2026-07-01

Uñac habló además de los desafíos del peronismo

“Destruir una actividad económica por tres centavos de dólar es un crimen”

El exgobernador de San Juan visitó Misiones en el marco de una recorrida por el interior del país y dialogó con El Territorio. Los efectos del modelo económico del presidente Javier Milei

El exgobernador de San Juan y actual senador Sergio Uñac visitó Misiones en el marco de las recorridas que se propone hacer por todo el país a lo largo de este año y dialogó con El Territorio sobre el estado de las economías regionales, los efectos del modelo económico de Javier Milei y los desafíos que enfrenta el peronismo de cara a 2027.

Uñac trazó un paralelismo entre la crisis vitivinícola y tomatera de San Juan y la situación que atraviesan la yerba mate y la mandioca en Misiones, y advirtió sobre los riesgos del Rigi (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) en la explotación minera de su provincia. El dirigente también se refirió a la necesidad de construir un instrumento electoral amplio para enfrentar al oficialismo nacional, al rol que debe jugar el justicialismo en ese armado y a su propia proyección política, sin confirmar ni descartar una candidatura.

En su paso por la tierra colorada el sanjuanino estuvo acompañado por el dirigente misionero Ricardo Wellbach, y en su recorrida se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua, con quien mantuvo una cena junto al diputado nacional Nicolás Trotta en la que abordaron, entre otros temas, la situación nacional y las perspectivas políticas del próximo año electoral. También se reunió con el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad y con el exgobernador y empresario Maurice Closs. Visitó los municipios de Leandro N. Alem y Apóstoles, donde se reunión con intendentes, y en Posadas se encontró con el nuevo titular del Partido Justicialista de Misiones, Christian Humada, y con empresarios y comerciantes de la Cámara de Comercio capitalina.

¿Qué lo trae a Misiones?

Especialmente me interesa conversar con el misionero medio, con el argentino medio. Es una provincia con la que tengo mucho afecto, tuvimos la oportunidad de ser colegas con Passalacqua, en su gestión anterior, cuando yo gobernaba San Juan, y luego también con Oscar Herrera Ahuad. Hay un sentimiento profundo de mi parte por esta querida tierra misionera.

San Juan fue una de las primeras provincias en implementar el Rigi. ¿Cómo se vive la minería desde adentro, más allá de lo que comunica el gobierno nacional?

El gobierno nacional tiene una particularidad, hace mucha promoción de lo que quiere promocionar y basa más su discurso en la comunicación que en los hechos reales. La minería en San Juan no es una novedad, es una realidad desde hace 20 años. Antes de dejar la gestión, fui gobernador entre 2015 y 2023, le entregamos al proyecto José María (importante yacimiento de cobre, oro y plata) la declaración de impacto ambiental. Hoy ese proyecto se amplió y conformó el proyecto Vicuña, junto con José María y Filo del Sol, dos minas muy importantes de explotación de oro, plata y cobre. Ahora bien, ¿cuál es el problema concreto con el Rigi? Que permite todo. La primera contratación fuerte que generó el proyecto Vicuña, la construcción de una miniciudad en la alta cordillera para alojar a los trabajadores y avanzar con la mina, se le compró a una empresa china, Power China. La construcción modular que deberían haber hecho empresas argentinas se cedió, a la fuerza, a una compañía extranjera. Si la explotación de nuestros recursos naturales termina en manos de capitales extranjeros, la minería no deja nada. Ese es el problema de fondo, una actividad que en el día a día no genera el beneficio que debería para el sector empresario ni para los trabajadores.

¿Y el resto de las economías regionales de San Juan?

Están absolutamente delicadas, como en todo el país. El kilo de uva se paga hoy menos de lo que se pagaba hace tres años, entonces costaba 240 pesos, y la proyección es que, en los primeros meses de 2027, cuando empieza la cosecha, se pague entre 150 y 160 pesos. El tomate para industria se pagó a 12 centavos de dólar en 2023, y el último contrato cerró en 8 centavos, pese a que todos los insumos y costos de producción subieron. ¿Qué es lo más grave de ese cuadro? Que se está inundando el mercado de productos extranjeros. La pasta de tomate proveniente de China está pasando por la misma situación. Estamos rompiendo y desarticulando el entramado productivo argentino por una diferencia ínfima en los valores con los que ingresan esos productos. Eso tiene un costo altísimo, porque destruir lleva un minuto y construir lleva décadas.

