La prensa paraguaya lo bautizó ‘Motorcito’
Cubas: de esa primera ovación a ser el motor de la selección guaraní
Octubre del 2024. Estadio Defensores del Chaco. Paraguay daba vuelta el marcador ante Venezuela y encaminaba un triunfo clave para posicionarse en la tabla de Eliminatorias mundialistas. Había que cuidar el resultado y por supuesto, sacar a flote la raza guaraní. Con poco más de diez minutos por jugarse, Andrés Cubas va a disputar el balón como si fuera el último; y no sólo se impone ante el rival, sino que la acción genera un contraataque. Allí llegó la primera ovación para el futbolista misionero, que con la llegada de Gustavo Alfaro cambió el chip, se adueñó del mediocampo y no salió más.
Hoy todavía hay resaca por el triunfo de la Albirroja frente a Alemania por 16avos de final del Mundial 2026. Parece que el traspié doloroso del debut mundialista ya quedó en el olvido; o, en su defecto, fue el combustible para que el plantel se juramentara que no podía volver a ocurrir. Entonces llegaron los duelos con Turquía (triunfo), Australia (empate) y la clasificación asegurada, todos con un denominador común: Cubas comenzó a moldear un rendimiento de menor a mayor, la selección paraguaya tomó cada duelo como una batalla y la ilusión por avanzar de fase comenzó a tomar forma.
Por eso con Alemania, a pesar de que pocos creían en la épica, se produjo un cimbronazo: la Albirroja batalló y el mediocampista misionero fue un bastión de la resistencia. Por algo es fijo en todos los partidos (completó los 90 minutos de los tres partidos de fase regular y los 120 con Alemania) y se ganó el cariño de los simpatizantes, que lo distinguen como el “Motorcito”, como lo bautizó la prensa paraguaya.
“Veo a Andrés vivir un sueño. Y siendo un buen papá y esposo. Y sobre todo un hijo y hermano ejemplar”, resumió en pocas palabras María Inés, mamá del futbolista, en diálogo con El Territorio. Esas palabras guardan una reflexión desde lo más profundo, porque no fue sencillo resolver cuando quien hoy es el 5 de Paraguay debió dejar Aristóbulo del Valle con 12 años para instalarse en Buenos Aires y sumarse a Boca.
Por eso el recorrido, que hoy pinta con todas las luces, en el que sobran los elogios y da lugar a que se sumen hasta los que dudaron de su rendimiento en la selección, cobra mayor valor cuando se mira hacia atrás y se repasa el camino, el cual no siempre se presentó cómodo. Ahí cobran valor las palabas de papá Francisco, quien antes del Mundial repasó con Andrés todo “el sacrificio que hizo”. “Ahora está el resultado y que disfrute”, compartió con este medio.
Si algo supo Andrés Cubas fue ser paciente: apareció en Boca, se dio el gusto de salir campeón; sacó conclusiones positivas y negativas tras pasar por el Pescara de Italia al perder protagonismo en el Xeneize y se relanzó en Defensa y Justicia; le agregó gol a su función en Talleres, volvió a Europa (Nimes de Francia) y hoy es pieza clave en el Vancouver Whitecaps de Canadá que disputa la MLS, regularidad que lo llevaron a ser indiscutido en la selección y jugar su primer Mundial a los 30 años. De hecho, en el partido con Turquía fue quien capturó la pelota en la jugada que concluyó con el gol del triunfo convertido por su compañero Matías Galarza; y esa cualidad volvió a aparecer en el crucial duelo por 16avos, como lo subrayó su papá, al ser consultado por este medio.
¿Hay nervios en cada partido? “Ya los manejamos mejor los nervios”, contó su mamá, “pero siempre se siente una ansiedad ante algunas circunstancias”. Y esos momentos indican que hoy la Albirroja se encuentra en octavos de final, con varios nombres como estandartes, entre ellos el del misionero, que –como ya es habitual – hasta el momento es el que jugador que más kilómetros recorrió del equipo en los cuatro partidos disputados (49.88 según los registros de la Fifa).
Paradojas del destino, el año pasado su compañero de equipo Thomas Müller (campeón del mundo en 2014 con Alemania) armó su equipo ideal de fútbol 5 y lo incluyó al misionero, determinante el lunes último para dejar fuera de competencia al seleccionado teutón. El fútbol da revancha, si no que lo diga el propio Cubas: “No empezamos el Mundial como queríamos, pero demostramos el equipo que somos”, fueron sus palabas al sitio oficial de la Fifa.
Andrés, Cubitas, el Motorcito, el Pulpo, el papá, el hermano, el hijo. Puede ser de cualquier forma, pero en todas hay un denominador común: la sencillez. Ricardo Aloy, quien lo llevó a Boca, fue tajante en una ocasión ante El Territorio : “Cuando lo vi, sabía que iba a llegar a primera”. Hoy saborea el presente, sin olvidarse el pasado. Abanderado de Misiones y la selección guaraní alimenta su ilusión, la de los hinchas y su familia, que ahora no se conforman, doblan la apuesta y quieren más, aunque lo que viene sea nada más y nada menos que Francia.