Posadas se unió en oración y solidaridad con el pueblo venezolano tras los terremotos
En un clima de profundo dolor, pero sostenido por una inquebrantable esperanza, la comunidad de la capital misionera se congregó en la Parroquia Sagrada Familia para manifestar su acompañamiento al pueblo de Venezuela, golpeado recientemente por dos trágicos terremotos. El encuentro litúrgico, tuvo lugar este domingo a las 18:30 horas y reunió tanto a vecinos de la ciudad como a ciudadanos venezolanos residentes en la ciudad.
La celebración estuvo marcada por un fuerte sentido de fraternidad e integración regional. Durante la misa, el padre Alberto Barros, reconocido por su labor social y pastoral en la Diócesis de Posadas, aludió directamente al concepto de hermandad continental para abrazar a quienes hoy sufren las consecuencias del desastre natural.
“Queremos rezar en solidaridad con todos nuestros hermanos y hermanas venezolanos, sintiéndonos parte de una misma patria, de un mismo pueblo, la patria grande latinoamericana”, expresó conmovido el sacerdote, remarcando la necesidad de acompañar de corazón a todas las personas de ascendencia venezolana presentes en la región, recordando que "caminamos siempre juntos".
El núcleo de la oración comunitaria se centró en las víctimas fatales, los damnificados y las dolorosas secuelas que dejó la catástrofe en el país caribeño. Barros guió las peticiones de la asamblea con un fuerte llamado a la acción y a la contención espiritual y material.
“Hoy queremos rezar especialmente a partir de los terremotos en Venezuela por todas las personas que han fallecido. Queremos rezar por todas las personas que sufren el dolor de la pérdida de sus seres queridos; queremos rezar por todas las personas heridas a partir de esta tragedia y por todas las personas que aún permanecen desaparecidas. Queremos comenzar con una pronta y eficaz reconstrucción de todo lo que se ha destruido”, instó la autoridad parroquial ante los fieles.
El emotivo cierre de la misa confirmó la unión entre las comunidades presentes. El párroco subrayó el lazo que une a los feligreses local con los inmigrantes: “Nos unimos en oración con nuestros hermanos venezolanos y venezolanas que están entre nosotros, aquí en la misa, en nuestra ciudad, en nuestra provincia y en nuestro país”. Encomendando el futuro y los desafíos de la reconstrucción a la protección de Jesús y a la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, junto a la Divina Pastora, la jornada concluyó con un profundo y respetuoso aplauso de hermandad.