Esa descripción se parece bastante a lo que pasa en Misiones con la yerba mate y la mandioca. Puedo cambiar uva por yerba y me encuentro con una situación idéntica. Puedo cambiar almidón de mandioca por tomate y es la misma historia. ¿Qué se puede hacer para revertir esto?

Lo primero es tener la decisión política de proteger la inversión y el trabajo argentino. Eso no puede ser un eslogan, tiene que ser una realidad. Nosotros lo hicimos en San Juan cuando fui gobernador: logramos bajar el desempleo al 2%, y con ese nivel dejé la gobernación. Me parece que lo primero es esa decisión política. En segundo lugar, no hay que cerrarse al mundo. Hay que comercializar, pero viendo qué sectores se pueden abrir y cuáles no. El multilateralismo en las relaciones internacionales es lo que hoy genera beneficios en el mundo, pero no podemos entregarnos a un solo país, tenemos que tener relaciones con todos y definir qué exportamos y qué importamos, siempre que no afecte al trabajador ni al empresario argentino. Destruir una actividad económica por sólo tres centavos de dólar por kilo de tomate me parece un crimen que se paga a costos muy altos y que no deja ningún beneficio al trabajador argentino.

¿Se puede armar una propuesta electoral con esos ejes para enfrentar a Milei el año próximo?

Se debe armar una propuesta con eso. Lo que va dejando esta gestión son tres problemas altamente peligrosos. El primero es económico: el Estado argentino aparentemente tiene equilibrio fiscal en las cuentas macro, pero el desequilibrio que existía se lo trasladaron a la familia argentina media. Antes el que no llegaba a fin de mes era el Estado; ahora es la familia media que, en promedio, en más del 80% de los casos, llega entre el día 15 y el 20 de cada mes. ¿Cuál es el segundo problema? Es tangible, de infraestructura. No se invierte en obra pública, no se invierte en vías de comunicación, no se invierte en mantenimiento de rutas nacionales. Eso es necesario para proteger el turismo, garantizar el libre tránsito y sacar la producción de las distintas economías regionales del país.

Y el tercero de esos dos problemas potencian el desempleo. El Indec marca que creció entre uno y dos puntos en sólo dos años y medio, pero el problema real es mayor: hay cuentapropistas que dejaron de ser trabajadores formales para volcarse a changas a través de aplicaciones. Si se sigue afectando el poder adquisitivo de la gente, nadie va a poder tomar un Uber ni hacer un pedido por una app de delivery. A estos tres problemas -el económico, el de infraestructura y el laboral- se suma una crisis moral, la crisis del insulto. Un colega tuyo en Buenos Aires, hace poco, al recibir un Martín Fierro, dijo que no debíamos naturalizar el insulto, que no debíamos corrernos de ahí. Eso no le deja nada a la sociedad argentina.

Pensando en 2027, ¿cuál sería el instrumento electoral ideal para enfrentar a Milei? ¿Un frente amplio, el peronismo, los partidos tradicionales?

Primero, el Partido Justicialista debe definir sus liderazgos. Si subsisten las primarias abiertas, mejor. Pero si el presidente Milei consigue los números para eliminar las Paso, deberíamos definirlos a través del ejercicio más democrático que existe, votar y elegir en internas abiertas, porque el padrón puede estar desactualizado. El justicialismo siempre fue frentista. Definir nuestros liderazgos y candidatos no debe quitarnos la posibilidad de convocar a todos los partidos provinciales y municipales, a todos los que piensen que hay que modernizar la Argentina -algo que no está en discusión- pero también proteger la producción y el trabajo argentino.

¿Se ve usted como uno de los aspirantes a esa conducción?

Estoy recorriendo el país. Decir hoy que soy candidato no me parece relevante para la sociedad, porque hay muchos problemas más urgentes que escuchar a alguien hablar de sus propias aspiraciones. Lo que sí me parece que no podemos sacar de la agenda política es la tarea previa: recorrer el país, visitar provincia por provincia. Nunca más un presidente debería llegar al cargo sin haber conocido el interior profundo, y no sólo las capitales, sino la mayor cantidad de municipios posible. Yo tuve un paso por la política como intendente de mi pueblo natal durante dos períodos y como gobernador de mi provincia. Esa experiencia, si los argentinos lo consideran oportuno, es la que quiero poner a disposición después de conocer bien, de manera profunda, el interior del país. 

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