas indican que las familias recurren cada vez más al crédito para llegar a fin de mes y crece la preocupación por el endeudamiento

El uso de las tarjetas de crédito dejó de concentrarse en la compra de bienes durables y pasó a financiar alimentos, servicios y otros gastos cotidianos. Informes recientes del Banco Central y de Focus Market muestran un incremento del endeudamiento y de la morosidad. Economistas consultados por El Territorio advierten sobre el cambio en los hábitos de consumo, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan los hogares misioneros para sostener sus ingresos.

Las tarjetas de crédito dejaron de ser, para muchas familias argentinas, una herramienta destinada a financiar la compra de electrodomésticos, viajes o bienes durables. En un contexto donde los ingresos aún muestran dificultades para recuperar poder adquisitivo, el financiamiento pasó a ocupar un lugar cada vez más importante para afrontar gastos corrientes, desde la compra de alimentos hasta el pago de servicios y otros consumos esenciales.

El fenómeno quedó reflejado en un reciente informe de la consultora Focus Market, elaborado sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y del Banco Central de la República Argentina (Bcra). El relevamiento señala que el 55,1% de los hogares mantiene actualmente algún tipo de deuda bancaria, mientras que el 59% registra deudas no bancarias. En paralelo, también se observa un incremento en la mora de familias que encuentran cada vez mayores dificultades para cumplir con los pagos de tarjetas de crédito y préstamos personales.


Detrás de esos números aparece una realidad que también comienza a sentirse con fuerza en Misiones. La menor actividad en sectores productivos claves, la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de financiar consumos básicos modificaron los hábitos de las familias, que hoy administran con mayor cautela cada peso que ingresa al hogar.

En este sentido, Darío Ochoa, profesor en Ciencias Económicas, licenciado en Administración Pública y docente universitario, consideró que el uso creciente de la tarjeta para financiar alimentos constituye uno de los principales indicadores del deterioro del poder adquisitivo.

Por otro lado, el economista y director de la carrera de Contador Público de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), Raúl Karaben, el crecimiento del uso de tarjetas y billeteras virtuales responde, en parte, a un cambio generacional, aunque reconoce que el contexto económico profundizó esa tendencia. 

Menos poder adquisitivo  

"Antes la tarjeta se utilizaba para comprar un electrodoméstico o algún bien durable. Hoy se usa para comprar alimentos. Eso muestra que muchas familias necesitan financiar su subsistencia", analizó Ochoa en diálogo con El Territorio. 

Luego, explicó que la combinación entre salarios que evolucionan por debajo del costo de vida, empleo más precario y pérdida del ingreso disponible lleva a que cada vez más trabajadores recurren al crédito para mantener niveles mínimos de consumo.

A ese panorama se suma un incremento de la morosidad, tanto en el sistema financiero tradicional como en las billeteras virtuales y otras modalidades de financiamiento. A su entender, el endeudamiento ya no constituye un fenómeno aislado sino una característica cada vez más extendida entre los hogares.

Además el especialista apuntó contra las políticas de ajuste que lleva adelante el Estado encabezado por Javier Milei, “que son para que unos pocos se llenen los bolsillos”. Lamentó que este tipo de medidas “jamás benefician a la clase trabajadora sea media o baja”

Cambio de hábito en los pagos

"Cada vez se utiliza menos dinero en efectivo. Las transferencias, las tarjetas y las plataformas digitales pasaron a formar parte de la vida cotidiana tanto de las familias como de las empresas", explicó, por su lado, Karaben tras ser consultado por este medio. 

Sin embargo, sostuvo que el problema aparece cuando el crédito deja de utilizarse como un simple medio de pago y se convierte en la única alternativa para sostener el consumo.

Según el especialista, la situación económica provincial presenta particularidades que agravan ese escenario. Recordó que actividades como la producción yerbatera y tealera atraviesan dificultades, mientras que la paralización de la obra pública también redujo el movimiento económico en distintos sectores.

"La economía base de Misiones no está pasando un buen momento. Si las actividades que generan ingresos en la provincia están golpeadas, inevitablemente las familias disponen de menos recursos y terminan recurriendo al endeudamiento", afirmó.

Karaben señaló además que el actual escenario de estabilidad de precios modificó la lógica financiera de los hogares. Si años atrás la inflación permitía que las deudas perdieran valor con el tiempo, hoy esa posibilidad prácticamente desapareció.

"Ahora hay que pagar las deudas con ingresos reales. Ya no existe ese efecto de licuación que generaba la inflación y por eso salir del endeudamiento resulta mucho más difícil", explicó.

Otro tipo de consumo 

Los cambios también se reflejan en el consumo cotidiano. El economista observó que crecieron las compras de segundas marcas, disminuyeron las salidas gastronómicas y muchas familias organizaron completamente sus prioridades para adaptarse a ingresos que ya no alcanzan como antes.

Principal riesgo de las familias 

Ambos especialistas coincidieron en que las elevadas tasas de interés representan uno de los principales riesgos para quienes financian consumos cotidianos con tarjeta de crédito.

Karaben advirtió que pagar únicamente el monto mínimo genera un círculo financiero muy difícil de revertir debido al peso de los intereses. "Cuando una familia entra en esa dinámica resulta cada vez más complejo salir. Muchas veces es necesario revisar los gastos, reducir consumos y priorizar la cancelación de las deudas más caras", sostuvo.

Ochoa, por su parte, recomendó evitar el endeudamiento para gastos corrientes siempre que sea posible y aprovechar únicamente aquellas herramientas de financiación que ofrecen tasas promocionales o planes sin interés. También consideró fundamental fortalecer la educación financiera para que las familias puedan administrar mejor sus ingresos y conocer el costo real del crédito.

Mientras los indicadores nacionales muestran un crecimiento del financiamiento y de la mora, en Misiones el fenómeno adquiere características propias por la situación que atraviesan sus principales actividades económicas. En ese escenario, las tarjetas de crédito dejaron de ser únicamente un instrumento para facilitar el consumo y pasaron a convertirse, para miles de hogares, en una herramienta utilizada para sostener la economía familiar mes a mes.

Más datos 

El escenario también encuentra respaldo en los indicadores oficiales de consumo. De acuerdo con la Encuesta de Supermercados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en marzo las compras abonadas con tarjeta de crédito representaron el 44,9% de las ventas totales de las grandes cadenas del país, consolidándose como el principal medio de pago por encima de las tarjetas de débito (24,8%), el efectivo (16,6%) y otros medios electrónicos. El dato refleja la creciente dependencia del financiamiento para sostener el consumo cotidiano.

En paralelo, el propio Indec informó que las ventas en supermercados, medidas a precios constantes -es decir, descontando el efecto de la inflación-, registraron una caída interanual del 3,1% en febrero, mientras que el acumulado del primer bimestre mostró un retroceso del 2,1%. Los datos evidencian que, pese a una desaceleración de la inflación, el consumo masivo continúa sin recuperar el dinamismo perdido.

En Misiones, la tendencia es incluso más marcada. Según el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec), las ventas en supermercados disminuyeron un 13,6% interanual en términos reales durante febrero y también retrocedieron un 9,6% respecto de enero. El informe señala que la caída se concentró principalmente en rubros vinculados a la canasta básica, como carnes (-32,8%), alimentos preparados y rotisería (-32%), panadería (-23,5%), frutas y verduras (-21,6%), bebidas (-15,2%) y lácteos (-11,2%), un comportamiento que acompaña los cambios de hábitos de consumo descriptos por los especialistas.

En ese contexto, según se constató el mayor uso de las tarjetas de crédito aparece como una de las estrategias adoptadas por los hogares para sostener el consumo frente a ingresos que continúan bajo presión. Sin embargo, el crecimiento del financiamiento convive con un aumento de la morosidad y con una mayor cautela de las familias al momento de decidir sus compras, un escenario que también comienza a reflejarse en la economía misionera.

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